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Inversionistas globales se abocan a la fusión nuclear

El capital privado mundial supera 10 mil mdd y Estados Unidos es el país con las startups mejor financiadas

La fusión nuclear atrae una oleada de financiamiento de inversionistas públicos y privados, deslumbrados por la perspectiva de generar energía limpia en la Tierra a partir de la misma reacción que alimenta el Sol y las estrellas. Esta semana, el gobierno de Reino Unido anunció que destinará 2 mil 500 millones de libras a esta actividad durante cinco años, incluida una inversión inicial de mil 300 millones para desarrollar el prototipo de un reactor llamado Step. La inversión privada a escala mundial supera hasta la fecha 10 mil millones de dólares, y Estados Unidos es el país con las startups de fusión mejor financiadas.

La búsqueda de generar energía útil a partir de la reacción nuclear que fusiona átomos ligeros, a diferencia de la fisión de átomos pesados que alimenta todas las centrales nucleares existentes, comenzó en la década de 1950. Las proyecciones excesivamente optimistas de las últimas décadas obligan a los defensores de esta tecnología a soportar comentarios que tachan a las centrales de fusión comerciales de espejismo que siempre está a 30 años en el futuro.

Aunque el desafío de ingeniería resulta ser mucho mayor de lo previsto, se están logrando avances técnicos suficientes como para sugerir que existe una probabilidad razonable de que la energía de fusión se incorpore a las redes eléctricas más o menos en 15 años. La supercomputación y la IA, combinadas con experimentos en reactores de investigación, le proporcionan a los físicos una mejor comprensión de las condiciones necesarias para mantener un plasma de gas sobrecalentado a temperaturas superiores a 150 millones de grados centígrados durante el tiempo suficiente para sustentar la fusión entre núcleos de deuterio y tritio. Al mismo tiempo, la ciencia de los materiales mejora la construcción de recipientes de reacción adecuados para ese tipo de condiciones extremas.

Una sustancial inversión gubernamental seguirá siendo esencial para construir la base de conocimientos y la experiencia necesarias para impulsar a las empresas privadas de fusión. El mayor proyecto público es ITER, el reactor internacional en construcción en el sur de Francia.

Esta colaboración global entre 33 países lleva una década de retraso respecto a su calendario original: los experimentos están programados para comenzar en 2034 y la generación de energía con combustible de deuterio-tritio a partir de 2039. El proyecto ITER es una lección importante sobre la necesidad de controlar la complejidad en proyectos multinacionales de gran envergadura. Sin embargo, existen señales alentadoras de que el liderazgo actual puede poner en marcha el reactor sin más demora, a tiempo para contribuir de forma útil (aunque no rentable) al desarrollo de la energía de fusión a partir de finales de la década de 2030.

La construcción del reactor nacional británico propuesto, Step, en Nottinghamshire, está programada para comenzar en 2030. El gobierno está, con buen criterio, estableciendo sus programas de fusión como asociaciones público-privadas, ofreciendo un marco de mercado para atraer inversionistas.

Si Step cumple su objetivo de entrar en funcionamiento en 2040, estará muy por detrás de los plazos que muchas startups han anunciado. Según la Asociación de la Industria de la Fusión, 89 por ciento de las empresas privadas cree que la energía de fusión estará disponible y conectada a la red eléctrica para la década de 2030.

La prisa por invertir en fusión nuclear guarda ciertas similitudes con la computación cuántica. Además de los objetivos de comercialización, que muchos consideran demasiado ambiciosos, ambas tecnologías compiten por financiamiento mediante diferentes formatos técnicos. El diseño más popular mantiene el plasma sobrecalentado en su lugar mediante potentes campos magnéticos, pero un enfoque alternativo de “confinamiento inercial” utiliza intensos haces láser o proyectiles contra pastillas de combustible.

Al igual que la computación cuántica, la fusión es un campo de alto riesgo y alta recompensa. Los beneficios de una fuente de energía que funcione de forma confiable las 24 horas del día, sin producir dióxido de carbono ni residuos radiactivos de larga duración, serían incalculables a medida que la demanda de energía se dispara y los daños del cambio climático se hacen cada vez más evidentes. El éxito está muy lejos de estar garantizado. Sin embargo, las probabilidades son lo suficientemente altas como para justificar la inversión de decenas de miles de millones de dólares en la reproducción del proceso que alimenta el gran reactor de fusión en el espacio.


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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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