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  • El tropiezo de Siri expuso las debilidades de Apple en IA

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John Ternus, Vicepresidente senior de Apple y próximo CEO. Reuters.

Ahora, con un nuevo CEO en puerta, la compañía debe demostrar que aún puede reinventarse.

A principios de 2025, los ingenieros de software de Apple trabajaban contrarreloj para lanzar la próxima gran novedad de la compañía.

En junio del año anterior, durante la conferencia anual de desarrolladores en Cupertino, Craig Federighi, jefe de software, presentó una versión renovada de Siri que prometía convertirse en un verdadero asistente personal capaz de realizar tareas mediante inteligencia artificial. Lo que el público no sabía era que ese agente de IA aún no existía.

El equipo de Siri disponía de apenas nueve meses para desarrollarlo. Conforme se acercaba la fecha límite de la primavera de 2025, las señales no eran alentadoras. Federighi llegó a distribuir un informe de errores que mostraba las consultas realizadas a la nueva Siri, marcadas con cruces rojas cuando las respuestas fallaban, según personas familiarizadas con el documento.

“Internamente, Apple llamó al proyecto ‘Endgame’ porque los ejecutivos entendían que, si no se lanzaba, sería el fin”, recuerda un ejecutivo. El último punto de la lista de pruebas era una pregunta provocadora: “Oye Siri, ¿OpenAI es mejor que Siri?”.

El fracaso desencadenó una demanda colectiva por 250 millones de dólares por publicidad engañosa y la salida de varios altos ejecutivos, entre ellos John Giannandrea, responsable de IA durante años.

Fue un golpe para una empresa que construyó su reputación —y su éxito financiero— perfeccionando tecnologías emergentes y transformándolas en productos de consumo masivo.

En los años 2000, Apple redefinió la electrónica de consumo con una serie de lanzamientos que marcaron una época. Hoy, el grupo, valorado en 4.5 billones de dólares, depende en gran medida de un producto presentado hace dos décadas: el iPhone.

Tras el fiasco de Siri y otras señales de que su capacidad de innovación ya no es la misma, surge una pregunta inevitable: ¿está Apple preparada para liderar la era de la IA?

La respuesta recaerá en John Ternus. El ingeniero de 51 años, formado en la cultura de liderazgo de Steve Jobs, sucederá a Tim Cook como director ejecutivo en septiembre, en un momento en que Apple busca recuperar el entusiasmo por sus productos y avanzar hacia nuevas categorías, como dispositivos portátiles impulsados por IA y robots de escritorio.

El fracaso de Siri desencadenó una demanda colectiva por 250 millones de dólares por publicidad engañosa.
Tim Cook, Director ejecutivo de Apple. Reuters.

“Se trata de hacer cosas sublimes, de crear lo que Steve llamaba un momento ‘increíblemente grandioso’”, dice un antiguo colaborador de Jobs y Ternus.

“Es fácil decir que Apple ya no innova, pero sigue lanzando productos de primera categoría. Lo que la gente quiere es volver a sentir algo”.

Ternus y la era de la innovación

Pocas empresas han estado tan marcadas por la personalidad de su líder como Apple. Steve Jobs colocó la pureza del diseño en el centro de la compañía, empujando a sus ingenieros a desarrollar nuevas técnicas de fabricación para crear productos de ingeniería impecable y gran atractivo estético.

John Ternus pertenece a la cada vez más reducida generación de ingenieros que vivió desde dentro la extraordinaria década de innovación que, entre 2000 y 2010, dio origen al iPod, el iPhone, la MacBook y el iPad.

Jobs y el jefe de diseño, Jony Ive, redefinieron los dispositivos de Apple reinventando tanto los materiales como la forma en que los usuarios interactuaban con ellos. Esa visión imponía enormes exigencias a los equipos de ingeniería, algo que Ternus descubrió pronto.

Cinco años después de incorporarse a Apple, fue nombrado ingeniero jefe de la nueva iMac. La computadora, fruto de la primera gran colaboración entre Jobs e Ive, había cautivado al público desde 1998 con su diseño colorido y poco convencional, pero necesitaba una reinvención.

La propuesta era radical: integrar la pantalla y los componentes en una única pieza plana de metal, eliminando la voluminosa torre asociada a las computadoras personales. Para hacerlo realidad, Ternus viajó a China, donde Foxconn se preparaba para fabricar el dispositivo. “Era la primera vez que hacíamos una pieza de metal con un marco así, y no sabíamos muy bien cómo hacerlo; había muchas ideas nuevas”, recuerda un antiguo colega.

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4.5 billones de dólares vale Apple, pese a las dudas

Sobre su liderazgo en IA.

Ternus y su equipo superaron el desafío adaptando técnicas de fabricación propias de la industria aeroespacial. El resultado fue la iMac de 2007: una computadora de escritorio con una gran pantalla integrada en un chasis sorprendentemente delgado, cuya estética minimalista de aluminio y cristal sigue definiendo el producto hasta hoy.

Su principal fortaleza, asegura otro excompañero, es una “claridad atípica”: una combinación de profundo conocimiento técnico, memoria prodigiosa y comprensión del funcionamiento global de Apple. Cualidades que podrían resultar decisivas para reinventar la próxima generación de productos de la compañía.

Tim Cook: más dinero que nunca

Durante la gestión de Tim Cook como CEO, Apple adoptó un modelo muy distinto al de la empresa obsesionada con el diseño que caracterizó la era de Steve Jobs, fallecido en 2011.

En términos financieros, la estrategia ha sido uno de los mayores éxitos de la historia empresarial. Apple factura hoy más de mil millones de dólares al día. Su negocio de servicios, impulsado por la App Store y Apple Pay, genera más ingresos que Netflix, Spotify y Adobe juntos, con márgenes cercanos al 75 por ciento. Además, bajo el liderazgo de Cook, la compañía ha devuelto alrededor de un billón de dólares a sus accionistas mediante dividendos y recompras de acciones.

Casi dos décadas después de su lanzamiento, el iPhone sigue siendo el motor de Apple. En 2025 vendió más de 200 millones de unidades y continúa representando cerca de la mitad de los 400 mil millones de dólares que la empresa factura al año. Buena parte de esa rentabilidad proviene de la eficiente cadena de suministro asiática que Cook ayudó a construir.

Sin embargo, el éxito también consolidó una dependencia creciente del iPhone y de un modelo basado en actualizaciones anuales con mejoras incrementales. Mientras las ganancias crecían, el equipo responsable de algunos de los productos más revolucionarios de Apple comenzó a dispersarse. Jony Ive dejó la compañía en 2019 y varios de sus colaboradores lo siguieron hacia nuevos proyectos, incluida una startup que posteriormente se integró a OpenAI.

Cook también se alejó de una de las prácticas emblemáticas de Jobs: las visitas diarias al estudio de diseño donde los equipos concebían el próximo gran producto. “Con Steve Jobs nos sentíamos como piratas”, recuerda un antiguo ejecutivo. “De repente, ya no dirigías un barco pirata, sino un buque de guerra: menos espontáneo, menos ágil y con más procedimientos”.

El resultado fue una desaceleración en la creación de nuevas categorías de producto. Aunque durante la era Cook surgieron los AirPods, el Apple Watch y el HomePod, otros proyectos no prosperaron. El Apple Car fue cancelado tras años de desarrollo y el Vision Pro, lanzado en 2024, terminó siendo un fracaso comercial.

Las señales de agotamiento del modelo comienzan a hacerse visibles. La base instalada de 2 mil 500 millones de dispositivos muestra signos de saturación y los ingresos por hardware se han estancado desde el impulso extraordinario que generó la pandemia.

Además, los ciclos de renovación del iPhone son cada vez más largos. Aunque el iPhone 17 registró ventas récord, Counterpoint Research atribuye gran parte de ese desempeño al reemplazo de dispositivos adquiridos durante el auge de consumo provocado por el covid-19.

Apple también enfrenta una competencia más intensa en China, donde fabricantes locales ofrecen teléfonos cada vez más parecidos al iPhone utilizando los mismos contratistas que la propia compañía ayudó a desarrollar. A esto se suma la vulnerabilidad de una cadena de suministro fuertemente concentrada en China, en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Beijing. La expansión de la producción en India busca reducir ese riesgo y probablemente se acelerará bajo el liderazgo de John Ternus.

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40 mil mdd invirtió Apple en I+D, en su apuesta por

Recuperar terreno en inteligencia artificial.

Al mismo tiempo, el lucrativo modelo de la App Store enfrenta crecientes amenazas regulatorias. Apple reconoce que las comisiones de hasta 30 por ciento que cobra podrían verse presionadas por decisiones judiciales y regulatorias. 

La compañía ya perdió una batalla legal derivada de la demanda de Epic Games y enfrenta además una acusación antimonopolio presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

“Para ser optimista con Apple, hay que creer que podrá trasladar su modelo de comisiones al mundo de la IA”, afirma Nicholas Rodelli, director de investigación jurídica de CFRA. Sin embargo, advierte que la empresa depende excesivamente de este sistema y estima que sus ganancias podrían caer entre 8 y 9 por ciento si termina siendo desmantelado.

Dentro y fuera de Apple existe la esperanza de que John Ternus, actual jefe de hardware y principal candidato a suceder a Cook, impulse un regreso a la cultura de innovación que definió a la compañía durante la era Jobs. 

Erik Woodring, analista de Morgan Stanley, lo describe como un ejecutivo clave en el lanzamiento de múltiples plataformas y considera que su principal reto será construir una nueva generación de dispositivos concebidos desde el inicio para la inteligencia artificial.

Eso implicaría recuperar la filosofía que dio origen al iPhone: integrar hardware y software para crear experiencias radicalmente nuevas, en lugar de limitarse a añadir funciones a productos existentes. Un asistente de voz verdaderamente inteligente, por ejemplo, podría transformar por completo la interfaz del iPhone, reducir la dependencia de los iconos y cuestionar el propio modelo de la App Store.

Apple reconoce esa posibilidad. A finales de 2024 advirtió en sus documentos regulatorios que las nuevas tecnologías podrían sustituir productos actuales y generar menores ingresos y márgenes de utilidad. El desafío para la próxima etapa de la compañía será decidir si protege el negocio que la convirtió en una de las empresas más rentables del mundo o si vuelve a apostar por la disrupción que la hizo legendaria.

Los retos de la IA de Apple

El lanzamiento de ChatGPT en 2022 demostró la rapidez con la que los chatbots de IA podían capturar la imaginación de los consumidores.

Para Apple, la promesa de un asistente de voz verdaderamente inteligente e intuitivo, capaz de ejecutar tareas en todo el dispositivo mediante IA, representa una poderosa razón para que los usuarios renueven sus iPhones. Sin embargo, desarrollar una herramienta de este tipo exige capacidades que no encajan con las fortalezas históricas de la compañía.

“Ahí reside una vulnerabilidad para Apple”, señala un exejecutivo. “Confío plenamente en que pueden crear los mejores productos desde el punto de vista del hardware, pero ahora se trata del ‘cerebro’ del dispositivo”.

Otro exempleado que participó en la actualización de Siri coincide: “Apple es, al final del día, una empresa de hardware avanzado que desarrolla software ‘suficientemente bueno’”.

Según esta fuente, Apple no cuenta con modelos de IA tan avanzados como los de sus competidores y, además, su firme postura en materia de privacidad limita el acceso a los datos necesarios para entrenarlos. Ante ese desafío, la empresa alcanzó este año un acuerdo con Google para utilizar Gemini como base de funciones de IA más sofisticadas.

“Para crear un modelo pequeño que funcione localmente en un iPhone, primero se necesita uno grande”, explica Anastasios Angelopoulos, CEO de Arena. “Se parte de un modelo de vanguardia y se va simplificando hasta obtener uno de unos 3 mil millones de parámetros con un rendimiento similar”.

Ternus hereda un equipo de IA que, al igual que el de diseño, ha sufrido una fuerte rotación en un mercado donde Meta y OpenAI compiten agresivamente por el talento. Ambas empresas también buscan expandirse al hardware de consumo impulsado por IA, con la ambición de controlar todo el ecosistema, una estrategia que recuerda a la visión de Steve Jobs.

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Más de 200 millones de iPhones vendió en 2025,

Confirmando su dependencia del producto que transformó la industria hace Casi dos décadas.

Durante la Conferencia Mundial de Desarrolladores de esta semana, Tim Cook presentó la esperada Siri basada en IA. Parte de la apuesta consiste en ofrecer a Ternus una función estrella que acompañe al iPhone plegable previsto para septiembre.

No obstante, Erik Woodring, de Morgan Stanley, considera que las capacidades de Siri dependerán en gran medida de Gemini. “La discusión ya no gira en torno a si se tienen los modelos necesarios para respaldar las iniciativas de IA”, afirma.

Para Woodring, Apple debe demostrar entre uno y tres casos de uso realmente atractivos para convencer a los usuarios de actualizar sus dispositivos. A largo plazo, el desafío será convertir la IA en una nueva fuente de ingresos, de forma similar a lo que hoy representa iCloud.

Cook también deja a su sucesor margen para reforzar la inversión en talento e investigación. Apple amplió su plantilla y abandonó recientemente su política de mantener equilibrados efectivo y deuda. El gasto en investigación y desarrollo alcanzó los 40 mil millones de dólares en el año fiscal concluido en marzo, un incremento cercano al 23 por ciento.

El fracaso de Siri desencadenó una demanda colectiva por 250 millones de dólares por publicidad engañosa.
Apple y su presentación anual con nuevos cambios. Reuters.

Ternus tendrá además la tarea de reconfigurar el equipo directivo, con varios ejecutivos próximos a la jubilación.

“Si yo fuera John, me preguntaría cómo reunir un equipo de guerreros dispuestos a afrontar el desafío, pero que parezcan un grupo de soñadores locos”, comenta un antiguo colega, evocando los primeros años de la empresa.

En cierto sentido, Ternus retomará el legado de Jobs. “Cuando Jobs compró Siri en 2010, le preguntaron por qué entraba al negocio de las búsquedas”, recuerda un exejecutivo. “Y respondió algo así como: ‘No me meto en el negocio de las búsquedas; me meto en el de la IA’”.

AAL

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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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