Cuando el Consejo de Administración de AstraZeneca rechazó una oferta de Pfizer de casi 93 mil 200 millones de dólares (mdd) que habría creado una de las farmacéuticas más grandes del mundo, el CEO Pascal Soriot comprendió el riesgo que estaban tomando.
Aquella propuesta, hace más de una década, ofrecía un salvavidas a una AstraZeneca que atravesaba dificultades. Soriot llevaba menos de dos años al frente de la compañía y muchos accionistas estaban entusiasmados con la operación.
Sin embargo, siempre confió en que rechazarla era la decisión correcta. Al tocar la campana de apertura en la Bolsa de Valores de Nueva York el mes pasado para celebrar la reciente cotización directa de la compañía, afirmó que la decisión, “francamente... ha funcionado mejor de lo que podríamos haber imaginado”.
La oferta final de Pfizer en 2014 fue de casi 73 dólares por acción. Hoy, AstraZeneca cotiza alrededor de los 170 dólares y su capitalización bursátil alcanza 276 mil mdd, lo que la convierte en una empresa más valiosa que su antiguo pretendiente. “Creíamos tener lo necesario para generar más valor por nuestra cuenta”, declaró Soriot al FT.
Esa disposición a asumir riesgos calculados ha definido la gestión del franco-australiano de 67 años desde su llegada en 2012. Apostó por fortalecer el desarrollo interno de medicamentos, expandirse en Estados Unidos (EU) e invertir en mercados emergentes antes de que fuera una tendencia, convirtiendo a AstraZeneca en la mayor farmacéutica occidental en China.
Veterinario de formación, estudió en París antes de mudarse a Nueva Zelanda y Australia. Atribuye parte de su espíritu combativo a su infancia en los banlieues, los suburbios de la capital francesa.
Soriot asumió el liderazgo de AstraZeneca tras su paso por Roche, en un momento de incertidumbre. Su antecesor había renunciado presionado por los accionistas, preocupados por los fracasos en ensayos clínicos y la pérdida de exclusividad de medicamentos clave.
Su respuesta fue incrementar la inversión en investigación y desarrollo (I+D), con especial énfasis en China y EU, los dos principales polos de innovación farmacéutica. Solo en China anunció en enero una inversión de 15 mil mdd hasta 2030 para ampliar su capacidad de producción, cerrar acuerdos con empresas biotecnológicas locales y construir un nuevo centro de I+D en Beijing.
El objetivo es desarrollar medicamentos para venderlos globalmente, especialmente en EU, mercado que aportó 43 por ciento de los ingresos del grupo el año pasado.
La estrategia, sin embargo, exige un delicado equilibrio geopolítico. Mientras Washington busca limitar la influencia de la biotecnología china mediante iniciativas que dificultarían la aprobación y comercialización de esos medicamentos en EU, AstraZeneca mantiene una fuerte presencia en ambos mercados.
Soriot sostiene que el reto consiste en “aprovechar la innovación” china mientras se opera de una forma aceptable para todos los gobiernos. En paralelo, la empresa anunció inversiones por 50 mil mdd en EU y se convirtió en la primera farmacéutica extranjera en obtener un acuerdo de exención de aranceles con la administración Trump.
él dice...“Creíamos tener lo necesario para generar más valor
Por nuestra cuenta”.
Para el directivo, la prioridad sigue siendo desarrollar tratamientos innovadores. "Si se inventa un medicamento en China, la gente de EU y del Reino Unido también querrá tener acceso a él", afirma.
El ambicioso objetivo de alcanzar ingresos por 80 mil mdd en 2030, frente a los 58 mil 700 mdd registrados el año pasado, depende en buena medida del crecimiento en EU. Hace una década, cuando Soriot fijó una meta de ingresos de 45 mil mdd para 2023, el mercado reaccionó con escepticismo.
Sean Conroy, analista de Shore Capital, recuerda que la empresa cumplió esa promesa gracias a la decisión de rechazar la oferta de Pfizer y mantener el enfoque en I+D. “Si nos fusionábamos, la investigación se habría visto afectada”, sostiene Soriot. “Había riesgos, pero creíamos que debíamos apostar por nuestra propia cartera de productos”.
Hoy AstraZeneca figura entre las compañías que más invierten en innovación, con 14 mil 200 mdd destinados a I+D en 2024, equivalentes a 24 por ciento de sus ingresos. También reforzó su posición con adquisiciones oportunas, como la compra de Alexion en 2021 por 39 mil mdd, que impulsó su negocio de enfermedades raras y generó 9 mil 100 mdd el año pasado.
El camino no ha estado exento de tropiezos. En 2017, un tratamiento contra el cáncer de pulmón fracasó en un ensayo decisivo, borrando más de 13 mil mdd de valor de mercado y poniendo en duda el liderazgo de Soriot. Con el tiempo, el medicamento encontró aplicaciones exitosas en otros tumores y en 2024 generó ingresos por 6 mil 100 mdd.
Aun así, las presiones continúan. A principios de julio, las acciones volvieron a resentirse después de que un medicamento para enfermedades neurológicas no demostrara eficacia como tratamiento para una rara afección cardíaca.
Además, tres de sus medicamentos más valiosos perderán protección de patente después de 2030, exponiendo cerca de 20 mil mdd en ventas a la competencia de genéricos. Para contrarrestarlo, la empresa avanza hacia su meta de lanzar 20 nuevos medicamentos antes de finalizar la década. “Las farmacéuticas tienen que reinventarse constantemente”, señala Conroy.
Descrito como un líder intenso y de carácter atrevido, Soriot prefiere recorrer plantas de producción antes que permanecer en la oficina. Un antiguo ejecutivo asegura que le gusta entender “cómo funcionan las cosas desde la base”.
Su pragmatismo también ha generado tensiones con el Reino Unido. Aunque fue nombrado caballero en 2022 por su contribución a las ciencias de la vida, especialmente por el desarrollo de la vacuna contra el covid-19, la decisión de equiparar la cotización de AstraZeneca en EU con las de Londres y Estocolmo despertó temores sobre un posible alejamiento del mercado británico.
La compañía suspendió proyectos de expansión en Liverpool, Cambridge y Macclesfield tras desacuerdos con el gobierno sobre apoyos estatales, aunque este año reactivó los planes después de un acuerdo comercial entre Reino Unido y EU que incluyó incentivos para el sector.
Soriot insiste en que el éxito de AstraZeneca en EU beneficia también al Reino Unido y defiende que Europa necesita incrementar su inversión para competir con EU y China.
“Hay muchos lugares en el mundo que quieren atraer investigación y ensayos clínicos”, afirma. “Si uno opera mundialmente, tiene que encontrar la forma de colaborar de manera constructiva con cualquier gobierno, independientemente de su orientación política”.
Respecto a su futuro, reconoce que las preguntas sobre su sucesión son inevitables, aunque asegura que no ha perdido el entusiasmo.
“Todos se preguntan cuándo me voy a jubilar”, dice. “No me falta entusiasmo... pero, por supuesto, la biología me alcanzará en algún momento. Como toda buena empresa, dedicamos mucho tiempo a la planeación de la sucesión”.
AAL