La economía mexicana mantendrá un crecimiento moderado en los próximos años en un entorno de elevada incertidumbre global, tensiones comerciales y desaceleración en Estados Unidos, de acuerdo con el informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El organismo internacional intergubernamental estima que el PIB de México crecerá 1.4 por ciento en 2026 y 1.7 por ciento en 2027, respaldo por el consumo privado que seguirá siendo el principal motor de la actividad económica, apoyado por bajos niveles de desempleo y una inflación en descenso.
Destacó que la economía mexicana se vio significativamente afectada por la mayor incertidumbre global, mientras que el consumo privado y las exportaciones no automotrices han sostenido la actividad.
En ese contexto, señaló que una gestión prudente de la deuda pública, un sistema financiero bien capitalizado y líquido, y bajos niveles de endeudamiento del sector privado continúan respaldando la estabilidad económica.
“México está particularmente expuesto a las restricciones comerciales, más de 80 por ciento de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos y la integración en las cadenas de suministro es profunda”, afirmó.
Agregó que el aumento en los aranceles a las exportaciones hacia ese país comenzó a impactar, especialmente en el sector automotriz, aunque se espera que el efecto completo se observe en el mediano plazo.
La OCDE detalló que aunque el trato preferencial para las exportaciones que cumplen con el marco del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está ayudando a sostener la competitividad comercial, ampliar el cumplimiento de las reglas de origen; por ejemplo, mediante herramientas de certificación electrónica, facilitaría la adaptación a aranceles más elevados.
Además, señaló que revitalizar el crecimiento sigue siendo una prioridad clave.
Resaltó que la pobreza multidimensional se redujo, con la proporción de personas en situación de pobreza pasando de 36 por ciento en 2022 a 30 por ciento en 2024.
“Tras dos décadas de desempeño relativamente débil y productividad estancada, impulsar el crecimiento es un desafío urgente”, instó.
Para impulsar el crecimiento, el gobierno lanzó el Plan México con el objetivo de reactivar la inversión mediante la simplificación regulatoria, el cierre de brechas de infraestructura y la promoción de cadenas de suministro locales.
“México necesita aumentar el gasto público en áreas que impulsen el crecimiento, fortalecer el desarrollo de habilidades, acelerar la digitalización, mejorar la gobernanza y ampliar la participación laboral femenina para elevar el crecimiento potencial”, dijo.
“Aprovechar el amplio potencial de energías renovables del país podría atraer mayor inversión y contribuir a la mitigación del cambio climático”, agregó.
Ante tal panorama, destacó esencial impulsar el crecimiento y la productividad.
Indicó que fortalecer el Estado de derecho, la independencia efectiva de las instituciones y la eficacia judicial mejoraría el cumplimiento de contratos y la confianza de los inversionistas.
“Preservar un marco regulatorio estable y predecible es igualmente importante para brindar certidumbre a las decisiones de inversión de largo plazo. Así como reducir aún más la criminalidad también favorecería la inversión y el bienestar de la población”, finalizó.
MVDJT