Los inversionistas se apresuran a comprar credit default swaps (CDS) para proteger sus carteras ante un eventual desplome del auge de la inteligencia artificial (IA). Esto provocó un fuerte aumento en el volumen de negociación de este instrumento, que cobró gran relevancia durante la crisis financiera mundial.
La oleada de endeudamiento para financiar billones de dólares en gasto para infraestructuras para la IA impulsa la demanda de estos derivados, similares a seguros, los cuales ofrecen una indemnización si la empresa a la que están vinculados incurre en un incumplimiento de pago de su deuda.
Según Morgan Stanley Research, en septiembre se negociaron, en promedio, más de 9 mil millones de dólares semanales en CDS vinculados a bonos emitidos por Oracle, SpaceX, Alphabet, Amazon, Meta, Broadcom y Nvidia; una cifra muy superior a los menos de 2 mil millones de dólares registrados en julio.
De acuerdo con Bloomberg, el volumen de negociación de índices de CDS corporativos en Estados Unidos ya superó, en lo que va de año, el total registrado durante todo el año anterior.
Como señal de la creciente inquietud de los inversionistas ante este frenesí de endeudamiento, el costo de adquirir CDS sobre muchas compañías vinculadas a la IA este mes alcanzó niveles récord.
Este diferencial, conocido como spread, aumentó en los últimos días no sólo para empresas que los inversionistas consideran de mayor riesgo, como el proveedor de servicios de computación en la nube para IA, CoreWeave, sino también para otras, como Microsoft, que se perciben como seguras.
“Los CDS se han convertido en un indicador clave del sentimiento de los inversionistas respecto al financiamiento de los hiperescaladores y, en general, de todo el sector de la IA”, dijo Manish Kabra, responsable de estrategia de renta variable estadunidense en Société Générale. “El mercado se centra cada vez más en dos aspectos: los CDS y el flujo libre de efectivo”.
La emisión de deuda vinculada a la IA se disparó este año: las compañías ya recaudaron alrededor de 466 mil millones de dólares en lo que va de 2026, frente a los 101 mil millones del mismo periodo de 2025, según Morgan Stanley, con el fin de financiar infraestructuras como centros de datos y chips.
Si bien el volumen de endeudamiento se desaceleró respecto a su máximo de junio, los inversionistas señalan que el número de grandes solicitantes de préstamos expuestos al riesgo de la IA, sumado a la incertidumbre sobre la capacidad de las empresas para ganar dinero con sus inversiones en este campo, está impulsando la demanda de CDS.
“Cuando uno opera en un mercado donde el riesgo está muy concentrado, lo que quieres comprar son CDS”, dijo Jim Caron, director de inversiones del grupo de soluciones de cartera de Morgan Stanley Investment Management, añadiendo que estos instrumentos constituyen una “cobertura barata” para los inversionistas.
Aunque tradicionalmente eran un terreno exclusivo de los inversionistas centrados en el crédito, los gestores de carteras multiactivos y de renta variable recurren más a estos instrumentos como una forma rentable de cubrir su exposición a la IA, algo que ayuda a elevar sus precios a niveles récord.
“Una parte (de la demanda) proviene de inversionistas de bonos que buscan cubrir sus posiciones. Otra parte corresponde a especuladores en activos múltiples y valores que intentan encontrar una cobertura barata frente a su exposición al sector de tecnología”, dijo Caron, de Morgan Stanley.
La naturaleza interdependiente de las finanzas del sector de la IA hace que aumenten los temores de una burbuja. Eso llevó a los inversionistas a negociar CDS con empresas que suministran infraestructura computacional a OpenAI y Anthropic, como Oracle y Alphabet, dijeron los inversionistas.
“Se contempla una prima de complejidad en estos nombres de la tecnología”, dijo Gavan Nolan, director ejecutivo de S&P Global Market Intelligence, refiriéndose al financiamiento complejo e interconectado del sector. Añadió que las grandes oscilaciones intradía en los diferenciales de los CDS son una señal de “incertidumbre”.
Los Meta CDS a cinco años subieron este mes a 108 puntos base, lo que significa que cuesta 108 mil dólares al año asegurar 10 millones de dólares de deuda contra el incumplimiento, mientras que los vinculados a Nvidia subieron a 101 puntos, ambos niveles récord.
El precio de la protección contra el impago en Alphabet y Amazon también está en máximos.
Protección barata
Si bien el precio de los CDS de algunos gigantes de la tecnología está aumentando, sigue siendo bajo en comparación con los diferenciales de las empresas de inteligencia artificial que los inversionistas consideran de más riesgo, por ejemplo, debido a los altos niveles de deuda.
Los CDS de Oracle se cotizaron a 322 puntos base el lunes, frente a los 144 de principios de año. Los de SpaceX, de Elon Musk, cotizaban a un récord de 226 al comienzo de la semana, frente a los 110 de cuando comenzaron a cotizar a finales de junio.
Muchos inversionistas ven los derivados como una forma relativamente barata y sencilla de protegerse contra una explosión.
“O se compran CDS o se compran opciones de venta de acciones, y a veces éstas pueden ser volátiles. Cubrir algo que es mucho más volátil es difícil en el ámbito de los valores. Es muy caro”, añadió Kabra, de Société Générale.
Robert Dafforn, director de inversiones de Polus Capital, especialista en deuda en dificultades con sede en Londres, señaló un endeudamiento “muy apalancado” en el sector. “Sabes que habrá mucha mala asignación” de capital.
Añadió que el nivel de circularidad dentro del sistema financiero que impulsa el avance de la IA significaba que “cualquiera que sea el eslabón más débil, en realidad empezará a deteriorar el sistema”.
Por mucho, la mayor preocupación en el mercado se centra en la neocloud CoreWeave, algunos de cuyos bonos se vendieron ya en territorio en dificultades. Los CDS a cinco años vinculados a la deuda de la empresa se cotizan en alrededor de mil 90 puntos base, con una demanda tan alta que un comprador de 10 millones de dólares de protección tendría que pagar 1.82 millones de dólares por adelantado, con pagos trimestrales adicionales de 125 mil dólares.
“Una vez que un nombre cotiza por encima de los mil puntos básicos, el precio de la recuperación esperada (del capital de los tenedores de bonos) comienza a cobrar protagonismo”, añadió Nolan de S&P Global.
Con información de: Ian Smith en Londres