Qué cosas tan buenas está programando HBO. De veras. No hay semana, no hay día, en que no me sorprenda con una película espectacular, con una serie maravillosa o con un documental del más alto nivel.
No sé usted, pero yo podría vivir feliz mirando únicamente HBO, viajando por su plataforma HBO GO y hasta me podría dedicar a escribir sólo de esto.
Sus contenidos son sensacionales y yo tendría que ser el peor crítico el universo si no le escribo, cuando menos, de una cosa gloriosa, morbosa y divina que esta compañía estrenó el domingo pasado.
Por supuesto, me refiero a Allen vs. Farrow, la docuserie que el mundo estaba esperando.
Como seguramente usted intuye, por el título, esto tiene que ver con los escándalos de terror sexual familiar que protagonizaron Woody Allen y Mia Farrow hace algunos años. ¡Pero no sabe! ¡Es increíble!
¿Por qué? Porque esto no tiene nada qué ver con lo que normalmente se maneja en los programas "del corazón". ¡Es otro asunto!
Y porque, al mismo tiempo, está lleno de innovaciones desde la perspectiva del cine documental.
Si usted estaba buscando chismes, aquí va a encontrar los más perversos, los más “suculentos”, los más tremendos.
Si usted estaba buscando una investigación periodística de verdad, aquí se va a encontrar con un trabajo de una seriedad admirable.
Hay imágenes que nunca se habían mostrado, declaraciones que jamás se habían hecho y hasta audios que dicen cosas monstruosas de los protagonistas de esta nota.
No, pero espérese. Todavía no le digo lo mejor: si usted estaba buscando una propuesta cinematográfica verdaderamente sólida, sensible y creativa aquí va a encontrar todo esto y más. ¡Más!
Allen vs. Farrow es una obra de arte, una obra de arte que entretiene, una obra de arte que abre el debate, una obra de arte que pone a pensar.
Y es que, no sé si usted se da cuenta, todo lo que esta familia padeció entre los años 80 y 90 viene mucho al caso con los grandes temas sociales de hoy.
Estamos hablando de la violencia en contra de la mujer, de la violencia física, de la violencia psicológica, del acoso sexual, de la pornografía infantil, del incesto.
Por si esto no fuera suficiente, también estamos hablando de intimidad, de vida privada, de libertad de expresión, de manipulación, de muchas cosas muy delicadas.
Ahí es donde está la mayor virtud de este trabajo, en que no se trata de hacer daño.
De lo que se trata es de poner temas sobre la mesa, de ayudar a cualquier familia, a cualquier persona, sea mujer, sea hombre, que esté pasando por algo igual en la actualidad.
Qué valientes las señoras y los señores de HBO porque no cualquiera se atreve a contar algo tan asqueroso con gente tan poderosa a nivel industria y ellos se metieron hasta donde nadie más se había metido.
¡Pero sabe qué! Sin violar una sola ley. ¡Eso es enorme! No me quiero ni imaginar las caras de Woody Allen, de Mía Farrow y de todos los demás al ver el resultado terminado.
Si de por sí las declaraciones son dolorosísimas, revivir aquello, en conjunto, debe de ser algo muy fuerte, infernal.
Luche con todas sus fuerzas por ver ya, pero ya, Allen vs. Farrow en HBO y HBO GO.
Es una docuserie en cuatro partes que se está distribuyendo a un ritmo de un capítulo por semana.
Le juro que no va a dar crédito de lo que va a ver ahí. Y sí, era necesario. Es necesario. ¿O usted qué opina?
alvaro.cueva@milenio.com