La inversión para modernizar y ampliar las carreteras en México debe acompañarse de condiciones que permitan reducir los costos de operación y facilitar la inversión de los transportistas en sus unidades, planteó Elam-FawTrucks.
En un comunicado, la empresa dedicada al ensamble y comercialización de vehículos pesados señaló que mejorar la infraestructura carretera es sólo una parte del reto para elevar la productividad del transporte de mercancías, pues financiamiento, seguros, mantenimiento, refacciones, combustible y tiempo efectivo en operación también determinan el costo real para los transportistas.
“Modernizar una carretera mejora la movilidad, pero aprovechar esa infraestructura también requiere vehículos más eficientes, seguros y adecuados a la operación. Renovar una flota no es solo sustituir un camión por otro; es lograr que la nueva unidad tenga sentido económico y operativo para quien la trabaja”, señaló Ernesto del Blanco, director general de la armadora.
El planteamiento ocurre cuando el Gobierno federal prevé una inversión pública y mixta de 700 mil millones de pesos para mejorar y ampliar cerca de 5 mil kilómetros de carreteras, de acuerdo con el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El mismo documento reporta un avance de 88 por ciento en la repavimentación de 51 mil kilómetros de carreteras federales libres de peaje.
La capacidad de los transportistas para aprovechar esa infraestructura tiene un peso relevante en la economía, pues 58.3 por ciento de la carga nacional se mueve por carretera.
Tan sólo durante 2024, el autotransporte trasladó 572 millones de toneladas de mercancías y generó más de 2.3 millones de empleos directos, de acuerdo con el Programa Sectorial de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes 2025-2030.
La renovación de unidades también forma parte de la política pública. En mayo de 2026 fueron publicados los Lineamientos del Programa de Sustitución y Modernización de Vehículos Pesados, que vinculan este proceso con menores costos logísticos, mayor competitividad y seguridad.
Ese mismo mes, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) anunció un esquema respaldado por Nacional Financiera (Nafin) para facilitar la adquisición de unidades nuevas o seminuevas entre micro y pequeños transportistas.
La empresa indicó que la modernización tampoco implica apostar por una sola tecnología, debido a que las necesidades cambian entre reparto urbano, corredores regionales y operaciones de larga distancia.
Factores como autonomía, capacidad de carga, infraestructura energética, mantenimiento y costo total de operación determinan qué alternativa puede resultar viable en cada caso, entre ellas diésel, gas natural vehicular y electrificación.
“El reto no es poner camiones nuevos en circulación por sí mismo. La renovación tiene que responder a la ruta, la carga y los costos reales del transportista. Solo así la tecnología puede convertirse en productividad”, agregó Del Blanco.
La firma sostuvo que combinar infraestructura carretera, acceso a financiamiento y tecnologías adecuadas para cada operación permitiría que la inversión en carreteras se traduzca en mayor productividad para las empresas que movilizan mercancías en el país.
AG