La incertidumbre económica se convirtió en uno de los principales obstáculos para el crecimiento de México, al provocar un deterioro persistente de la inversión privada que ya impacta el desempeño del consumo, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp).
“Lo preocupante es que el origen de este deterioro de la inversión, pero en especial de la economía en su conjunto, proviene del significativo debilitamiento de la inversión privada, que responde en buena medida a un ambiente de elevada incertidumbre, tanto por factores internos, tales como un débil estado de derecho y problemas de inseguridad pública, como por factores externos ligados a temas de comercio exterior y la ratificación del T-MEC”, indicó en su reporte semanal.
Durante el primer trimestre del año, la inversión total registró una caída trimestral de 1.9 por ciento y una disminución anual de 3.0 por ciento, con lo que acumuló seis trimestres consecutivos en terreno negativo.
La situación fue más severa en el caso de la inversión privada, que retrocedió 3.5 por ciento respecto al trimestre previo y 4.5 por ciento a tasa anual, manteniéndose con resultados negativos desde finales de 2024.
Para el Ceesp, este comportamiento es especialmente preocupante debido a que la inversión privada es uno de los principales motores de la productividad, la generación de empleo formal y el crecimiento de los salarios.
El deterioro de este componente coincide con una pérdida de dinamismo en otros indicadores de la economía. El consumo privado, considerado otro de los pilares del crecimiento, registró una caída trimestral de 0.8 por ciento, la primera en los últimos cinco trimestres, mientras que el Producto Interno Bruto se contrajo 0.6 por ciento durante el mismo periodo.
Aunque algunos indicadores mostraron una mejoría durante abril, el organismo empresarial consideró que aún no existen señales claras de una recuperación sostenida para la segunda mitad del año.
En este contexto, advirtió que la persistencia de factores de incertidumbre continúa limitando las decisiones de inversión, lo que podría traducirse en un menor crecimiento económico y un deterioro del bienestar de los hogares en los próximos meses.