"Casi todo lo que hacemos, 90 por ciento, lo van a repetir nuestros hijos", afirma un especialista al explicar que la educación financiera no comienza en una sucursal bancaria sino en casa, al ver si los papás apagan la luz que no se ocupa o cómo sacan el dinero o tarjeta de la cartera para liquidar este servicio; con la llegada del Día del Niño este 30 de abril, sugiere transformar el ahorro en un juego cotidiano.
“En casa están los maestros de las finanzas personales y son los padres de familia y todos los educadores de los niños, los abuelos, los tíos; todos los días estamos educando a nuestros hijos sobre dinero”, explica Juan Luis Ordaz Díaz, director de Educación Financiera de Banamex.
En entrevista con MILENIO, destacó que los hijos copian e imitan la conducta de los padres, debido a que 90 por ciento de las actitudes de una persona adulta se aprenden en casa durante la infancia, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Por tanto, si la educación sobre el dinero no es una lección de aula, sino una vivencia cotidiana que ocurre desde que la familia se levanta hasta que apaga las luces, es importante entender las sugerencias que comparte el experto.
Datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) de 2023 del Inegi, refieren que en México viven aproximadamente 36.2 millones de niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años.
La cifra representaba cerca del 28 por ciento de la población del país, con una ligera mayoría masculina.
Cada año, en México se conmemora el Día del Niño el 30 de abril, tras decisión en 1924 del presidente de la República, el General Álvaro Obregón.
El juego del ahorro
Lo primero, sugiere Ordaz, es hablar al niño sobre el dinero de manera cotidiana, y la segunda es introducir al niño en temas de salud financiera a través del juego.
De acuerdo con el experto, a partir de los tres años, los pequeños desarrollan una tendencia natural a recolectar objetos. Esta conducta puede canalizarse hacia el ahorro para que entiendan sobre la acumulación de recursos.
Incluso se pueden simular mercados de bonos en casa. Si un hijo presta dinero a sus padres, estos pueden devolverlo con un pequeño excedente para explicar el concepto de interés sin usar tecnicismos.
“Así como ellos van colectando piedritas, hojitas, papelitos, pues también podríamos hacerlo con monedas y a lo mejor ahí podemos empezar el juego”, asegura Ordaz.
Transparencia y metas
El experto de Banamex afirma que, para que un niño se emocione con el ahorro, debe ver su progreso, por lo que las alcancías de yeso suelen ser contraproducentes porque ocultan el avance y vuelven la actividad tediosa o aburrida.
La recomendación es utilizar tres recipientes transparentes:
- Uno. Para gastos inmediatos.
- Dos. Para emprendimientos o inversiones a largo plazo.
- Tres. Para la donación y fomentar la generosidad.
“Un niño tiene que ver para emocionarse; si no veo que avanzo, en realidad no me emociono”, sostiene el directivo.
La ruta bancaria
Una vez que el menor domina conceptos básicos en físico, es momento de transitar al mundo digital. Banamex ofrece cuentas para menores que incluyen tarjetas de débito bajo la estricta supervisión de los padres.
"La cuenta está a nombre del menor y la puede utilizar, y lo adecuado es que se utilice bajo la supervisión de los padres", manifestó Ordaz.
Por lo anterior, es vital revisar el estado de cuenta junto a ellos cada 15 días. Esto ayuda a que se familiaricen con los registros digitales y comprendan en qué se utilizó el capital disponible.
“Lo adecuado es que sea bajo la supervisión de los padres de familia; hay que hacer esa tarea cada 15 días”, señala Ordaz.
Inversión a futuro
Ordaz refirió que el ahorro no debe limitarse al corto plazo, debido a que existen herramientas como la Afore para niños o Cetes Directo que permiten que los pequeños generen rendimientos reales y comprendan que el dinero puede trabajar para ellos.
Añadió que estas aportaciones voluntarias siembran la semilla de la estabilidad financiera.
El especialista de Banamex considera que en este proceso es fundamental que el menor participe activamente y no solo sea un espectador del manejo del dinero.
“El niño incluso puede tener su misma cuenta de Afore, ya puede generar también rendimientos y todo es aportación voluntaria”, concluye Ordaz.
MRA