La reciente implementación de un tope voluntario de 28.50 pesos por litro de diésel enciende las aletas en el sector en México.
Aunque la medida busca contener la inflación al estabilizar el costo del transporte de carga y alimentos, especialistas advierten que intervenir el precio del combustible conlleva riesgos operativos y fiscales profundos.
“A pesar de que tienen un apoyo del IEPS habían aumentado mucho el precio del diésel, se estaba vendiendo en muchos lugares a 30 pesos", señaló la presidenta Claudia Sheinbaum, al mencionar el acuerdo voluntario para mantener un precio máximo por litro de Diésel.
Déficit energético en México
México enfrenta como uno de sus principales retos en el sector energético, el déficit de producción nacional, ya que históricamente el país ha dependido de la importación para cubrir más de la mitad de su demanda interna.
Si bien la entrada en operación de la refinería Olmeca en Dos Bocas ha comenzado a elevar la producción local de diésel de ultra bajo azufre (UBA), la autosuficiencia aún no es total.
Esta dependencia de la importación hace que el ‘tope’ de 28.50 pesos sea vulnerable a la volatilidad internacional.
El especialista del sector energético Ramsés Pech explicó que cuando el precio de importación sube, el Estado debe absorber la diferencia para mantener el techo; cuando baja, la dinámica cambia hacia la recaudación.
El mercado de este combustible es importante, ya que México consume diariamente más de 90 millones de litros de diésel, siendo un insumo estratégico para el transporte de mercancías y la operación del campo.
México reanudó el estímulo al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para el diésel por primera vez en casi un año, en un contexto de precios elevados de petróleo, provocados por el conflicto en el Oriente Medio que continúa con un bloqueo al Estrecho de Ormuz donde pasa uno de cada cinco barriles de petróleo del mundo.
Ramsés Pech agregó que el comportamiento de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ante este tope es predecible basándose en ciclos anteriores; si el costo de adquisición (TAD) baja, Hacienda tiende a reducir el estímulo fiscal y aumentar el IEPS efectivo para recuperar recaudación.
Impacto en la industria y el consumo
La Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) había señalado que está pendiente de toda nueva convocatoria para atender asuntos surgidos en el marco del Acuerdo, ya sea por aspectos de coyuntura u otros que inciden en la operación del sector.
"El intercambio de información en mesas de análisis es parte del diálogo directo e informado con las autoridades para apoyar la economía social tomando en cuenta la viabilidad financiera que le da perdurabilidad", según Onexpo.
Para Marcial Díaz, socio director de QUA Energy Consultores, el diésel no es un insumo político, sino la columna vertebral de la economía real.
El experto agregó que el operador queda atrapado en un margen fijo. Al estar el precio topado, si el costo baja, Hacienda absorbe la ganancia vía IEPS; si el costo sube, el margen se comprime para no rebasar los 28.50 pesos.
Un precio artificial que no refleja los costos reales de logística y almacenamiento deteriora la infraestructura a largo plazo y es un desincentivo para la inversión.
“La falta de flexibilidad comercial puede derivar en inventarios limitados en zonas con altos costos de transporte”, agregó Díaz.
También mencionó que el desacoplamiento entre el precio interno y la referencia internacional incentiva la entrada de combustible irregular mediante esquemas de ‘huachicol fiscal’.
La estrategia del Gobierno Federal de administrar el precio del diésel funciona como un techo para el consumidor, pero también como un límite para el crecimiento del sector gasolinero.
Marcial Díaz dijo que con este ‘tope voluntario’, la inflación no se elimina, se difiere.
“El control de precios en un insumo productivo rara vez resuelve el problema de fondo. Más bien lo desplaza”, señaló.
Para la Presidenta, el precio continúa muy alto por lo que no descarto que se pueda reducir el tope.
“Entonces se habló ya con los gasolineros, se aceptó un tope voluntario, como siempre, no forzado, está sobre los 28, 50 y les dije es todavía muy alto, hay que seguirlo bajando y estamos revisando para que pueda todavía darse en este periodo donde está creciendo el precio del petróleo a menores costos para que no influya en la inflación”, detalló Sheinbaum.
Ramsés Pech coincidió en que este tope representa un riesgo operativo para estaciones.
“Si Hacienda sube demasiado rápido el IEPS cuando el TAD baja, el margen puede comprimirse temporalmente, se generan diferencias entre regiones, se afecta la capacidad de competir con estaciones cercanas y se reduce el incentivo para mejorar servicio o infraestructura”, expresó.
El especialista advirtió que esto ya ha ocurrido en ciclos anteriores del IEPS.
Hasta el cierre de la edición la Secretaría de Hacienda no había publicado el porcentaje de estímulo al IEPS, pero durante la semana se mantuvo en 4.77 pesos por litro, y se espera que continúe mientras se mantengan presionando a la alza los precios del petróleo.
De acuerdo con la plataforma de precios PetroIntelligence, los precios promedio de los combustibles a escala nacional son:
- Regular: 23.69 pesos por litro.
- Premium: 27.79 pesos por litro.
- Diésel: 28.72 pesos por litro.
Los estados con el precio promedio más alto en el país:
- Regular: 24.87 pesos por litro en Quintana Roo.
- Premium: 29.00 pesos por litro en Baja California Sur.
- Diésel: 29.62 pesos por litro en Oaxaca.
Mientras que los estados con el precio promedio más bajo en el país son:
- Regular: 22.07 pesos por litro en Tamaulipas.
- Premium: 25.65 pesos por litro en Tamaulipas.
- Diésel: 27.69 pesos por litro en Baja California.
KL