En la larga historia de los mercados de capitales, a los inversionistas se les ha pedido valorar cosas bastante extrañas: minería en aguas profundas, computadoras cuánticas, colonias en Marte o criadores de monos de laboratorio.
Todas encontraron su lugar —y un precio— en los mercados públicos. Ahora surge un nuevo reto: valorar los grandes laboratorios de inteligencia artificial (IA), con su potencial único para cambiar el mundo o destruirlo.
Una de esas empresas es Anthropic, la compañía de IA cofundada por Dario Amodei. Este mes, el creador de Claude se disponía a solicitar una Oferta Pública Inicial (OPI) que podría valorar la empresa en 2 billones de dólares.
Eso fue hasta que el temor a un apocalipsis provocado por la IA irrumpió en el debate público. OpenAI, su principal rival, también contempla salir a bolsa, aunque Sam Altman decidió posponerlo hasta el próximo año, al considerar “poco aconsejable” hacerlo antes.
El debate sobre si los futuros modelos de IA podrían acabar con la humanidad desvió la atención de una pregunta más terrenal: ¿cuánto deberían pagar los inversionistas por sus acciones? Conviene preguntarse si los 2 billones de dólares atribuidos a Anthropic son una valuación razonable o una alucinación financiera.
Hay tres formas de abordar el asunto. En el proceso, los inversionistas deberán sopesar un riesgo enorme y una oportunidad gigantesca, ambos casi imposibles de valorar.
EL DATO...320 mil mdd podrían sumar los ingresos
Anualizados de Anthropic hacia finales del próximo año.
Múltiplos de locura
En un mundo donde las empresas fabrican productos convencionales de forma predecible, la fórmula es sencilla: proyectar sus ganancias dentro de uno o dos años —o sus ingresos, si aún no generan utilidades— y aplicar un múltiplo similar al de compañías comparables.
Con Anthropic, el problema es la velocidad. Fundada en 2021, no generó ingresos hasta 2023.
Para agosto ya facturaba alrededor de 65 mil millones de dólares (mdd) anualizados, aunque las cifras no oficiales deben tomarse con cautela. Incluso Amodei parece haber subestimado el ritmo: hace apenas 18 meses, Anthropic esperaba ingresos de solo 12 mil mdd en 2027.
Ahora, algunos inversionistas pronostican una tasa anualizada de 320 mil mdd para finales del próximo año. No son imparciales, por supuesto. Pero, si aciertan, una valuación de 2 billones de dólares equivaldría a apenas siete veces sus ventas de 2028, ligeramente por debajo de Microsoft, según LSEG.
SpaceX cotiza a unas 16 veces los ingresos previstos para ese año. Tomando ambas como referencia, Anthropic podría llegar a valer 5 billones de dólares.
Wall Street, sin embargo, hace justamente eso: proyecta utilidades y aplica múltiplos basados en comparables.
Un crecimiento basado en el TAM
Gran parte del debate girará en torno al “mercado total disponible” (TAM, por sus siglas en inglés). La idea se popularizó en los años noventa, cuando Henry Blodget sugirió que Amazon valía 400 dólares por acción, casi el doble de su precio entonces.
Hoy, el TAM es imprescindible en presentaciones de capital riesgo y folletos de OPI, aunque su utilidad es discutible.
Uber anunció uno de 12.3 billones de dólares en 2019 y WeWork presumía un mercado de 3 billones de dólares; ninguno convirtió esa oportunidad teórica en ingresos equivalentes. Para Anthropic, aun así, sigue siendo un punto de partida.
Los inversionistas cuentan con una referencia: SpaceX. La empresa de Elon Musk afirmó en su OPI que las “aplicaciones empresariales”, incluidos productos y servicios de IA, representan un mercado de 22.7 billones de dólares.
Con un mercado así, incluso una participación pequeña produce cifras enormes. Si Anthropic captara 3 por ciento, generaría casi 700 mil mdd en ingresos. Aplicando un múltiplo de 10 veces y descontando al valor actual, suponiendo tres años para alcanzar esa escala, la valoración rondaría 4.5 billones de dólares.
Y las estimaciones ya se inflan. Según The Wall Street Journal, Anthropic podría decir a los inversionistas que ve un mercado de 30 billones de dólares.
Morgan Stanley estima que la IA generativa podría acceder a unos 60 billones, incluyendo “trabajo basado en el conocimiento” y gasto de consumo susceptible de digitalización.
Supongamos que la IA captura 10 por ciento de ese mercado y Anthropic se queda con un tercio. Eso implicaría 2 billones de dólares de ingresos anuales. Con un múltiplo de 10 veces y cinco años para llegar ahí, la valoración actual rondaría 10 billones.
El escenario más optimista va más lejos: se basa en nueva actividad económica, no en mercados que la IA podría canibalizar. La división de investigación de Anthropic calcula que, con adopción generalizada y alta productividad, la IA podría aportar más de 10 billones de dólares al PIB de Estados Unidos (EU) en 2030.
Un cálculo simplista convertiría eso en un valor de mercado de 100 billones dólares. Si suena incómodamente vago y especulativo, bienvenido al auge de la IA.
IA ahora, paga después
Incluso aceptando esos TAM y nuevas fuentes de PIB, hay una trampa: no está claro que los laboratorios de IA capturen el dinero. Anthropic y OpenAI compiten con Alphabet, Meta, Nvidia, rivales chinos y todos los actores de la cadena, desde proveedores de chips y centros de datos hasta clientes.
el dato...7 veces ventas equivaldría la valuación
De 2 billones frente a sus ingresos proyectados para 2028.
El gran riesgo es que los arquitectos de la IA terminen recibiendo migajas si sus modelos se vuelven intercambiables y el precio lo marca la opción más barata. Alex Karp, de Palantir, habla de commodity cognition: en su opinión, el valor de los modelos tenderá a cero.
En ese escenario, el valor recaería en quien posea los datos o la aplicación. A las empresas les daría igual quién suministre los tokens, como hoy quién lleva agua o electricidad a la oficina. Los fabricantes de modelos cobrarían lo suficiente para cubrir costos, pero poco más.
La competencia ya es feroz. China presiona los precios con Kimi, de Moonshot AI, y DeepSeek. Meta y Alphabet pueden subsidiar sus iniciativas de IA y ofrecer modelos baratos o incluso gratis.
Google y OpenAI ya recortaron tarifas, mientras muchos clientes usan software de “enrutamiento” para enviar cada tarea al motor más rentable.
el dato...10 billones de dólares podría aportar la IA
Al PIB de EU hacia 2030 en un escenario de adopción extrema.
También avanzan los modelos de “pesos abiertos”, que ya compiten con los sistemas cerrados en tareas menos complejas.
No todos creen en la commodity cognition. Los fundadores de laboratorios de IA sostienen que los mejores modelos conservarán un valor superior y que las empresas pagarán precios elevados por resolver el “difícil 5 por ciento” de los problemas.
Además, los líderes del sector compiten por alcanzar la “automejora recursiva”: un punto en el que los modelos podrían actualizarse con poca o ninguna intervención humana.
Sus partidarios creen que esto desencadenaría una “explosión de inteligencia” capaz de crear una ventaja competitiva enorme para los ganadores.
Pero eso puede ser más riesgo que oportunidad. Si surge una superinteligencia capaz de automejorarse, quizá genere ese aumento del PIB superior a 10 billones de dólares que Anthropic contempla. También podría transformar el mundo hasta volver irrelevantes los precios de los activos tal como hoy los conocemos.
Un baño de realidad
La amenaza de que el valor de los modelos se acerque a cero podría empujar a Anthropic y OpenAI a crear más “aplicaciones” similares al software tradicional. Ambas están especialmente expuestas porque, a diferencia de SpaceX, se dedican esencialmente a una sola cosa.
Anthropic ya empieza a “ascender en la pila tecnológica”. Un complemento para abogados lanzado en enero desencadenó el llamado SaaSpocalypse (SaaS, por sus siglas en inglés)—una feroz venta de acciones de empresas de software como servicio—. OpenAI respondió con “Astra for Law”.
Cuando surgieron temores sobre el fin del software tradicional, Salesforce y ServiceNow perdieron 300 mil mdd de valor en apenas un par de días.
Eso sugiere que la recompensa para Anthropic si logra revolucionar el software podría ser enorme, quizá suficiente para justificar una valoración de 2 billones dólares. Esa cifra equivale a menos de un tercio de la capitalización conjunta de las empresas de software y servicios del S&P 500.
Muchas compañías califican el SaaS de ficción. Marc Benioff, de Salesforce, lo llama “locura sin sentido”. Pero su alianza con Anthropic para crear Claudeforce sugiere que los límites entre ambos sectores empezarán a difuminarse.
La última palabra
Cualquier modelo de valoración para Anthropic u OpenAI sería incompleto si no incluyera un factor de riesgo insólito: un posible apocalipsis.
No es una idea nueva. En 2023, Altman, Amodei y cientos de investigadores firmaron la “Declaración sobre el riesgo de extinción por IA”. El llamado reciente de Amodei a desacelerar el desarrollo, junto con las advertencias del exinvestigador Jacob Coxon, volvió a colocar el temor en primer plano.
¿Qué debería pensar un inversionista? No hay una respuesta sencilla. Si la IA provocara la extinción humana, el valor de cualquier inversión caería a cero.
Pero incluso un escenario menos extremo —los “cientos de miles de millones de dólares en daños” que preocupan a Amodei— podría destruir valor para Anthropic si fuera considerada responsable, además del golpe reputacional.
El reverso también es cierto. Podría haber enormes beneficios para quien desarrolle una IA capaz de defenderse de bots descontrolados. Tras el llamado de Amodei a “desacelerar el ritmo de avance en la frontera tecnológica”, las acciones de empresas de ciberseguridad y análisis de virus registraron alzas de dos dígitos.
Si una IA maliciosa puede causar daños por cientos de miles de millones, su equivalente digital también podría valer cientos de miles de millones.
Aunque parezca paradójico, el temor a una destrucción masiva podría terminar beneficiando al sector si obliga a los laboratorios a frenar.
Con menos recursos dedicados a perseguir una IA casi divina, Anthropic y OpenAI tendrían más incentivos para maximizar los ingresos y utilidades de las tecnologías que ya poseen, gastar con mayor cautela y concentrarse en objetivos concretos.
el dato...100 millones de trabajadores
Podrían verse desplazados en uno de los escenarios de automatización considerados.
Tal vez eso cierre la puerta a una valoración de 100 billones de dólares. Pero también podría hacer que 2 billones de dólares parezcan bastante más razonables.
MGS