Por: Gerónimo Gutiérrez Fernández
Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos
Reflejo del peso y la importancia que la relación reviste para ambos gobiernos, valga notar que nuestro país tiene, en adición a su embajada situada a unas cuantas cuadras de la Casa Blanca, más de cincuenta representaciones consulares a lo largo del territorio estadunidense —desde Nueva York hasta California y desde Texas hasta el estado de Washington. Estados Unidos, a su vez, cuenta con nueve representaciones consulares en nuestro país; y hoy construye su nueva sede diplomática en la Ciudad de México, misma que será de sus más grandes y modernas. En efecto, México y Estados Unidos tienen mucho en juego en su relación bilateral. Su manejo diario, aun sin sobresaltos o súbitos conflictos, es todo un reto. La tendencia natural de esta relación es a estrecharse y profundizarse, a que ocurran más cosas y no menos entre los dos países, lo cual no hace en automático que la relación sea mejor. Por consiguiente, pienso que se requerirá de un manejo cada vez más inteligente, juicioso y ágil de ambas partes.