Canadá, Dinamarca, Groenlandia, Irán, Rusia, México, Israel (últimamente) y la Unión Europea son algunos de los países y regiones con los que Trump ha emprendido enemistades gratuitas.
Canadá, con sus temas tarifarios y dimes y diretes, a los que Canadá ha salido respondón; Dinamarca y Groenlandia, con las ganas que tienen de quedarse con ese territorio; Irán y la guerra empatada; Rusia y la eterna rivalidad; México con su Golfo de América y haciendo bien únicamente tamales; Israel, con las regañadas a Benjamín Netanyahu por falta de coordinación; y la Unión Europea, amenazada con subirle las tarifas por hacerse amiga de Canadá.
Esto por hablar de sus relaciones exteriores. Al interior no las tiene muy consigo con ese 38% de popularidad que tiene actualmente.
Atacando su propia economía, deportando con lujo de violencia a los latinos que aparentan no ser gringos, intentando eliminar la nacionalidad estadounidense por solo haber nacido ahí, etcétera, etcétera. Está haciendo enemigos dentro y fuera de casa.
Esto no pinta bien para su gobierno.
En fin, un largo etcétera para lo que parece ser un gobierno altamente radical, autoritario, racista, amedrentador, bélico, burlón.
Me recuerda a Hitler en sus buenos tiempos, cuando en pleno Reichstag se reía de la carta enviada por Roosevelt exhortándolo a bajarle dos rayitas a sus intentos belicistas.
En realidad, los más afectados son los propios ciudadanos norteamericanos, en quienes los famosos aumentos tarifarios a las importaciones ya son pan de cada día y que, por tanto, cada vez menos impresionantes, les tocará pagar a la hora de su consumo.
Cuando asistan a hacer "el súper", ninguna gracia les hará que las frutas y verduras (y tamales) mexicanos ya no cuesten 1.50 USD, sino 2 USD, o que los coches fabricados en Estados Unidos, con tal de darle trabajo a su gente, ya no cuesten 50,000 USD, sino 75,000.
Es una forma de populismo disfrazada de valentía: apela al orgullo de ser estadounidense, cuando en realidad les estará pegando a los bolsillos de la gente, y ahí sí no se lo perdonarán.
Ya se está viendo en su popularidad que le jugará en contra si es que intenta reelegirse.
Querido lector, tiempo al tiempo. La gente no es tonta, se tarda en reaccionar, que es diferente.
Y poco a poco los países se están hastiando de su principal cliente comercial, que es lo único que los ata. Cuando encuentren su reemplazo, otro gallo cantará.
Buen día.