Una de las prioridades del Paquete Económico 2027 es convertir la inversión en uno de los principales motores de crecimiento de la economía mexicana, con un programa de infraestructura pública y mixta por 5.7 billones de pesos entre 2026 y 2030, informó la subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, Maricarmen Bonilla.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados explicó que el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar contempla recursos para ampliar la capacidad productiva del país, con una participación relevante del sector energético.
“La prioridad es ampliar la capacidad productiva del país. Para ello, el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar contempla 5.7 billones de pesos de inversión pública y mixta entre 2026 y 2030, con una participación relevante del sector energético”, señaló.
Bonilla destacó que la infraestructura puede reducir costos de producción y logística, conectar regiones y generar condiciones para que nuevas inversiones privadas se desarrollen.
“Una mayor disponibilidad de energía, agua y transporte, así como una mejor conectividad, permite que las empresas expandan sus operaciones y que nuevos proyectos de inversión privada encuentren condiciones para desarrollarse”, afirmó.
La subsecretaria señaló que la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, junto con los procesos de licitación que ya están en marcha, busca impulsar proyectos con fuentes de financiamiento definidas y una evaluación adecuada de los riesgos.
Añadió que los esquemas de inversión mixta permitirán complementar los recursos públicos y ampliar el alcance de los proyectos sin trasladar toda la carga financiera al gobierno.
“Los esquemas de inversión mixta previstos en esta Ley permiten complementar los recursos públicos y ampliar el alcance de esta agenda”, indicó.
La instrumentación de estos proyectos, explicó, contempla mecanismos de transparencia y seguimiento, así como la identificación de los compromisos fiscales que puedan generar, con el objetivo de impulsar infraestructura sin comprometer la solidez de las finanzas públicas en el largo plazo.
Esto ocurrirá mientras el gobierno federal busca reducir sus necesidades de financiamiento. Para 2027, Hacienda propone que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) disminuyan de 4.1 a 3.9 por ciento del PIB.
“La meta es continuar reduciendo las necesidades de financiamiento sin generar un ajuste abrupto que comprometa la recuperación económica o la inversión”, explicó Bonilla.
Por separado, la inversión física presupuestaria crecerá 3.5 por ciento real en 2027, hasta alcanzar 1.265 billones de pesos. Este monto corresponde al gasto presupuestario de un solo año, mientras que los 5.7 billones de pesos contemplados en el plan de infraestructura corresponden a inversión pública y mixta acumulada entre 2026 y 2030.
“Nuestro objetivo es crear las condiciones para que México crezca más, acelerar la inversión y mejorar la calidad de vida de las y los mexicanos”, concluyó.