Involucrándome en el mundo del emprendimiento, he observado un problema muy común entre los emprendedores, uno que muchas veces mata los proyectos muy pronto.
Se repite emprendimiento tras emprendimiento y vale la pena comentarlo.
Es común que los negocios, cuando van iniciando, despeguen con cierta facilidad: es un producto o servicio nuevo, el emprendedor arranca con muchas ganas y los resultados empiezan a darse pronto. Está emocionado.
Y quiere “crecer”. Empieza a incrementar sus gastos: quizá un local más grande, una secretaria que ayude con los pendientes, un ayudante general que antes no tenía.
Vehículos nuevos para la empresa y una cafetera nueva en la recepción.
Mientras el emprendedor se dedica a las ventas, la instalación y la cobranza, deja la oficina encargada a estas personas con la idea de seguir creciendo.
Dinero que recibe, dinero que utiliza para pagar esa ampliación de instalaciones y de personal.
Aquí viene el problema: ese crecimiento lo está financiando con el dinero que va generando de nuevas ventas, y no con un capital reunido a través de utilidades pasadas.
Es decir, ese aumento en ventas termina financiando el supuesto crecimiento de la empresa, lo que incrementa la presión sobre el negocio: ahora hay que vender más solo para sostener los nuevos gastos. Error.
El crecimiento debe salir del capital reunido a través del tiempo.
Es cierto que el financiamiento es bueno, pero me dirijo a las mipymes que no tienen acceso a él, o que no les interesa todavía endeudarse.
El crecimiento inicial es fruto de las utilidades acumuladas, no de las ventas que están por venir.
El emprendedor podrá abrir más sucursales con lo que va vendiendo, pero estarán destinadas a desaparecer porque no tiene un capital acumulado que lo sostenga en momentos de vacas flacas.
Así que, querido lector, si está emprendiendo y quiere crecer: obtenga el dinero de su capital propio.
Si no lo tiene, no crezca. Espere. Y verá que cuando tenga ese capital, el propio negocio le pedirá crecer, y lo hará cimentado en bases sólidas de largo plazo.