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  • ¿Por qué no baja la gasolina en México? Esto pagas cada vez que llenas el tanque de tu coche

El IVA se mantiene constante, pero el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) funciona como un mecanismo de ajuste. | Octavio Hoyos

De acuerdo con expertos, actualmente, vender diésel en México genera pérdidas que van de 20 centavos hasta un peso por litro.

El precio de la gasolina en México se ha mantenido sin cambios relevantes en las últimas semanas, en medio de la presión por contener su impacto en la inflación. 

"Sin embargo, que no suba no significa que sea barata ni que exista margen para reducirla", advierte el especialista energético Ramsés Pech en entrevista con MILENIO.

A nivel internacional, el mercado de combustibles sigue presionado por factores que México no controla. De acuerdo con el analista, el precio del petróleo —base para producir gasolina y diésel ha mostrado volatilidad por tensiones en rutas clave de transporte, como el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo, donde conflictos y riesgos logísticos han encarecido el traslado de crudo, así como de combustibles refinados.

En el caso del diésel, la presión es mayor, pues según especialistas y operadores del mercado, este combustible —clave para el transporte de mercancías— enfrenta una oferta más limitada a nivel global, lo que mantiene sus precios elevados y afecta directamente a países importadores como México.

"Bajo este contexto, el precio que paga el consumidor responde a una estructura de costos que se define, en su mayoría, antes de que el combustible llegue a las estaciones de servicio", explicó Ramsés Pech. 
"Esto no sólo limita cualquier reducción en el precio final, sino que también presiona los márgenes de los gasolineros", añadió.

En este escenario, representantes del sector sostuvieron recientemente un encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum, donde —de acuerdo con los propios operadores— reiteraron su disposición a colaborar en la estabilidad de precios.

¿Cómo se decide el precio de la gasolina?

El precio de la gasolina no es una cifra arbitraria ni depende únicamente del gasolinero, de acuerdo con Pech, se construye a partir de una serie de componentes que se acumulan desde el origen del combustible hasta su venta al público:

1. Costo del petróleo crudo y su refinación:

Ronda los 14.73 pesos por litro. Este componente depende del mercado internacional: el precio del barril, los costos de refinación —en México o en Estados Unidos— y las condiciones globales de oferta y demanda.

2. Logística:

Transportar el combustible desde la refinería hasta las terminales de almacenamiento tiene un costo cercano a 3.11 pesos por litro.

3. Almacenamiento y la operación:

Agregan otros 1.66 pesos, además de un margen comercial de 1.25 pesos para quienes operan esa infraestructura.

4. Estaciones de servicio:

Una vez en las terminales, el combustible debe trasladarse, lo que implica un costo adicional de alrededor de 0.36 pesos por litro.

Para este punto, la mayor parte del precio ya está definida. Es decir, antes de que el combustible llegue a la gasolinera, casi todo su costo depende de factores externos que el operador no controla.

Cuando el producto llega a la estación, entran los costos operativos como lo son:

  • Sueldos
  • Energía eléctrica
  • Mantenimiento
  • Comisiones bancarias
  • Cumplimiento regulatorio
  • Mermas
  • Financiamiento

En conjunto, operar una estación representa alrededor de 1.19 pesos por litro.

Después de cubrir estos gastos, el margen neto promedio es de apenas 0.28 pesos por litro. Ese es el espacio real que tienen las estaciones para ajustar precios, lo que explica por qué cualquier intento de reducirlos impacta directamente en su rentabilidad.

Después de cubrir estos gastos, el margen neto promedio es de apenas 0.28 pesos por litro. | Freepik
Después de cubrir estos gastos, el margen neto promedio es de apenas 0.28 pesos por litro. | Freepik

¿Por qué no baja el precio de la gasolina?

Uno de los puntos que más confusión genera es que el precio al público puede mantenerse estable incluso cuando cambian los costos internos, esto ocurre principalmente por el papel de los impuestos, explica Manuel Hernández, propietario de tres estaciones gasolineras en la carretera Querétaro, a MILENIO.

El IVA se mantiene constante, pero el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) funciona como un mecanismo de ajuste.

Cuando suben los costos internacionales, el gobierno reduce este impuesto para evitar aumentos bruscos en el precio final. Cuando los costos bajan, el IEPS se incrementa para recuperar ingresos.

“Cuando los costos bajan, el IEPS sube para recuperar ingresos”, explicó Ramsés Pech.

Este esquema genera un efecto de compensación que impide que el consumidor perciba cambios significativos.

Un ejemplo que dio Hernández fue que, entre el cierre de abril y el inicio de mayo, se registró una reducción del IEPS de 0.27 pesos por litro, pero al mismo tiempo aumentó el costo del combustible en terminales en la misma proporción.

También explicó que existen ajustes dentro de la propia cadena, en algunos casos, incrementos en costos logísticos se absorben reduciendo márgenes para evitar que el impacto llegue al consumidor.

Además, precisó que en el diésel, por ejemplo, se han observado movimientos compensados entre impuestos y costos operativos que mantienen el precio estable.

En conjunto, estos mecanismos explican por qué el precio visible no necesariamente refleja una disminución real en los costos, sino un equilibrio entre distintas variables.

Cuando los costos bajan, el IEPS se incrementa para recuperar ingresos. | Freepik
Cuando los costos bajan, el IEPS se incrementa para recuperar ingresos. | Freepik

¿Dónde pierden ganancia los gasolineros?

Aunque en teoría existe un margen, en la práctica este se reduce rápidamente.

Un ejemplo claro es el diésel, con un precio al público de 28 pesos por litro y un costo de compra de 26.19 pesos, el margen bruto es de 1.80 pesos.

Hernández dijo que, al descontar costos inmediatos —como 0.60 pesos de flete y 0.30 pesos por pérdidas asociadas a inseguridad, como la ordeña de pipas— el margen se reduce a 0.90 pesos.

A partir de ahí, aún deben cubrirse los costos operativos.

“De esa utilidad bruta hay que descontar costos inmediatos: alrededor de 60 centavos por flete y otros 30 centavos por inseguridad. Eso ya nos deja con apenas 90 centavos”, así es como lo resume Manuel Hernández, propietario de estaciones en Querétaro.
“De esos 90 centavos todavía tenemos que pagar sueldos, luz, mantenimiento, comisiones bancarias, seguros e impuestos. Al final, estamos en números rojos”, señaló.

De acuerdo con su experiencia, actualmente están perdiendo dinero por cada litro de diésel que venden, con pérdidas que van de 20 centavos hasta un peso por litro.

¿Por qué las pequeñas estaciones son las más afectadas?

Por su parte, Hernández explicó que el impacto no es uniforme dentro del sector, las estaciones pequeñas enfrentan una presión mayor que los grandes grupos.

Mientras las cadenas de mayor tamaño pueden compensar pérdidas entre distintas estaciones o regiones, los pequeños operadores dependen de volúmenes limitados y no tienen esa flexibilidad.

“Los grupos grandes pueden compensar pérdidas entre estaciones, pero los pequeños no tenemos esa posibilidad”, señaló Manuel Hernández.

Esta diferencia estructural reduce su margen de maniobra y los obliga a tomar medidas para contener pérdidas, como:

  • Reducir horarios
  • Operar menos turnos
  • Concentrar la demanda en ciertos días

Además, incluso en condiciones normales, el margen ya era reducido, con niveles de entre 60 y 80 centavos por litro de utilidad bruta.

Hoy, ese margen resulta insuficiente para cubrir los costos dice Hernández, sin embargo; la situación se complica aún más en regiones con mayores gastos logísticos o problemas de seguridad, donde la operación es más costosa.

¿Qué implica para el consumidor?

La estabilidad en el precio de la gasolina no significa que el sistema sea sostenible, pues los especialistas lo explican como un reflejo de un equilibrio frágil en el que los costos se redistribuyen entre distintos actores, dice el sector de gasolineros.

El gobierno absorbe parte del impacto mediante ajustes en el IEPS, el mercado internacional define otra parte, y los gasolineros —especialmente los pequeños— terminan absorbiendo el resto.

“El problema es que ese margen ya está agotado”, condenó Hernández.

Datos del sector muestran que una estación pequeña en la Ciudad de México, con ventas cercanas a 173 mil litros mensuales, puede registrar una utilidad bruta de 2.28 pesos por litro.

Sin embargo, al descontar gastos como nómina, energía eléctrica, mantenimiento, comisiones bancarias, seguros, seguridad y costos regulatorios, ese margen puede desaparecer e incluso convertirse en pérdidas.

Este escenario también implica riesgos para el mercado. Cuando la operación formal deja de ser rentable, se abren espacios para prácticas irregulares, como la venta de combustible ilegal o de menor calidad, lo que afecta tanto a la competencia como a los consumidores.

Entonces, ¿por qué no baja la gasolina?

La razón no se encuentra en un sólo factor, sino en la suma de toda la cadena.

El precio del combustible depende de costos internacionales que no han disminuido de forma sostenida, de una logística compleja, de impuestos que se ajustan para mantener estabilidad y de un margen comercial que ya es mínimo.

Cuando se busca reducir el precio, la única variable inmediata suele ser ese margen, pero disminuirlo implica trasladar pérdidas a las estaciones de servicio.

Por ello, aunque el precio al público parezca estable, lo que ocurre en el fondo es una redistribución de costos y hoy, en muchos casos, esa carga está recayendo en los gasolineros más pequeños.


KL
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