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Moody’s advierte presión sobre la calificación de México, apoyo a Pemex y revisión del T-MEC

Pemex seguirá presionando las finanzas públicas, con pérdidas operativas y un flujo de caja libre negativo promedio de 7 mil millones de dólares anuales entre 2026 y 2029, según proyecciones.

Moody´s detectó factores clave para la perspectiva crediticia de los planes fiscales hacia 2027 para del Gobierno de México, que actualmente cuenta con calificación Baa2 y perspectiva negativa.

Dentro de los elementos que la calificadora evalúo están:

  • El apoyo financiero continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex)
  • La incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC

¿Por qué Moody's tiene esta perspectiva hacia México?

La agencia calificadora señaló que lo anterior es consecuencia de la consolidación fiscal en 2025 avanzó más lentamente de lo previsto por las autoridades, en un contexto de bajo crecimiento económico y mayores presiones estructurales de gasto.

Además, señaló que el déficit fiscal del gobierno federal y la seguridad social se redujo a 4.9 por ciento del PIB durante el año pasado, desde 5.3 por ciento en 2024.

Sin embargo, destacó que el resultado superó la expectativa de la calificadora, que estimaba un déficit de 4.1 por ciento.

Detalló que los ingresos crecieron 4.9 por ciento en términos reales, impulsados por una recaudación tributaria 4.1 por ciento mayor y un aumento de 13.3 por ciento en los ingresos petroleros, aunque estos últimos quedaron por debajo de lo presupuestado.

Mientras que del lado del gasto, el total aumentó 1.5 por ciento real, reflejando rigideces crecientes:

  • Las pensiones contributivas y no contributivas ya representan seis por ciento del PIB, frente a 4 por ciento en 2023.
  • El gasto en inversión física fue menor al programado.
  • La inversión financiera aumentó 60 por ciento equivalente a 0.5 por ciento del PIB adicional respecto a 2024, principalmente por el respaldo a Pemex.
  • El pago de intereses creció 4.2 por ciento y se mantiene elevado en 16.8 por ciento de los ingresos, el doble de la mediana de países con calificación Baa.

La calificadora indicó que como resultado, la deuda del gobierno alcanzó casi 50 por ciento del PIB en 2025, frente a 40 por ciento hace tres años.

Ante tal panorama, prevé que el endeudamiento podría acercarse a 55 por ciento del PIB hacia el final de la década, lo que complica su estabilización si el déficit no se reduce hacia niveles cercanos o inferiores a 3 por ciento del PIB.

Pemex seguirá presionando las finanzas públicas

En cuanto a Pemex, Moody's señaló que la empresa estatal continuará siendo un lastre fiscal, manteniendo pérdidas operativas y flujo de caja libre negativo promedio de 7 mil millones de dólares anuales entre 2026 y 2029, implicando un apoyo soberano continuo.

Además de que la estructura de vencimientos de instrumentos emitidos para respaldarla podría requerir recursos adicionales del gobierno.

Victor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex Casa de Bolsa, señaló que los niveles actuales de producción de crudo son cercanos a los que Pemex tenía en la década de 1970, por lo que reiteró que se necesita invertir en exploración, no sólo en producción.

“Va a ser clave para Pemex que tenga para invertir en la exploración, no sólo en producción. La identificación de reservas es fundamental para que en el futuro podamos sostener niveles de producción como los que tenemos ahora”, dijo el economista durante una conferencia de prensa el pasado 6 de febrero.
“La declinación en la producción es evidente”, añadió.

Gómez Ayala señaló que se trata de un tema que “no se va a recuperar estructuralmente” hasta que las autoridades no volteen a ver esta opción para la petrolera. También dijo que los recursos públicos “no son suficientes” y que Pemex necesita participación privada.

“Entonces, en 2027 no creo que vaya a lograrse una independencia total (de Pemex)”, aseguró Gómez Ayala.

El economista recordó que Pemex, al extraer y comerciar el petróleo, genera ingresos que son distribuidos entre la empresa y el Gobierno, al respecto dijo que en los últimos 20 años dichos ingresos han caído, afectando la capacidad de construir a la empresa paraestatal.

“Entonces, creo que Pemex, a nivel operativo, necesita ponerle mucha mayor atención en el período de gasto asociativamente productivo para que esta contribución pueda crecer”, comentó Victor Gómez Ayala.

Por otro lado, reconoció que las operaciones de la parte financiera que se están haciendo, por parte del Gobierno, van a reducir la presión de costos, hecho que calificó como “una liberación de recursos”.

“Pero Pemex necesita tener los insumos para que esos recursos adicionales se transformen”, comentó.

Por su parte, Moody's indicó que, a pesar de que la administración federal planteó una reestructura y mayor participación privada, existen riesgos de implementación y que los beneficios no se materializarán en el corto plazo.

 Incluso con vencimientos cubiertos hasta 2029, podría ser necesario apoyo adicional.

Por lo qué la claridad que ofrezca el presupuesto preliminar de 2027 será clave para evaluar el ritmo real de consolidación fiscal y las necesidades futuras de respaldo a Pemex.

Bajo crecimiento y riesgos por revisión del T-MEC

Además, recordó que el PIB apenas creció 0.5 por ciento en 2025, el ritmo más bajo desde 2021, donde la actividad estuvo sostenida principalmente por los servicios y un consumo relativamente resiliente.

Por lo que la inversión privada, sin embargo, ha permanecido débil desde 2024 debido a la incertidumbre en política interna y a factores externos, entre ellos cambios en la política comercial de Estados Unidos y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Por otro lado, la calificadora señaló que aunque se anunciaron proyectos ligados al nearshoring desde 2023, estos no se han traducido en un aumento sostenido de la inversión.

Además, el crecimiento de las exportaciones en 2025 estuvo impulsado principalmente por equipo de cómputo vinculado a la demanda de inteligencia artificial en Estados Unidos, bienes con menor valor agregado nacional que el sector automotriz.

Por lo que la calificadora asume escenarios base que México mantendrá el acceso preferencial al mercado estadunidense bajo un acuerdo comercial formal.

Sin embargo, advierte que la incertidumbre en torno al marco definitivo del T-MEC podría extenderse más allá del 1 de julio, incluso bajo esquemas de revisiones anuales o acuerdos bilaterales, lo que prolongaría la debilidad de la inversión.

Perspectiva crediticia bajo presión

La calificadora subraya que el apoyo recurrente a Pemex y un entorno de crecimiento inferior a su tendencia histórica de 2 por ciento anual podrían retrasar la consolidación fiscal y aumentar la presión sobre el perfil crediticio soberano.

En este contexto, señaló que los elementos determinantes para la evolución de la calificación de México serán:

  • La magnitud y duración del respaldo a Pemex.
  • La capacidad de reducir el déficit hacia niveles consistentes con la estabilización de la deuda.
  • La claridad del marco comercial tras la revisión del T-MEC.
  • La recuperación sostenida de la inversión privada.

Víctor Manuel Herrera Espinosa, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (Imef), señaló que para mantener estabilidad en la calificación crediticia y evitar que se nos rebaje un escalón, especialmente en las notas que están más arriba.

Así como no poner en riesgo el grado de inversión, sería necesario bajar el déficit amplio, que es el que realmente cuenta, al menos a 3.5 por ciento.

“Si se hacen las cuentas, esto implicaría un ajuste aproximado de 455 mil millones de pesos, ya sea mediante un aumento de ingresos o un recorte del gasto. Es un monto sumamente relevante”, expresó en su conferencia del pasado 17 de febrero.

Por otro lado, añadió que al revisar el reporte de Hacienda al cierre del año, en el informe de finanzas públicas, se observa que en años anteriores el ajuste del gasto se realizó principalmente en el rubro de inversión.

“Ahora ya no hay mucho margen para seguir reduciendo ese componente, por lo que el ajuste tendría que venir de otras áreas”, detalló.
“Como bien se ha señalado, existen rubros donde el gobierno no ha dejado de gastar; uno de ellos es la refinación en Pemex”, agregó.

Además, destacó que Pemex está resultando muy costoso, ya que el año pasado el apoyo y rescate a la empresa representó alrededor de medio punto del PIB, por lo que si se suman las Notas Estructuradas Pre Capitalizadas (P-Caps), el monto supera el uno por ciento del Producto Interno Bruto.

“Tan sólo ese uno por ciento equivale aproximadamente a 15 mil millones de dólares. Con una decisión de ese tamaño se podría reducir el déficit en un punto del PIB”, dijo.

Por lo anterior, Herrera Espinosa destacó que sí existen formas de lograr el ajuste fiscal, pero políticamente resulta difícil para el gobierno “apretarse el cinturón” o replantear la ideología de una supuesta soberanía energética que, en términos financieros, está resultando más cara que importar gasolinas.


KL

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Fernanda Murillo
  • Fernanda Murillo
  • Economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), foodie y swiftie. Actualmente reportera del sistema financiero, macroeconomía, organismos financieros y banca multilateral internacional, mercado de valores, agentes y mercados globales.
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