M+.- El petróleo que puede cambiar la historia energética de Tamaulipas no está en tierra ni en aguas someras. Está en las profundidades del Golfo de México, donde México se prepara para entrar en una nueva etapa de explotación de hidrocarburos: la de las aguas ultraprofundas.
Falta alrededor de un año y medio para que el proyecto Trión llegue a su principal objetivo: extraer el primer barril de crudo. Para conseguirlo se desarrolla una de las apuestas más importantes del sector energético mexicano, con una inversión de 11 mil millones de dólares y una operación encabezada por la empresa australiana Woodside Energy en asociación con Petróleos Mexicanos (Pemex).
Y aunque el petróleo comenzará a salir frente a las costas tamaulipecas, la apuesta pretende sentirse mucho antes en tierra firme.
Empleos, proveedores, servicios especializados, infraestructura portuaria, logística, capacitación y nuevas empresas forman parte de la cadena que comienza a tomar forma alrededor de Trión, un proyecto que, de concretarse las expectativas oficiales, puede devolver a Tamaulipas parte del peso estratégico que durante años tuvo dentro de la industria energética.
La dimensión de lo que está en juego es mayúscula: una plataforma de producción de proporciones cercanas a las de un Estadio Azteca, conectada a 24 pozos y con una producción estimada de 110 mil barriles diarios.
Para el gobierno tamaulipeco, esa cifra por sí misma explica la magnitud del proyecto. “Woodside va a contribuir con 8 por ciento de la producción actual de petróleo nacional, que no es cualquier cosa”, señala a MILENIO Walter Ángel Jiménez, secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas.
La producción estimada de Trión buscará alcanzar niveles similares a los de la Refinería Madero y quedará por debajo de las refinerías de Tula, Cadereyta y Salamanca; también representará aproximadamente la mitad de la capacidad de complejos como Salina Cruz y Dos Bocas, de acuerdo con la comparación planteada por el funcionario.
Un proyecto que ya se construye en tierra
El desarrollo de Trión presenta un avance de 64 por ciento, al corte de junio. En su más reciente reunión de Consejo, realizada ese mismo mes y encabezada por la directora ejecutiva de Woodside, Liz Westcott, la empresa australiana informó que cada uno de los puntos de su estrategia avanzaba sin interrupciones ni inconvenientes.
Después de esa reunión comenzaron a intensificarse las visitas de directivos de la compañía a sitios estratégicos de Tamaulipas relacionados con la producción del campo. El sur del estado ocupa un lugar central en esa operación.
Altamira y Tampico concentran oficinas y patios de la compañía dentro de las instalaciones portuarias, desde donde se prepara parte de la logística que requerirá la llegada de equipos y maquinaria.
Stephan Drouaud, vicepresidente del proyecto, encabezó una delegación que explicó a funcionarios estatales y municipales, entre ellos autoridades de Ciudad Madero, el proceso previsto para transportar tubería y maquinaria, así como las posibles fechas para remolcar desde Corea la plataforma de producción.
También se abordó el movimiento de la embarcación flotante destinada al almacenamiento de hidrocarburos. No se trata únicamente de traer una plataforma desde Asia. Detrás de ella existe una cadena completa de suministros que tendrá como punto de llegada las costas de Tamaulipas.
Hyundai Heavy Industries fue seleccionada para construir la plataforma Tláloc en un astillero especializado de Ulsan, Corea del Sur. En China, por su parte, SBM Offshore continúa con el diseño de la embarcación flotante de almacenamiento.
La misma empresa confirmó el traslado desde puertos chinos hacia Tamaulipas de 35 pilotes de succión, líneas de amarre que conectarán la plataforma de producción con el buque de almacenamiento de hidrocarburos, boyas auxiliares y otros suministros, en una ruta que contempla el cruce por el Canal de Panamá.
La ingeniería, por tanto, ocurre en Asia, pero el destino de esa infraestructura está frente a Tamaulipas.
Gobirish Mireles, subsecretario de Hidrocarburos, lo resume así, en entrevista:
“Estamos hablando de una cadena global de ingeniería y construcción que conecta a Asia con el Golfo de México, pero el punto de llegada, integración logística y operación será frente a las costas de Tamaulipas. Eso es importante porque Trión no solamente representa producción de hidrocarburos, también son oportunidades para desarrollar capacidades regionales”.
Del petróleo a los empleos
La otra cara de Trión está en los empleos. El gobierno estatal calcula que el proyecto puede alcanzar hasta 700 empleos directos, una cifra que podría multiplicarse por diez en puestos indirectos conforme se incorpore la proveeduría local.
“Por otra parte, estamos hablando de que se pueden alcanzar hasta 700 empleos directos que involucran al proyecto, pero multiplicado por 10 de manera indirecta, entrando la proveeduría local”, explicó Walter Ángel Jiménez.
La proyección llevaría el impacto potencial hasta unos 7 mil empleos, una cantidad que transformaría el peso de las actividades extractivas dentro del mercado laboral tamaulipeco.
Hoy, las industrias extractivas aparecen al final de la tabla estatal. Este año se contabilizaron apenas 1,400 trabajadores asegurados ante el IMSS dentro de este sector, frente al peso mucho mayor de las actividades manufactureras, de transformación y comerciales.
La oportunidad existe, pero no significa que cualquier empresa pueda incorporarse de manera automática. Woodside puso en marcha el programa de certificación Blue Wave, que ya suma tres generaciones y reúne a más de 100 micro, pequeñas y medianas empresas.
El objetivo es preparar a esas compañías para convertirse en proveedoras de la operación.
“Esa certificación es una muy buena práctica por parte de la petrolera, certificando a cada empresa que ocupará sus servicios e integrarlos a su cadena de valor, superando con ello la barrera de contratación. Hay muchas pymes que se confunden cuando piensan que inmediatamente pueden participar en el desarrollo; tienen que cumplir con ciertas especificaciones, validaciones de los procesos productivos, deben ser competitivos y esto les da un área de oportunidad”, señala el secretario de Desarrollo Energético.
El petróleo también llegará por los puertos
La influencia económica de Trión no se limitará al sitio donde se encuentran los pozos. Altamira, Tampico, Ciudad Madero y Matamoros aparecen como zonas de influencia para la cadena de suministro, logística y servicios que requerirá el proyecto.
Pemex, además, preparará una terminal especializada en el Puerto del Norte para recibir el producto extraído frente a las costas de Tamaulipas. Eso abre oportunidades para empresas de logística, construcción, servicios especializados y suministro, además de instituciones dedicadas a la capacitación de capital humano.
La operación de Woodside, de acuerdo con el diseño del proyecto, implica hacerse cargo de todas las labores operativas, incluido el traslado del equipo necesario. Pemex, por su parte, participa en la asociación y aumenta con Trión sus reservas de petróleo y gas.
Para Tamaulipas, el reto es conseguir que una operación de escala internacional no se quede únicamente en manos de las grandes compañías que participan directamente en el proyecto.
Por eso el gobierno estatal prepara una estructura que busca conectar a las empresas locales con esa cadena global.
El intento por no mirar el petróleo desde lejos
La Secretaría de Desarrollo Energético fue creada durante la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya. Desde el año pasado trabaja en la integración de la cadena de valor del sector energético, que incluye petróleo, gas, electricidad, fuentes limpias y alternativas de reciclaje.
El siguiente paso será el Clúster de Energía de Tamaulipas.
“Lo siguiente y donde nosotros como gobierno estatal debemos participar es la conformación del Clúster de Energía. Empezará a operar a partir del 15 de septiembre, se dará su conformación oficial y representará áreas como petróleo y gas, biocombustibles y renovables, agrupando a empresas que ofrezcan servicios y productos segmentados dentro del sistema para que puedan participar en los proyectos”, explica el titular de la dependencia, Walter Ángel Jiménez.
La intención es facilitar la vinculación entre proveedores de servicios, operadores, instituciones académicas y centros de investigación; fortalecer las capacidades locales y abrir espacios para que las pequeñas y medianas empresas puedan participar.
La meta inicial contempla alrededor de 100 empresas distribuidas en distintas regiones del estado, con presencia en Reynosa, Tampico, Altamira, Ciudad Madero y Matamoros.
“Se integrarán alrededor de 100 empresas repartidas en todo el estado, con presencia en Reynosa, Tampico, Altamira, Ciudad Madero y Matamoros. Impulsamos que más negocios formen parte de esta cadena de valor y crezca el efecto multiplicador en la economía regional, garantizando mejores condiciones de crecimiento, justicia social y una distribución equitativa de la riqueza”, afirmó.
El trabajo de identificación de oportunidades ya comenzó. Gobirish Mireles informa que hasta ahora se han detectado más de 620 servicios dentro de la cadena de valor.
“La plataforma cuenta con un directorio de empresas y servicios, además de especificar los requerimientos”, explica. La intención es que las empresas conozcan no solamente qué servicios pueden ofrecer, sino qué condiciones deben cumplir para convertirse en proveedoras.
Una plataforma del tamaño de un estadio
En el mar, la dimensión del proyecto se entiende mejor con una comparación. La plataforma de producción tendrá aproximadamente la superficie de un Estadio Azteca y estará conectada con 24 pozos.
La meta de producción será de 110 mil barriles diarios. Es la parte visible de una operación que se desarrollará en aguas ultraprofundas y que representa para México una actividad inédita dentro de su industria de hidrocarburos.
Woodside será responsable de la operación, mientras Pemex obtiene una participación que le permitirá incrementar sus reservas de petróleo y gas. La magnitud de la inversión —11 mil millones de dólares— explica también por qué el proyecto puede generar una cadena económica mucho más amplia que la extracción del crudo.
En tierra, empresas como la holandesa SBM Offshore ya tienen presencia local desde hace meses. Su participación muestra que la llegada del petróleo no comienza cuando aparece el primer barril.
Comienza con contratos, certificaciones, transporte, ingeniería, construcción, patios, puertos, capacitación y servicios especializados.
Woodside mira más allá de Trión
La dimensión estratégica del proyecto también creció con la reciente agenda de Liz Westcott. La directora ejecutiva de Woodside inició una gira de trabajo que incluyó la firma de un Memorándum de Entendimiento con el director de Pemex, Juan Carlos Carpio Fragoso, con el objetivo de ampliar la asociación más allá de Trión y explorar nuevas propuestas para pozos y posibles áreas de desarrollo.
Después acudió a Palacio Nacional, en Ciudad de México, donde se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para fortalecer la colaboración con la empresa pública mexicana.
Robert Young, responsable de Asuntos de Estados Unidos e Internacionales de Woodside, destacó la visita:
“Es un placer tener a nuestro CEO con nosotros en Norteamérica. Primera parada: una visita a México, donde anunciamos una nueva colaboración con Pemex para explorar oportunidades de desarrollo de petróleo y gas en aguas profundas. También tuvimos el privilegio de reunirnos con la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria de Energía, Luz Elena González, para discutir la nueva asociación”.
La agenda coincidió además con la presentación de Crispin Conroy como embajador de Australia en México, cargo para el que fue designado en agosto del año pasado. En esa ceremonia hubo representación de Tamaulipas con la presencia de funcionarios del estado.
La cuenta regresiva hacia el primer barril
El calendario marca la segunda mitad de 2026 y se extiende hasta mediados de 2028 como el periodo en el que deberán quedar establecidas más bases del proyecto.
Para entonces, todas las piezas deberán estar ensambladas frente a las costas tamaulipecas y comenzará la producción de hidrocarburos. Trión todavía no ha sacado su primer barril. Pero alrededor de ese barril ya se mueve una maquinaria mucho mayor.
Hay una plataforma que se construye en Corea, una embarcación que toma forma en China, equipos que cruzarán el Canal de Panamá, puertos que deberán recibirlos, una terminal especializada que prepara Pemex, cientos de servicios por cubrir, empresas que buscan certificarse y un clúster que pretende agrupar a proveedores de todo Tamaulipas.
Abajo, en las aguas ultraprofundas del Golfo, está el petróleo. Arriba, en tierra, Tamaulipas intenta que la riqueza que se extraiga de ahí no se vaya tan rápido como llegó.
La apuesta es que Trión no sea solamente una historia de producción de crudo, sino también de empresas, empleos y capacidades regionales; que el petróleo que está tan profundo bajo el mar pueda traducirse en beneficios para Tamaulipas y en ganancias para las compañías que participen en su desarrollo.
El primer barril todavía está por llegar. La expectativa económica, sin embargo, ya comenzó a moverse.
