En el complejo ecosistema financiero de México, pocos sistemas son tan resilientes y populares como la tanda. Este mecanismo de ahorro informal en el que muchos hemos estado y el cual se basa en la confianza y el flujo de efectivo, ha estado recientemente en el ojo del huracán debido a persistentes rumores que sugieren una "lupa" fiscal por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Sin embargo, la autoridad ha decidido romper el silencio para calmar las aguas.
En entrevista exclusiva para MILENIO, Gari Flores, quien funge como Administrador General de Recaudación del SAT, fue contundente al negar cualquier operativo de vigilancia sobre estos recursos. La postura institucional es clara: la tanda no es, ni será, un objetivo de fiscalización para el fisco mexicano en las condiciones actuales.
¿SAT va por multar montos superiores en tandas?
Ante la creciente preocupación de los contribuyentes —especialmente aquellos que manejan montos en efectivo para cubrir emergencias, deudas o compras—, Flores fue enfático al calificar las noticias sobre auditorías a tandas como desinformación pura.
"Es falso de todas las falsedades que se llegan a decir respecto del SAT. No hay ningún programa, ningún subprograma, ningún tipo de vigilancia o de insumo que busque fiscalizar este ahorro informal que se llama tandas", sentenció categóricamente el funcionario.
Flores subrayó que esta "hipótesis" carece de fundamento legal y operativo dentro de los modelos de riesgo de la institución, asegurando que no existe una instrucción para perseguir el dinero que circula en estos círculos de ahorro.
El mito del impuesto a los depósitos en efectivo (IDE)
Uno de los puntos de mayor fricción para los mexicanos es el temor a que los depósitos derivados de una tanda —que a menudo superan los 15 mil pesos— disparen una alerta automática. El Administrador de Recaudación aprovechó para recordar que el marco legal ha cambiado drásticamente y que mucha de la "urgencia" y miedo del contribuyente proviene de leyes que ya no existen.
"El IDE (Impuesto a los Depósitos en Efectivo) ya no existe en México; no existe desde el 2014. Fue un impuesto muy polémico que nunca funcionó, generó muchos problemas y distorsiones", explicó Flores.
Si bien es cierto que los bancos mantienen la obligación de informar al SAT sobre depósitos en efectivo superiores a 15 mil pesos, Gari Flores aclaró que esto no es sinónimo de una auditoría inmediata.
"Es una cuestión informativa que no tiene que ver con temas fiscales... no es una información que se utilice con regularidad para realizar auditorías. Es un tema más de prevención de lavado de dinero".
¿Por qué el SAT no va tras ese dinero?
La razón técnica detrás de esta "tregua" radica en el origen de los recursos. El SAT parte de la premisa de que el dinero invertido en una tanda es dinero que ya pasó por el filtro fiscal.
"La regla es que si yo simplemente estoy ahorrando dinero que proviene de mi salario, de mis ingresos, ese dinero de alguna forma ya pagó un Impuesto Sobre la Renta (ISR)", detalló el funcionario.
Flores ejemplificó esta lógica para dar tranquilidad a quienes temen por su declaración anual: "Si yo ahorro 2,000 pesos al mes durante 10 meses y al final me dan mis 20,000 pesos que ya habían pagado impuestos de mi salario, no generaron ninguna nueva ganancia. No tendría que existir ningún nuevo gravamen, ningún nuevo pago".
El escenario donde sí habría vigilancia
A pesar de la negativa a perseguir las tandas, el SAT dejó claro que su foco cambia cuando el dinero genera rendimientos. En el sistema formal (bancos, Afores o casas de bolsa), cuando el capital genera una ganancia, la retención es obligatoria. No obstante, en la tanda informal, al no haber generación de intereses ni utilidades financieras reales (sino solo una entrega rotativa de capital propio), el SAT se mantiene al margen.
Con esta declaración, la autoridad busca despejar el clima de incertidumbre que suele intensificarse con la llegada de aguinaldos y prestaciones de fin de año. Por ahora, el sistema de ahorro más antiguo de México sigue siendo un territorio libre de la vigilancia directa del fisco, siempre y cuando el origen de los fondos sea lícito.
MBL