Negocios

Los ciudadanos empiezan a culpar a los millonarios

La tecnología es cada vez más blanco de la ira populista: sólo 18% de los estadunidenses de entre 14 y 29 años se muestra optimista respecto a la IA, y más de 70% opina que avanza demasiado rápido

Últimamente empecé a recopilar artículos sobre la violencia contra los ricos. Me prometí que, cuando tuviera más de tres ejemplos de alto perfil escribiría sobre el tema. Ese momento ya llegó. El miércoles pasado se realizaron audiencias secretas sobre el presunto asesinato de Brian Thompson, ejecutivo de United Healthcare, a manos de Luigi Mangione. A principios de abril alguien arrojó un coctel molotov a la casa de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI.

Un pirómano que se comparaba con Mangione incendió un almacén de Kimberly-Clark en las afueras de Los Ángeles. Esto se suma a una serie de actos de ira que se han desarrollado desde hace meses y años, como ataques a propiedades y vehículos de Tesla, el aumento de ataques a propiedades en barrios ricos como Beverly Hills, el vandalismo de cortar los neumáticos en zonas de ricos en Manhattan y las protestas del 1 de mayo en la Bolsa de Nueva York. Un episodio que me preocupa es la destrucción de los tubos llenos de arena que protegen de la erosión a las propiedades de lujo en Nantucket. Hay maneras de transmitir un mensaje, no sólo sobre los ricos, sino también sobre el cambio climático.

The New York Times publicó un artículo que culpaba de la violencia a la falta de confianza en el sector de atención de salud y de tecnología. Hay algo de cierto en esto: el sistema estadunidense de atención de salud es enorme y, como he escrito en numerosas ocasiones, muy ineficiente, e incluso hay que pagar por servicios de conserjería para recibir tratamientos básicos. La tecnología es cada vez más blanco de la ira populista, sólo 18 por ciento de los estadunidenses de entre 14 y 29 años se muestran optimistas respecto a la IA, y más de 70 por ciento afirma que avanza demasiado rápido.

Pero hay algo más profundo. Matt Stoller escribió de forma convincente sobre la ira contra los millonarios y por qué esta situación va a empeorar. Una de las razones es que la gente siente que el equilibrio entre capital y trabajo está fuera de control y no les favorece. Prueba de esto es que la mayoría de los estadunidenses culpa del alto costo de la vivienda al poder de las grandes empresas inmobiliarias, en lugar de a los problemas básicos de oferta y demanda. Esto jugará a favor de los populistas económicos en lugar de a los que defienden la “abundancia” en las elecciones de mitad de mandato.

Existe la sensación de que tanto las empresas como el gobierno de EU forman parte de un ciclo de corrupción (tema que abordé en la nota de la semana pasada). Los estadunidenses tienen la impresión de que, entre el tráfico de influencias en Washington, el capitalismo de vigilancia (en el que a todos se nos cobra de forma diferente y se nos vigila constantemente), el sistema de credenciales y la disrupción laboral provocada por la IA, no tienen la capacidad de decisión. La idea de que un ciudadano (utilizo esta palabra deliberadamente, en lugar de “consumidor”) tiene capacidad de decisión, puede influir en el rumbo de su comunidad y su país mediante el voto y progresar con esfuerzo, es crucial para la democracia. Pero la creencia de que todos podemos superarnos e influir en nuestro futuro se está desvaneciendo. Creo que esto es lo que está en el corazón de la indignación contra los ricos.

Mi interlocutor de hoy es Jonathan Derbyshire, editor de opinión en Estados Unidos. ¿Estás de acuerdo con mi análisis? ¿Qué más añadirías? Y si Nigel Farage llega al poder en Reino Unido, ¿veremos algo similar allí?

Lecturas recomendadas

-Me interesó saber que Mike Pence se posiciona como republicano centrista (es sorprendente que podamos llegar a considerarlo centrista) con un artículo en The Wall Street Journal sobre Trump y sus tendencias populistas.

-Siempre me ha encantado Peggy Noonan, y disfruté mucho de su artículo en The Wall Street Journal sobre cómo llegó a ser quien es. Y tiene razón: no es para cobardes y, en mi opinión, ocurre cuando se supera la página 50.

-En Financial Times hay muchas cosas geniales (como siempre). Disfruté de un artículo de John Burn-Murdoch sobre cuánta productividad está generando (o no) la IA, el de Richard Waters sobre la creación de mitos de Musk y el de Rob Armstrong sobre la vanidad masculina.

Jonathan Derbyshire responde


Hola Rana. Lograste reunir una impresionante cantidad de pruebas para respaldar tu tesis sobre la creciente indignación popular contra los superricos. Y, como bien señalas, la violencia criminal sólo es una de las formas que adopta este resentimiento en EU.

Mencionas que los principales beneficiarios en las urnas de esta percepción de que el sistema está arreglado contra la gente común pueden ser los populistas económicos, en particular los demócratas. Y creo que tienes razón.

Hasta la semana pasada, podría haber mencionado como modelo para este enfoque a Graham Platner, el candidato demócrata al Senado por Maine, quien, como indica su propaganda electoral, se postuló para “derrotar a Susan Collins, derrotar a sus patrocinadores multimillonarios y recuperar el escaño para los trabajadores de Maine expulsados de sus hogares por los altos precios”. Sin embargo, las revelaciones sobre su vida privada que se publicaron en The New York Times proyectaron una sombra sobre su candidatura. Queda por ver si Platner va a sobrevivir.

Más importante es la claridad del mensaje de Platner, con ecos tanto de la exitosa campaña de Zohran Mamdani para la alcaldía de Nueva York, que se centraba en la crisis de la “accesibilidad económica”, como de la campaña contra la oligarquía liderada por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez.

Añadiría aquí las críticas del congresista demócrata Ro Khanna contra lo que él llama la “clase Epstein”, una forma abreviada de referirse a una élite multimillonaria que actúa con impunidad. Khanna vincula sus críticas con un programa que denomina “nuevo patriotismo económico”.

Y sí, estamos viendo el mismo tipo de indignación popular en Reino Unido y en la mayoría de las democracias desarrolladas de Europa, donde el debilitamiento de los partidos tradicionales de centroizquierda y centroderecha deja un vacío que los populistas nacionalistas de derecha como Farage han tenido más éxito en saber llenar.

Pero ahora están surgiendo populistas de izquierda: los Verdes en el Reino Unido están cosechando algunos éxitos a costa del Partido Laborista. Y en las elecciones presidenciales del próximo año en Francia, la segunda vuelta podría enfrentar al candidato del ultraderechista Agrupación Nacional (ya sea Marine Le Pen o Jordan Bardella) contra Jean-Luc Mélenchon, líder del partido de izquierda La France Insoumise (La Francia Insumisa).


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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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