La salida del actuario Abraham Cárdenas de la dirección general de Anáhuac Online marca el cierre de una etapa significativa en el ámbito educativo digital. Hace unos meses colaboramos con el Despacho del Gobernador en la firma del convenio de profesionalización para servidores públicos en Hidalgo, por lo que resulta un momento propicio para dedicar unas palabras a quien encabezó uno de los proyectos académicos en línea más influyentes del país.
Ese convenio representa un paso importante para profesionalizar a quienes diariamente sostienen la confianza ciudadana en Hidalgo. La formación continua, inclusiva y extensiva que ofrece se vuelve indispensable en tiempos donde los servidores públicos enfrentan retos digitales, sociales y humanos cada vez más complejos, en plena sintonía con la visión del Gobernador Julio Menchaca de fortalecer capacidades al servicio de la gente.
Durante su gestión, la educación digital adquirió identidad, rigor y acompañamiento. Se consolidó un modelo que dignificó la educación en línea y elevó estándares de calidad, lo que permite que hoy Hidalgo cuente con una oferta formativa aplicable a la gestión pública y a la solución de problemas reales. Allí radica quizá su mayor aportación: demostrar que la educación en línea puede ser profunda, humana y de alta calidad si se estructura con claridad académica.
El desafío ahora es claro: que el aprendizaje no sea anecdótico, sino transformador. Los proyectos educativos bien estructurados trascienden ciclos personales, pero conservan la huella de quienes establecieron método, rigor y sentido. Por ello, esta columna es también un reconocimiento y una despedida pública para quien ejerció un liderazgo educativo sobrio, inteligente y determinante. La elección como su sucesor del doctor Rafael Estrada confirma que el legado académico se valora y se fortalece, pues encarna una línea de continuidad que permitirá consolidar y ampliar los logros educativos.
En tiempos donde abundan salidas abruptas, vale subrayar cuando un cierre ocurre con profesionalismo y legado estructural. Por eso hoy, desde este espacio, me permito algo inusual en las columnas de opinión: agradecer. Agradecer al actuario que creyó, abrió un camino que permitió construir y dejó sembrada una convicción que compartimos en este gobierno: formar para servir.