Aquí hay una estadística que debe entusiasmar a los banqueros de inversión. En el primer trimestre del año el valor de las fusiones y adquisiciones anunciadas alcanzó la cifra simbólica de un billón de dólares. Si bien los asesores siempre afirman estar muy ocupados, esta vez hay motivos para creerles. Se registraron 22 megaacuerdos, un récord, aquellos superiores a 10 mil millones de dólares, incluidas grandes fusiones entre Unilever y los grupos estadunidenses de gas de esquisto Devon y Coterra.
Sin embargo, un billón de dólares ya no rinde tanto como antes. Luego de años de un mercado de valores en auge, las empresas simplemente valen más, lo que impulsa al alza el valor total de las operaciones. El valor total de las acciones de las empresas públicas estadunidenses aumentó de 41 billones de dólares a finales de 2020 a 69 billones a finales de 2025, de acuerdo con los datos recopilados por Siblis Research. Comparando el volumen de transacciones con el valor del mercado en general, se deduce que este no es un momento tan favorable para las fusiones y adquisiciones como parece.
Un indicador de cierta manera más útil de la actividad es el número de transacciones, que de hecho disminuyó algunos puntos porcentuales en el primer trimestre, en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Algo aún más importante, las perspectivas no son muy alentadoras, con los precios del petróleo, las tasas de los bonos del Tesoro y los diferenciales de la deuda corporativa que se disparan en medio de la guerra contra Irán.
Es posible que las empresas aún deseen realizar acuerdos, ya sea para prepararse para la disrupción de la inteligencia artificial (IA), adquirir rivales con problemas de sucesión o incluso aprovechar la laxa aplicación de las leyes antimonopolio.
Por ejemplo, la semana pasada, el gran distribuidor estadunidense de servicios de alimentación Sysco adquirió Jetro Restaurant Depot por casi 30 mil millones de dólares, en una transacción que en otras circunstancias habría generado preocupación por la competencia. El fundador, de 90 años, aprovechó una ventana de oportunidad favorable y un comprador con gran interés.
Sin embargo, se puede esperar que menos empresas estén dispuestas a pagar primas de adquisición, a endeudarse o incluso a tolerar la dilución de capital en un mundo inestable.
El conjunto de inversiones boutique estadunidenses que cotizan en bolsa lo dice todo. Los analistas aún no recortan sus objetivos de ingresos y utilidades. Pero los inversionistas del mercado de valores ya dieron su veredicto sobre la actividad de fusiones y adquisiciones. Evercore, Lazard, Moelis, PJT y Houlihan Lokey ya vieron caer sus acciones entre 10 y 20 por ciento este año.
Los banqueros no se van a quedar cruzados de brazos. Han sido creativos a la hora de ofrecer asesorías más allá de la intermediación en adquisiciones.
Estas actividades complementarias incluyen la defensa de empresas frente a inversionistas activistas, trabajar en las reestructuraciones y la recaudación de capital privado. El problema es que las comisiones asociadas son esporádicas o modestas. Los bancos de inversión han sido muy activos a la hora de captar talento con altos salarios garantizados. El resultado es que, incluso después de ingresos récord en 2025, la relación entre la remuneración de los banqueros y los ingresos supera por mucho 60 por ciento, por encima del objetivo típico del sector de 55 por ciento.
Los megaacuerdos son llamativos y contribuyen a aumentar el volumen de fusiones y adquisiciones. Pero estas cifras por sí solas no sugieren que los banqueros de inversión vayan a tener el año excepcional que pronosticaban a principios de 2026. Los datos que realmente les importarán a los banqueros son las transferencias de las comisiones por éxito, el precio de las acciones de su empresa y, en última instancia, las bonificaciones de fin de año.