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“Enfrentamiento”, la palabra que mejor describe a Davos 2026

El lema de la reunión es “Un espíritu de diálogo”, algo que nunca tuvo posibilidades de capturar la realidad tras la “comida rápida para llevar” del presidente de EU en Venezuela y su interés por Groenlandia

Saludos desde la Montaña Mágica, o la estación de esquí de Davos, Suiza, donde un socialismo de escasez totalmente involuntario implica que, en ocasiones, incluso ejecutivos de empresas globales y líderes políticos tienen que aceptar perder el tiempo en congestionamientos de tránsito, abriéndose paso para conseguir un asiento en una sala de conferencias y aguantando comida mediocre.

El lema oficial de la reunión del Foro Económico Mundial (FEM) de este año es “Un espíritu de diálogo”. Algo que nunca tuvo muchas posibilidades de capturar la realidad de las discusiones aquí, sobre todo después de la “comida rápida para llevar” del presidente Donald Trump (como lo expresó el anfitrión de una cena) en Venezuela y su renovada exigencia de tomar el control de Groenlandia.

Más que diálogo, “enfrentamiento” es lo que describe mejor la atmósfera y las discusiones.

Las reuniones del FEM duran toda una semana. Todas las actividades —paneles, entrevistas, cenas, debates, cocteles— daban la sensación irreal de que todos esperaban otra cosa. Y por supuesto, ahí estaban: el discurso de Donald Trump.

Round 1: Europa contra Europa

La renovada exigencia del presidente estadunidense de tomar el control de Groenlandia conmocionó tanto la sensibilidad europea (y de otros países) que parecía que algo profundo estaba cambiando en la actitud del continente esta semana. Claro que en el último año Trump acosó para someter a Europa en varios temas: un “acuerdo” comercial desigual, una promesa (no del todo seria) de aumentar el gasto en defensa a 5 por ciento del PIB y el comportamiento adulador en general. Pero esta vez la sensación es diferente.

Scott Bessent, secretario del Tesoro de EU
Scott Bessent, secretario del Tesoro de EU

No tan diferente, todavía. Los líderes europeos dan prioridad a la unidad sobre la rapidez y eso dificulta la firmeza. La provocación del secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent, sobre el “temido grupo de trabajo europeo” tocó una fibra sensible, dijo un ministro de la Unión Europea. También existe una clara conciencia de que si se intensifica una guerra comercial como resultado de la resistencia a las exigencias de Trump, los países europeos se verán afectados de forma muy diferente según su exposición exportadora a Estados Unidos. Todo esto contribuye a la inercia.

Pero aunque tome tiempo cambiar de rumbo a los superpetroleros, eso no significa que no puedan hacerlo. Cada vez hay más conversaciones en privado sobre cómo contraatacar a EU y cómo manejar las consecuencias económicas, incluida, según me dijeron, la posibilidad de compensar a los más afectados.

Bart De Wever, el primer ministro de Bélgica
Bart De Wever, el primer ministro de Bélgica

Y algunos líderes se volvieron más francos. Bart De Wever, primer ministro belga, dijo que la “idea de apaciguar a Trump llegó a su fin”, advirtiendo que Europa no pierda su “dignidad” y pase de ser un “vasallo feliz” a un “esclavo miserable”. El presidente francés, Emmanuel Macron, pronunció un discurso contundente, planteando de nuevo la opción de utilizar el poderoso “instrumento anticoerción” contra Estados Unidos. La desescalada de Trump de la noche del miércoles no produjo ningún alivio, de acuerdo con mis impresiones. Los líderes europeos se mantienen en un estado de alerta intensificado y siguen con la cumbre extraordinaria del Consejo Europeo.

Emmanuel Macron, presidente de Francia
Emmanuel Macron, presidente de Francia

Round 2: Trump contra el mundo

Mark Carney, primer ministro de Canadá
Mark Carney, primer ministro de Canadá

El mayor momento contra Trump de la semana no fue obra de los europeos, sino del desafiante discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, sobre la ruptura del viejo orden internacional. Erudito y conmovedor, Carney se refirió a lo que debe ser un texto fundacional para la autocomprensión de Europa: el ensayo del disidente checo Václav Havel sobre el poder de los débiles. Carney relató la parábola de Havel sobre el comerciante que, para evitar problemas, coloca carteles de propaganda en su escaparate que sabe que están equivocados. Pero hay una alternativa: incluso los débiles pueden negarse a vivir con la mentira.

Lean el discurso completo y estudien el ensayo si aún no lo han leído, pero aquí está la frase clave de Carney:

“Amigos, es hora de que empresas y países retiren sus carteles”.

En otras palabras, no actúen ni hablen como si la amistad de EU y el orden internacional que se basaba en ella aún existieran. No finjan que todo es normal. No sigan la corriente de la realidad imaginaria con la que Trump trata de sustituir la real.

Karol Nawrocki, presidente de Polonia
Karol Nawrocki, presidente de Polonia

Algunos líderes europeos no deben haber escuchado ni comprendido el mensaje y siguen participando en rituales que saben que son falsos. En un panel sobre si Europa puede defenderse, la mañana siguiente al discurso de Carney, el presidente de Polonia, Karol Nawrocki, se refirió a Trump como “el líder del mundo libre”, como si estas cosas pudieran significar lo que significaban en tiempos de Havel. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, también en el panel, no objetaron.

Mark Rutte, secretario General de la OTAN
Mark Rutte, secretario General de la OTAN

Sin embargo, Trump con su agudo instinto de poder y sumisión, captó el mensaje. Reprendió a Carney (y menospreció a Macron) por su nombre desde el escenario de Davos. Pero cedió un poco, al decir que no usaría la fuerza para apoderarse de Groenlandia y luego afirmó que se llegó a un “entendimiento”. Aseguró que no impondrá los aranceles adicionales con los que había amenazado a los países que enviaron algunos soldados a Nuuk la semana pasada.

Me preocupan las cuatro veces que mencionó “Islandia” en lugar de “Groenlandia”. La mayoría cree que se equivocó. Pero si Trump hubiera querido cambiar las reglas del juego y sentar las bases para otra reclamación territorial, manteniendo al mismo tiempo una negación plausible, esta sería la manera de hacerlo. El embajador entrante de EU en Islandia bromeó sobre la posibilidad de que se convirtiera en el estado número 52.

Round 3: Empresas estadunidenses contra Europa

En EU, el triunfalismo corporativo se hizo patente en Davos, sobre todo en torno a la inteligencia artificial (IA). Howard Lutnick, el financiero convertido en secretario de Comercio, retomó su papel como sicario de Trump. Según se informa, habló con tanto desdén sobre la economía europea en una cena VIP que la gente lo abucheó y se marchó.

Pero hay algo extrañamente dependiente y defensivo en esto. Si el desempeño de la economía estadunidense va tan bien, ¿por qué a sus defensores les importa tanto que Europa cambie su forma de actuar? ¿No será por bondad, sin duda?

Me impactó la insistencia del director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, en que la IA necesita una mayor adopción para no convertirse en una burbuja, y que los usuarios y las empresas —ustedes y yo— debemos esforzarnos para que la inteligencia artificial aumente nuestra productividad. Y luego está la obsesión del sector de tecnología de EU y sus aliados en el gobierno con las regulaciones europeas. ¿Tal vez necesitan los mercados europeos con más desesperación de la que dejan entrever?

En cuanto al sector corporativo de Europa, mis conversaciones fueron más optimistas. Había un menor complejo de inferioridad que el que muestran los políticos al hablar de la economía europea. Un tema recurrente: escala, escala, escala. Parece haber un gran interés entre las empresas por invertir y expandirse si las autoridades europeas les facilitan la búsqueda de una mayor escala.

Bueno, destellos de luz en Europa. Y estos se perciben desde lejos. Un ejecutivo estadunidense, luego de comprobar disimuladamente que nadie lo escuchaba, elogió a Europa por su singular “fibra moral”. Un discurso más claro sería bienvenido en muchos sectores.

Otras lecturas

-Canadá firmó un acuerdo de asociación estratégica con China el fin de semana pasado. Noah Barkin ofrece el mejor análisis de lo que significa.

-En la misma línea, el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores encuestó a personas de todo el mundo y encontró que la conducta de EU hace que China Sea Grande de Nuevo (o al menos que sea más popular).

-Dani Rodrik identifica un nuevo consenso económico y nuevos errores que se pueden cometer.

-Las empresas europeas las detestan, pero las reglas de la Unión Europea sobre sustentabilidad en las cadenas de suministro brindan herramientas a los trabajadores de los países pobres para luchar contra la explotación.


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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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