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Apuntes pedagógicos

Enseñar filosofía en la escuela

Alfonso Torres Hernández

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La inclusión de la filosofía en el proyecto educativo curricular de México, sería sin duda alguna, una de las mejores decisiones del actual gobierno. Una petición reiterada de gran número de docentes, intelectuales, académicos y otras figuras, ha sido considerar como eje central en la educación de los mexicanos a las ciencias y humanidades. Y entre ello, la filosofía destaca como un elemento que permite el desarrollo del pensamiento, el análisis crítico y la toma de decisiones argumentada y libre.

En la construcción de un proyecto educativo curricular que considere a la filosofía, Fabio Boso (2006) nos dice que un camino posible es entender a la filosofía como práctica de conocimiento y esto entendido en múltiples direcciones. Una de ellas es la consideración de la práctica filosófica como un proceso de develamiento a partir del sí mismo propio, proceso que tiene lugar en un espacio dialógico, social y cultural, en donde los sujetos anudad el deseo, la sensibilidad, la memoria y el pensamiento en un permanente cuestionamiento de lo que ellos son, pero también de lo que hacen de sí mismos. Prácticas de conocimiento, pues, en relación con un sí mismo, pero también con otros, donde se despliega un acontecimiento en torno al saber.

Los responsables del sistema educativo mexicano, deben tener claro que la inclusión de la filosofía no sólo es en el discurso escrito, sino que se debe proporcionar a los estudiantes los medios para favorecer y desarrollar su actividad filosófica. Una cuestión que implica fortalecer la formación de los maestros en este campo, además de garantizar su desarrollo óptimo en las escuelas. Por eso, la Declaración de París aprobada por la UNESCO en 1995 afirma: “La enseñanza de la filosofía debe mantenerse o ampliarse donde ya existe, implantarse donde aún no existe y ser nombrada explícitamente con la palabra filosofía”.

El enseñarles filosofía a nuestros niños y jóvenes se amplían las posibilidades para desarrollar su visión crítica hacia el mundo y aprendan a buscar qué conceptos resultan mejores para entender la realidad vivida y a seleccionar las decisiones más racionales o universalizables, haciéndose capaces de intervenir en el mundo que les rodea y de transformarlo. Enseñar filosofía en la escuela supone que los alumnos adquieran las habilidades y disposiciones del pensar necesarias para crear nuevos conocimientos y mejores juicios prácticos, lo que Lipman definía en términos del buen pensar o pensamiento de alto orden, un pensamiento, lógico, crítico y, a la vez, creativo. (Bethencourt, 2006)

Por su parte Waksman y Kohan (2005) mencionan que la práctica de la filosofía es histórica y social. Por consiguiente, sus problemas, modalidades y propósitos deben ser sensibles a la cultura a la que se integra. Pero esa práctica también es transcultural, en el sentido de que atraviesa varias culturas a través de su historia.

Finalmente, enseñar filosofía en nuestras escuelas permite en los estudiantes cuatro tipos de formación con las competencias específicas del área: a) una formación en el análisis crítico de argumentos, conceptos y problemas complejos, y en la exposición y defensa precisa, clara y argumentada de los propios puntos de vista; una formación instrumental en el uso riguroso del lenguaje oral y escrito, y en la comprensión de conceptos y problemas, lo que le ayuda a mejorar sus capacidades de razonamiento y comunicación; b) una formación transversal e interdisciplinar, que le permite conectar los diversos saberes del currículum y desarrollar una mayor capacidad de juicio crítico para afrontar la complejidad del mundo contemporáneo; c) una formación histórica básica sobre los grandes sistemas de pensamiento que han configurado y siguen configurando la identidad cultural, y sobre otras tradiciones de pensamiento valiosas; d) y, por último, una formación integral que le ayuda a conciliar el conocimiento, la moral y la sensibilidad, y que es imprescindible para su maduración personal y cualificación profesional (REF, 2013)

En síntesis, fomentar la reflexión, la libertad, la crítica, el ejercicio de la razón pública y de la ciudadanía es la riqueza que hoy puede aportar la enseñanza de la filosofía en la escuela.

torresama@yahoo.com.mx

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