La vida en pareja implica diversos retos cotidianos, y uno de los más importantes está relacionado con el manejo del dinero. Organizar gastos, ahorrar y cumplir metas comunes puede generar conflictos si no existe una planeación financiera clara y acuerdos previos.
Ante este panorama, la Procuraduría Federal del Consumidor compartió recomendaciones para el uso adecuado de cuentas mancomunadas como una herramienta de organización financiera. En MILENIO te explicamos qué son, cómo funcionan y de qué manera pueden aplicarse correctamente.
Organización previa
Antes de comenzar a ahorrar en pareja, es fundamental que cada persona revise su situación financiera individual, incluyendo ingresos netos, deudas existentes y objetivos personales que no está dispuesta a modificar, para tener claridad sobre su capacidad real de aportar.
Posteriormente, la pareja debe dialogar y acordar qué gastos serán compartidos, cuáles serán las metas comunes y cómo se dividirán las aportaciones. Establecer reglas claras ayuda a evitar conflictos y prevenir la llamada infidelidad financiera.
Cuentas mancomunadas
Estas cuentas son instrumentos diseñados para facilitar la acumulación de capital destinado a proyectos comunes, como vacaciones o reparaciones del hogar.
Para un manejo exitoso, Profeco sugiere llevar un control riguroso de los depósitos y retiros realizados por cada uno. Existen principalmente dos esquemas de operación:
- Modalidad Mancomunada: Exige que ambos titulares autoricen cualquier movimiento; es una opción con altos estándares de seguridad, aunque su operatividad es más lenta.
- Modalidad Solidaria: Ofrece mayor agilidad diaria, ya que cualquiera de los dos integrantes tiene la facultad de disponer de los recursos de forma independiente.
Otros productos financieros
Para fortalecer las finanzas en pareja, existen diversos productos financieros que permiten aumentar la capacidad de ahorro y adquisición de bienes. Sin embargo, es fundamental leer con cuidado los términos legales y comprender la responsabilidad compartida que implica cada contrato.
- Crédito hipotecario conjunto: Permite que ambos ingresos se sumen para acceder a un préstamo más grande. Es importante establecer por escrito cómo se dividirá la propiedad en caso de separación para evitar conflictos futuros.
- Tarjetas de crédito con adicionales: Facilitan centralizar los gastos del hogar, pero el titular principal sigue siendo legalmente responsable de cubrir la deuda total ante el banco, independientemente de quién realice los pagos.
- Seguros de vida o gastos médicos: Ofrecen protección ante accidentes o enfermedades. La pareja debe acordar quién será el beneficiario y cómo se pagarán las primas para garantizar que el seguro cumpla su propósito.
Hábitos para fortalecer la relación
- Definir objetivos compartidos: Establecer metas conjuntas, como pagar un crédito o planear un viaje, ayuda a enfocar los esfuerzos de ahorro y alinea las prioridades de ambos.
- Elaborar un presupuesto mensual: Crear un presupuesto sencillo que detalle cuánto aportará cada integrante al fondo común y para qué se utilizará facilita el control financiero y evita confusiones.
- Revisar las finanzas periódicamente: Asignar un momento cada mes para evaluar el estado de los ahorros y gastos permite hacer ajustes necesarios y mantener la transparencia.
- Comunicación clara: Hablar abiertamente sobre ingresos, deudas y consumos individuales previene malentendidos y conflictos relacionados con el dinero.
- Celebrar logros financieros: Reconocer juntos cada meta alcanzada o compromiso liquidado refuerza la motivación y fortalece la confianza dentro de la relación.
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