Negocios

Cohetes, autos, robots y riesgos, la apuesta de 3.6 bdd de Musk

El hombre más rico del mundo intentará fusionar SpaceX y Tesla, pero debe lidiar con temores de los accionistas y la aprobación de los reguladores de Estados Unidos, Europa y China

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El empresario Elon Musk se prepara para la “singularidad de la IA” con un plan para integrar SpaceX y Tesla en una sola empresa que abarque cohetes, satélites, servicios de internet, chatbots, redes sociales, robots y coches.

El martes, el hombre más rico del mundo anunció que ambas firmas habían creado comités especiales integrados por directores independientes para estudiar una posible fusión, una operación que calificó como “una buena idea”.

Analistas prevén la venta de 22 mil Cybertrucks este año. RICHARD VOGEL/AP
Analistas prevén la venta de 22 mil Cybertrucks este año. RICHARD VOGEL/AP

Como principal accionista y directivo de ambas firmas, Musk reconoció que, al ser una de las partes involucradas, existe un conflicto de interés que le impide participar en las negociaciones. También advirtió que no hay garantía de llegar a un acuerdo.

Si Musk concreta la operación más ambiciosa hasta la fecha, el grupo combinado tendría un valor aproximado de 3.6 billones de dólares a precios actuales, lo que la colocaría entre las cinco compañías más valiosas del mundo, junto con Nvidia, Apple, Alphabet y Microsoft.

Sin embargo, la fusión enfrenta obstáculos importantes: desde las preocupaciones de los accionistas por el poder de Musk hasta la aprobación de las autoridades de EU y China, que someterían a escrutinio lo que sería la mayor fusión empresarial de la historia.

Las acciones de SpaceX subieron 7.79 por ciento ayer, y las de Tesla avanzaron 3.41 por ciento.

¿Cómo sería la empresa combinada?

El conglomerado de Musk reuniría un amplio abanico de negocios. SpaceX aportaría el de cohetes y Starlink, su red de comunicaciones por satélite.

De acuerdo con las estimaciones de analistas recopiladas por Visible Alpha, la empresa combinada tendría más de 155 mil empleados y generaría ingresos conjuntos por 153 mil millones de dólares este año. Sin embargo, también registraría un flujo libre de efectivo negativo de al menos 54 mil millones de dólares, según las mismas previsiones, mientras los planes de inversión de Musk en infraestructura de IA, fábricas de chips y cohetes siguen creciendo.

La operación también reforzaría el control de Musk sobre Tesla. El empresario controla alrededor de 84 por ciento de los derechos de voto de SpaceX mediante acciones con derechos de voto superiores, frente a 20 por ciento en Tesla, donde cada acción tiene un voto.

Los analistas esperan que Tesla venda este año más de medio millón de sedanes Model 3, más de un millón de vehículos Model Y y 22 mil Cybertrucks. La compañía también desarrolla su negocio de conducción autónoma y una línea de robots Optimus que, según Musk, podría llevar algún día el valor de Tesla a 25 billones de dólares.

Tesla recortó su previsión de gastos de capital anuales en una quinta parte y registró un flujo de caja libre positivo inesperado en el tercer trimestre del año, tras invertir mucho menos en sus ambiciones en IA y robótica de lo que Wall Street había previsto.

Sus ingresos netos ajustados cayeron 4 por ciento interanual, situándose en mil 700 millones de dólares; las ventas se ubicaron en 486 mil 532 vehículos, 2 por ciento menos respecto al mismo periodo del año anterior.

El martes, Musk dejó claro que la IA es su prioridad. Afirmó que la fusión tiene sentido porque “prácticamente ya estamos en la singularidad de la superinteligencia”, en referencia al momento en que la IA supere la inteligencia humana.

Según el empresario, SpaceX tendrá alrededor de tres gigavatios de capacidad de cómputo en operación al cierre de este año y 13 para finales de 2027, con una “posibilidad distinta de cero” de superar 20 gigavatios.

Esa capacidad permitiría a SpaceX competir con los mayores proveedores de servicios de nube, entre ellos Amazon Web Services, Microsoft y Google. Al precio de poco más de 50 dólares por vatio que cobra por sus servicios, una capacidad de 20 gigavatios podría generar cerca de un billón de dólares anuales si alquilara toda esa capacidad. La cifra se ubica en el extremo superior del rango de entre 500 mil millones y 1 billón de dólares de ingresos anualizados que Musk proyectó para finales de 2027.

A más largo plazo, Musk pretende convertir Starlink en un importante operador de telefonía móvil que ofrezca servicio desde el espacio, instalar centros de datos en órbita y colonizar Marte.

Los inversionistas llevan tiempo cuestionando la capacidad de Musk para concentrarse en todos los negocios de su imperio. “En este momento dedica parte de su tiempo a Tesla y otra parte a SpaceX, y los accionistas no pueden saber dónde está concentrando la mayor parte de su energía o su dinero”, señaló uno de los principales inversionistas de Tesla.

El empresario, cuyo patrimonio se acerca al billón de dólares, dijo que suele pasar cuatro días a la semana en Memphis, Tennessee, donde trabaja para poner en operación nuevos clústeres de cómputo. También sostuvo que el equipo de ingenieros de cohetes de SpaceX puede construir centros de datos más rápido que cualquier otro.

¿Cómo sería la empresa combinada?

Bajo el liderazgo de Musk, las dos compañías ya han avanzado hacia una mayor integración.

“Hay mucho que ganar si colaboramos en el desarrollo de software superinteligente, el diseño de chips, Terafab, por supuesto, la robótica y el transporte de masa a la órbita”, dijo Musk.

En marzo anunció una empresa conjunta entre ambas compañías denominada Terafab, una gigantesca planta de fabricación de chips en Texas que podría costar hasta 119 mil millones de dólares y producir chips para sus vehículos autónomos, robots humanoides y centros de datos de IA en órbita.

Las dos compañías también colaboraron en el desarrollo de un coche deportivo “volador”, el Roadster, que se presentó la semana pasada. El vehículo realizó una serie de giros invertidos y saltos mediante propulsores de gas frío desarrollados por SpaceX. Además, el modelo de IA de Musk, Grok, está disponible de forma gratuita en muchos vehículos Tesla.

Las empresas ya mantienen relaciones comerciales. SpaceX le compró a Tesla baterías Megapack y Cybertrucks por casi mil millones de dólares, incluidos 131 millones en camionetas de ese modelo el año pasado, pese a sus bajas ventas. Tesla, a su vez, se convirtió en accionista de SpaceX después de que su inversión de 2 mil millones de dólares en xAI se transformara en acciones de SpaceX tras la fusión de las dos compañías de Musk.

“Basta con observar el grado de colaboración comercial”, señaló una persona cercana a Tesla, quien mencionó el Roadster, Terafab y las investigaciones conjuntas en materiales, combustibles y procesos de fabricación.

Una fusión daría origen a “una empresa verticalmente integrada que llevaría la capacidad de cómputo al mundo de la IA física”, agregó. “Eso ya está sucediendo”.

¿Los accionistas podrían frenar la operación?

Musk dijo que los comités especiales de ambas compañías aún no han acordado los términos de la operación y que “no hay garantía de que lo hagan”. Tesla también necesitaría el respaldo de la mayoría de todas sus acciones en circulación, no sólo de las que se emitan en una votación. El empresario calificó este requisito como “un obstáculo bastante alto”.

Sin embargo, tiene una larga trayectoria imponiendo sus planes. Hace una década, fusionó SolarCity, su entonces empresa de energía limpia que cotizaba en bolsa, con Tesla. La operación derivó en una demanda de accionistas del fabricante de vehículos eléctricos, quienes argumentaron que Musk impulsó una transacción íntegramente en acciones para rescatar indebidamente a una división de su imperio con los recursos de otra.

El juez encargado del caso rechazó las reclamaciones de los accionistas, aunque antes cuestionó los estrechos vínculos de Musk con los directores independientes de Tesla y su participación en las negociaciones.

Un factor clave es que Musk trasladó el domicilio legal de Tesla y SpaceX de Delaware a Texas. En Delaware, el empresario había enfrentado múltiples demandas de accionistas relacionadas con las prácticas de gobierno corporativo de la firma automotriz.

Especialistas consultados por Financial Times señalaron que ambas empresas tendrían que tomar decisiones sobre la estructura de las negociaciones en torno a la fusión y los mecanismos para obtener la aprobación de los accionistas, con el fin de disipar las preocupaciones de que una de las compañías de Musk pudiera recibir un trato preferencial frente a la otra.

Sin embargo, la legislación de Texas concede mayor deferencia a las decisiones de los consejos de administración e incluso puede limitar ciertos tipos de demandas de accionistas a aquellos que posean participaciones muy grandes.

“Conforme a la legislación de Texas, los accionistas sólo pueden demandar a los directivos o miembros del consejo por incumplimiento de sus deberes fiduciarios si demuestran que actuaron con fraude, conducta dolosa, extralimitación de facultades o violación consciente de la ley”, dijo Ann Lipton, profesora de derecho corporativo de la Universidad de Colorado que ha seguido las operaciones empresariales de Musk.
“Ese es un umbral mucho más alto que simplemente demostrar que un director estuvo de ambos lados de una transacción”.

¿Podrían los reguladores bloquear la fusión?

Las autoridades reguladoras de todo el mundo también buscarían examinar de cerca la operación. Abogados señalaron que, además de la aprobación de EU, la fusión casi con certeza necesitaría el visto bueno de otras jurisdicciones importantes, entre ellas la Unión Europea, Reino Unido y China.

Tal vez en ningún otro lugar la operación genere tantas inquietudes como en China, donde Tesla obtuvo ingresos por 21 mil millones de dólares el año pasado, alrededor de 22 por ciento de sus ventas totales, y opera su mayor fábrica de coches, ubicada en Shanghái. El gobierno chino mantiene desde hace tiempo una profunda desconfianza hacia SpaceX, contratista de defensa de Estados Unidos.

En el trimestre más reciente, SpaceX firmó 18 nuevos contratos para misiones de lanzamiento relacionadas con la seguridad nacional estadunidense y fabrica satélites militares Starshield para el gobierno de ese país. Investigadores militares chinos han calificado a Starlink como una amenaza desde que SpaceX proporcionó terminales de comunicación a Ucrania tras la invasión rusa de 2022.

“La aprobación de China podría representar un obstáculo particular debido a las posibles implicaciones para la seguridad nacional”, escribieron analistas de JP Morgan en una nota sobre la posible fusión.

Los especialistas plantearon que Tesla podría verse obligada a separar sus operaciones en China del resto del negocio o a ceder su control a un consorcio chino. En ese escenario, la firma automotriz recibiría regalías por el uso de su marca y su tecnología de conducción autónoma.

En EU, la persona cercana a Tesla señaló que sería fundamental cerrar el acuerdo antes de que Donald Trump dejara la presidencia. “Esta operación va a concretarse”, agregó. “Pero no tan pronto como todos creen”.

Con información de: Mari Novik en Londres


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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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