La Reserva Federal celebrará esta semana una reunión en la que es probable que mantenga las tasas de interés, aunque la cita está ensombrecida por una investigación penal del gobierno del presidente Donald Trump al jefe de la entidad, Jerome Powell, un intento de despedir a la gobernadora Lisa Cook y la próxima nominación de un sucesor al frente del banco central estadounidense.
Solo quedan tres reuniones de política programadas en la etapa de ocho años de Powell como el principal banquero central del mundo, pero la transición, que suele ser suave, se ha convertido en un periodo potencialmente perturbador.
Powell se enfrenta a la controvertida decisión de permanecer como gobernador bajo el mandato de su sucesor, la Corte Suprema puede decidir si Cook se convierte en la primera gobernadora de la Fed destituida por un presidente y el candidato de Trump para dirigir el banco central deberá convencer a los senadores de que no será cautivo de las exigencias del mandatario.
Con tantas cosas en movimiento, y la independencia de la Fed en juego, el debate político parece casi secundario, aunque los analistas en este momento esperan en gran medida que se mantengan las salvaguardas institucionales de la entidad. Las expectativas de inflación basadas en el mercado y el rendimiento de los bonos a largo plazo no han mostrado por ahora ningún temor generalizado sobre el futuro de la institución.
"No es posible ver las acciones del próximo presidente de la Fed como algo separado del entorno económico o de su capacidad para influir en otros participantes del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto)", dijo Tim Duy, economista jefe para Estados Unidos de SGH Macro Advisors.
De hecho, quien suceda a Powell todavía tendrá que convencer a otros gobernadores y a los cinco presidentes de bancos regionales de la Fed con derecho a voto de la necesidad de cualquier recorte de tasas, independientemente de los deseos de Trump.
"Trump necesitará una mayor rotación en la Fed para controlar por completo la institución", señaló Duy.
Ese proceso dará un gran paso adelante cuando Trump anuncie, quizá esta semana, su candidato a suceder a Powell. Entre los finalistas figuran el asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, el gobernador de la Fed Christopher Waller, el exgobernador Kevin Warsh y el jefe de inversiones en bonos de BlackRock, Rick Rieder.
Trump ha criticado a la Fed y a Powell por no haber logrado los grandes recortes de tasas que el presidente considera necesarios para impulsar la economía.
Reunión de dos días
La reunión de dos días de la Fed concluirá el miércoles y se espera que las autoridades monetarias mantengan la tasa referencial en el rango actual del 3.5 por ciento a 3.75 por ciento. No se prevén nuevas proyecciones económicas o políticas, pero los inversores esperan en este momento que no haya más recortes hasta junio, presumiblemente bajo el sucesor de Powell.
Los datos económicos desde la última reunión de diciembre han mostrado pocos cambios en las tendencias del mercado laboral o de la inflación, ofreciendo escaso impulso para orientar sobre cuándo podrían volver a bajar las tasas. El crecimiento del empleo ha sido débil, pero la tasa de desempleo bajó en diciembre al 4.4 por ciento, en un contexto de fuerte crecimiento económico y gasto de los consumidores. El índice de precios de los gastos de consumo personal, que la Fed utiliza para su objetivo de inflación del 2 por ciento, fue algo superior al esperado, del 2.8 por ciento, en noviembre.
Está previsto que Powell celebre el miércoles su habitual rueda de prensa posterior a la cita, pero es posible que sus declaraciones versen menos sobre el debate político que sobre lo sucedido entre reuniones, incluida la recepción de una citación del Departamento de Justicia y la amenaza de investigación penal en su contra, así como la respuesta que dio en video calificándolas como parte de la campaña de Trump para presionarle a él y al banco central para que rebaje las tasas.
La semana pasada se celebró una vista en la Suprema sobre el intento de Trump de despedir a Cook. Si bien la audiencia redujo las preocupaciones sobre los riesgos inminentes para la Fed, ya que los jueces parecieron inclinarse a favor de dejarla en el cargo, también proporcionó un recordatorio de la esperanza declarada del mandatario de llenar más asientos en la Junta de Gobernadores de la entidad de lo que permitiría la rotación normal de los mandatos.
Tal y como están las cosas, el candidato del presidente para suceder a Powell ocuparía un puesto que tendría que dejar vacante otro funcionario nombrado por Trump, el gobernador Stephen Miran, que está con excedencia de la administración y cuyo mandato en la Fed expira este mes. Salvo dimisión o destitución, la siguiente vacante sería el asiento de Powell, que podría seguir siendo gobernador durante dos años más tras abandonar su cargo, teniendo un voto decisivo en cuestiones de la competencia de la junta de siete miembros más allá de la política monetaria.
En el Foro Económico Mundial celebrado la semana pasada en Davos (Suiza), Trump reconoció el dilema. "Si se queda, se queda", afirmó sobre Powell en una entrevista en la CNBC. También dijo que está cerca de tomar una decisión sobre su sustituto, aunque indicó que el "problema es que cambian una vez que consiguen el trabajo".
Esa capacidad de "cambiar", y tomar decisiones que podrían ir en contra de las demandas del presidente, es vital para la independencia del banco central. Es por ello que la decisión judicial sobre Cook, la posibilidad de que Powell continúe en el cargo y la necesaria confirmación por el Senado del próximo jefe de la Fed han acaparado tanta atención. Las cuestiones están entrelazadas.
Aunque el Gobierno argumenta que la decisión de despedir a Cook es directa, ya que sus supuestas declaraciones falsas en documentos hipotecarios la descalifican para el cargo a ojos del presidente, abrió un amplio debate en la Suprema durante el cual tanto jueces liberales como conservadores afirmaron la importancia de la independencia del banco central y cuestionaron si las acusaciones de Trump justifican la destitución o el daño que causaría su salida.
Las amenazas contra Powell, igualmente, provocaron una reacción global, y varios senadores republicanos indicaron que retrasarán la toma de medidas sobre cualquier nominación a jefe de la Fed hasta que se resuelva cualquier investigación sobre Powell.
El caso hizo que Powell pasara de una postura pasiva frente a los insultos de Trump durante años a una defensa pública más agresiva del banco central como institución. Mantuvo esa postura cuando decidió asistir a la audiencia de Cook ante la Suprema la semana pasada y tendrá otra oportunidad de hablar de la situación el miércoles cuando responda a las preguntas de la prensa.
Con la tasa de referencia de la Fed en torno al nivel que las autoridades monetarias consideran neutral, cuando la actividad no se estimula ni se restringe, y la economía sin avanzar claramente hacia grandes pérdidas de empleo o una aceleración de la inflación, "las perspectivas a corto plazo son benignas", dijo Michael Pearce, de Oxford Economics, en una nota la semana pasada.
No obstante, "los acontecimientos fuera del comité tienen el potencial de agitar el camino", a medida que un nuevo jefe de la Fed asuma el cargo y, en particular, si el "pequeño riesgo" de que Cook sea destituida se hace realidad, dijo Pearce.
No obstante, "nuestra línea de base es que la Fed bajará las tasas en junio y septiembre", y dejará de recortar cuando su tipo referencial esté en torno al 3 por ciento, una perspectiva que muestra que incluso el sucesor de Powell puede tener dificultades para ofrecer los rápidos y profundos recortes de tipos que exige Trump, señaló.
"Haría falta un debilitamiento decisivo de las condiciones del mercado laboral para que la Fed aplique recortes de tasas más rápidos y agresivos, lo que nos parece poco probable", añadió Pearce.