El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se libró de ver, saludar y convivir con el embajador estadunidense Ronald Johnson. Prefirió protagonizar un momento bochornoso al dejarse encarar por pobladores de la bahía de Ohuira, en Topolobampo, quienes reventaron la ceremonia de colocación de la primera piedra del proyecto Pacifico Mexinol la semana pasada.
Ambos participarían en la ceremonia y hablarían en el acto. Sin embargo, no hubo evento por la presencia de los manifestantes que irrumpieron en la carpa minutos antes de las 11 de la mañana, hora en que estaba previsto que iniciaran los discursos.
Funcionarios, empresarios y representantes de los inversionistas consultados consideraron que el sabotaje pudo haber sido orquestado desde el gobierno estatal.
El gobernador quiso ir al acto a pesar de la protesta, pues supuestamente los iba a "calmar" pero resultó peor. Cuando llegó, la multitud gritó más fuerte y dos lo encararon directamente.
Rocha Moya siguió sereno. No se incomodó. Ni hubo nerviosismo de su equipo de seguridad. Nadie impidió que los manifestantes se le acercaran. Él recordó a los inconformes que es quien más los apoya, que cuando se trata de entrega de apoyos en efectivo él les ha cumplido y que ese ni era su evento. Les ofreció una mesa de diálogo y como no aceptaron se marchó por la parte de atrás de la carpa. Los manifestantes siguieron con sus destrozos y enseguida se fueron.
En las mantas se leían reclamos contra una planta de amoniaco alemana, cuya construcción está frenada. Solo algunos identificaban el nombre "Mexinol" en sus reclamos. Además sí se consultó a las comunidades indígenas y el proyecto no afectará al medioambiente.
Al final los discursos se dieron en un hotel de Los Mochis, a donde llegó el embajador Johnson con un mensaje claro en inglés y español: si quieren que se sigan impulsando inversiones así debe acabarse la corrupción en México.
El gobernador, con transporte a su alcance para llegar al evento alterno ya no se apareció y más de 4 horas después en "X" agradeció al embajador por estar en Sinaloa, consideró la inversión como importante y dijo que abrió un diálogo con los inconformes.
Este domingo, mi colega corresponsal estadunidense Steve Fisher reportó para LA Times que el año pasado Estados Unidos canceló la visa de Rocha Moya.
¿El gobernador habrá preferido enfrentarse con los pobladores, a los que ya les tiene tomada la medida, que verse con el representante de su verdugo?