La reducción de las tasas de interés en México no aceleró la compra de automóviles como anticipó el mercado, por el contrario, los consumidores están postergando sus decisiones de financiamiento ante un entorno de incertidumbre económica, presión sobre el gasto familiar y mayor cautela para comprometer su liquidez, expuso Miguel Peña, director adjunto de BitCar.
“Se ralentizó la velocidad; hay gente que en otras circunstancias hubiera tomado las decisiones mucho más rápido”, explicó a MILENIO.
El fenómeno ocurre pese a que el entorno comienza a favorecer el crédito automotriz. Si bien las tasas de interés muestran una tendencia descendente, su efecto sobre las ventas todavía es limitado.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), entre enero y abril de 2026 se colocaron 365 mil 493 financiamientos para vehículos ligeros, un crecimiento anual de 7 por ciento; sin embargo, el avance estuvo impulsado por los vehículos nuevos, cuyas colocaciones crecieron 8.6 por ciento, mientras que las de seminuevos retrocedieron 1.9 por ciento.
Peña explicó que detrás de esta moderación existe un cambio en el comportamiento del consumidor: más que conseguir la tasa más baja, hoy busca evitar descapitalizarse.
El enganche promedio, cercano a 20 por ciento del valor del vehículo, sigue siendo una barrera importante en un contexto de presión sobre el ingreso disponible, mayores gastos en rubros como gasolina y un panorama económico incierto.
Ante ello, muchos compradores prefieren esquemas que les permitan conservar liquidez, incluso si ello implica asumir un mayor costo financiero en el largo plazo.
“No se descapitalizan y su dinero lo pueden ocupar para hacer otras inversiones”, explicó.
En paralelo, la rapidez del proceso de aprobación se convirtió en un factor de mayor peso que el costo del financiamiento.
“La discusión de la tasa queda en segundo plano; lo que realmente te pone en el mapa es ofrecer una buena atención y hacerlo de manera rápida.
“Muchos de nuestros clientes valoran más que les entregues el vehículo en el momento en que lo necesitan que ahorrar dos puntos porcentuales en la tasa de interés”, agregó.
Este cambio también está modificando la competencia en el sector. Los procesos largos y burocráticos pierden terreno frente a soluciones digitales capaces de reducir los tiempos de aprobación de semanas a días.
Actualmente, las financieras de marca concentran 79.85 por ciento del financiamiento de vehículos ligeros nuevos, mientras que la banca participa con 19.20 por ciento y el autofinanciamiento representa apenas 0.96 por ciento, según cifras de la AMDA.
No obstante, la cautela continúa marcando el ritmo del mercado. Aunque el interés por adquirir un vehículo permanece, los consumidores analizan con mayor detenimiento sus opciones antes de concretar la compra.
“Se enfrentan a una sobreinformación y también a una mayor exposición a fraudes y extorsiones”, advirtió.
AM