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Viernes , 19.04.2019 / 17:58 Hoy

Sin ataduras

Seguimos esperando los fondos de EU

Agustín Gutiérrez Canet

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Washington. Ayer el vicepresidente Mike Pence destacó en un discurso ante la Latin Coalition, grupo de empresarios mexicano-estadunidenses, tres banderas electorales que afectarán a México durante la campaña de reelección de Trump: el muro, Venezuela y el socialismo.

Migración y Venezuela ya son dos frentes de divergencia entre México y Estados Unidos, pero podría agregarse otro más: el tema del socialismo, al pasar de un asunto interno contra algunos demócratas liberales como Alexandria Ocasio-Cortez, hacia otro externo, contra gobiernos extranjeros con tendencias de izquierda, aunque no sean realmente socialistas.

Pence exaltó a su jefe como “el campeón de los americanos de origen hispano” y destacó buenos resultados: menos impuestos, más empleo, menos regulaciones, mejores salarios. “America is back”, remató ante el aplauso del público.

La estrategia electoral busca infundir miedo a los votantes a través de la asociación de ideas, para lograr objetivos políticos. De esta manera, el muro significa seguridad, Maduro una dictadura y el socialismo falta de libertad. Trump, Pence y el equipo de gobierno machacan a diario estas ideas con singular obstinación.

El discurso continuará siendo básicamente el mismo, con variantes por la evolución de circunstancias, hasta el 3 de noviembre de 2020, día de la elección.

Si el muro se construye y Maduro cae, Trump proclamará que cumplió con sus promesas, sin importar cómo lo haya logrado, lo importante es reelegirse.

Terminará con el muro desobedeciendo la Constitución y como el Congreso, único autorizado para aprobar fondos, se los negó, recurrió al recurso extremo de declarar el estado de emergencia como si hubiera una guerra.

El gobierno de Trump exagera el peligro de inseguridad en la frontera con el manejo de estadísticas: en febrero pasado, fueron detenidos 76 mil 103 migrantes, 31 por ciento más que el mes anterior, el más alto desde 2007. Y las autoridades migratorias dijeron que hay “una crisis urgente y creciente”, pues esperan detener a más indocumentados en los próximos meses.

La criminalización de los indocumentados será mayor cuando empiece formalmente la campaña electoral y mayor será la presión de Estados Unidos contra México para frenar en nuestro territorio a los migrantes centroamericanos.

México y Estados Unidos deben cooperar para lograr una migración segura, ordenada y regular, según lo establece el pacto mundial de la ONU, firmado por México pero no por Estados Unidos.

La Unión Americana, que en general desdeña el derecho internacional, lo cual no ayuda a converger la posición de México con su vecino del norte, padece además de un sistema legal migratorio obsoleto.

Estados Unidos tiene un rezago de más 800 mil casos pendientes en las cortes migratorias, aunado a las limitaciones que imponen los jueces a la policía migratoria que no les permite deportar con rapidez a las familias detenidas. Por eso, de manera unilateral, Estados Unidos trasladó de facto a México parte de la responsabilidad de controlar la frontera, sin que nuestro país haya recibido hasta ahora los beneficios de una aportación de fondos para el desarrollo en Centroamérica y en el sur del territorio. Seguimos esperando.

gutierrez.canet@milenio.com
@AGutierrezCanet

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