Negocios

Cuando la empresa se vuelve la cartera familiar, el riesgo se duplica: Jorge Aldaz

El especialista en estrategia financiera advierte que miles de emprendimientos confunden sacrificio con desorden y terminan trasladando cada problema del negocio a la economía del hogar.

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El emprendimiento suele narrarse desde el momento de la decisión: dejar el empleo, apostar por una idea y aceptar el riesgo. Se habla menos de lo que sucede después, cuando la renta de la casa, la colegiatura, la nómina y el pago a proveedores comienzan a competir por el mismo dinero.

En México, las microempresas constituyen 95.4% de las unidades económicas y emplean a 41.4% del personal ocupado, según los Censos Económicos 2024 del INEGI. Detrás de esos negocios existen familias que con frecuencia funcionan como su primera fuente de financiamiento.

Para Jorge Aldaz, contador público, empresario y consultor, uno de los mayores riesgos aparece cuando el dinero personal y el empresarial pierden toda separación.

“Si cada emergencia familiar obliga a retirar dinero de la empresa y cada mala semana del negocio pone en peligro los gastos de la casa, ya no tenemos un solo problema financiero. Tenemos dos crisis alimentándose entre sí”, explica.

Dos reservas que nunca deberían sumarse

Antes de abandonar un empleo para emprender, Aldaz propone calcular dos periodos de supervivencia.

Reserva personal = ahorros líquidos personales ÷ gasto esencial mensual.

Reserva empresarial = efectivo disponible del negocio ÷ gastos fijos mensuales.

Una persona con 180 mil pesos ahorrados y gastos esenciales por 30 mil puede sostener su hogar durante seis meses. Si la empresa dispone de 240 mil pesos y necesita 80 mil para operar, el negocio solamente cuenta con tres meses.

“Esas reservas no deben sumarse. Una protege a la familia y la otra mantiene viva la operación”, señala.

También recomienda simular una caída de 30% en las ventas durante tres meses. Si el proyecto únicamente puede pagar sus obligaciones cuando se cumple el escenario optimista, todavía no existe suficiente margen para depender por completo de él.

El dueño también necesita un sueldo

Otro error frecuente consiste en retirar dinero según las necesidades personales del momento.

Aldaz recomienda establecer una cantidad fija para el fundador, registrar cualquier retiro adicional y revisar si la empresa puede pagarlo sin afectar inventarios, impuestos o capital de trabajo.

No significa que todos los emprendedores puedan recibir desde el inicio el sueldo que tenían como empleados. Significa que deben conocer la diferencia entre lo que necesita su hogar y lo que el negocio puede pagar.

“Cuando el dueño toma dinero sin registrarlo, pierde la capacidad de saber si la empresa es rentable. Puede haber efectivo en la cuenta y, aun así, estar consumiendo el capital necesario para operar el siguiente mes”, advierte.

Contratar tampoco se decide únicamente con el sueldo

La presión por crecer lleva a muchas pequeñas empresas a contratar sin calcular el ingreso necesario para sostener el puesto.

Si salario, prestaciones, herramientas y capacitación representan 25 mil pesos mensuales y el negocio trabaja con un margen de contribución de 35%, la contratación tendría que generar o proteger un valor cercano a 71 mil 429 pesos en ventas mensuales.

La fórmula es:

Costo total del puesto ÷ margen de contribución.

El empleado no necesariamente debe vender esa cantidad. Un puesto administrativo puede justificar su costo al recuperar cartera, reducir errores o liberar horas productivas. Lo importante es identificar el resultado antes de contratar.

El sacrificio no sustituye a la planeación

Aldaz rechaza la idea de que emprender deba demostrarse mediante un sacrificio permanente.

Trabajar sin descanso, dejar de pagarse o utilizar las tarjetas personales para sostener pérdidas puede aplazar el cierre, pero no corrige el modelo financiero.

“El sacrificio forma parte de muchos proyectos, pero no puede convertirse en el sistema de financiamiento de la empresa”, afirma.

Separar cuentas, establecer un sueldo, proteger dos reservas y medir el costo real de cada contratación son decisiones poco visibles. También son las que evitan que el sueño de emprender termine comprometiendo la estabilidad de toda una familia.

El éxito de una pyme no debería medirse únicamente por cuánto tiempo logra resistir su fundador, sino por su capacidad para construir una operación que no dependa permanentemente de su patrimonio personal.


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