Los mexicanos ya están absorbiendo en el precio de los automóviles parte del costo de los aranceles que Estados Unidos impuso al sector. No se trata de un error de cálculo, ni de una represalia de la administración de Donald Trump, sino de una estrategia de las armadoras para distribuir el impacto de esas medidas y mantener sus ventas en el segundo mercado más importante del mundo.
Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra que la inflación en los automóviles subió más de 2 por ciento anual en febrero y marzo de este año, un nivel que no alcanzaba desde noviembre de 2021, cuando impactó la pandemia.
Sin embargo, el ajuste aún no termina. Especialistas consultados por MILENIO estiman que, si persiste la incertidumbre derivada de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y los aranceles impuestos por Washington, los precios de los vehículos podrían aumentar entre 6 y 8 por ciento adicional durante lo que resta del año.
Guido Vildozo, director asociado de consultoría automotriz de S&P, explicó que desde el año pasado las empresas comenzaron un ciclo de ajustes de precios a escala global para amortiguar el impacto de los aranceles. Estos incrementos, aclaró, no se limitarán a México, sino que también se aplican en otros mercados.
“Es un ciclo de ajuste que comenzó en julio y agosto. Obviamente eso va a demorar un tiempo porque no nos queda claro cuánto se va a importar a Estados Unidos con sus ajustes de producción.
“Obviamente el incremento de precios en los diferentes mercados no es solamente en México. Nos queda claro que incluso se están considerando mercados como Tailandia para poder subsidiar parte de este ajuste (de los aranceles en Washington)”, explicó.
Los especialistas coinciden en que el impacto total de las medidas comerciales todavía no se refleja en los precios finales.
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, señaló que los aranceles encarecieron la estructura de costos del sector automotriz, “pero el traspaso a precios finales ha sido parcial y heterogéneo”.
Por su parte, Paulina Aguilar, cofundadora y CRO de Mundi, afirmó que los precios también reflejan la incertidumbre que enfrenta la industria.
“Para México, el impacto principal no es sólo inflacionario, sino de incertidumbre de inversión y planeación de cadenas. El arancel de 25 por ciento a autos y partes aplica con excepciones al contenido estadounidense, por lo que el costo efectivo para vehículos mexicanos depende del contenido regional y estadounidense; estimaciones lo ubican alrededor de 15 por ciento para autos calificados”, dijo.
Aguilar agregó que hasta 2027 el comportamiento de los precios dependerá en gran medida de cómo evolucione la revisión del T-MEC y de si se mantienen o endurecen las tensiones comerciales.
En ese sentido, otros especialistas coinciden en que, si persisten los aranceles y las restricciones a las cadenas de suministro, los incrementos en los precios serán cada vez más visibles.
"Si se prolonga la incertidumbre comercial y aumentan las barreras, es probable que los costos que hoy absorbe la industria comiencen a trasladarse de forma más clara al consumidor en los próximos años", advirtió Aguilar.
En ese escenario, 2027 podría marcar el momento en que la industria deje de absorber una parte importante de los costos y estos se reflejen de manera más evidente en el precio final de los vehículos.
¿Qué está elevando el precio de los autos?
El primer factor son los aranceles con los que Estados Unidos endureció su política comercial, al imponer tarifas de hasta 25 por ciento a vehículos que no cumplen con las reglas de origen de Norteamérica, lo que presiona a toda la cadena automotriz.
A ello se suma el arancel de 25 por ciento al acero y al aluminio importados —posteriormente incrementado para algunos productos—, lo que encarece los insumos utilizados por armadoras y proveedores.
Además, desde mayo de 2025 entró en vigor un arancel de 25 por ciento para diversas autopartes, como motores, transmisiones, componentes eléctricos y partes del tren motriz, aunque existen excepciones para piezas que cumplen con las reglas del T-MEC.
¿Por qué las armadoras absorben parte del costo?
Las ventas de vehículos ligeros nuevos en México mantienen un crecimiento en 2026. Durante el primer semestre avanzaron 5.3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con datos del Inegi.
"Mientras la demanda se mantenga, trasladar aumentos de costos al consumidor podría afectar el ritmo de ventas, especialmente en un mercado sensible al precio", advirtió Aguilar.
Sin embargo, esta estrategia tiene un límite. Si los costos siguen aumentando por los aranceles, la logística o el tipo de cambio, las armadoras difícilmente podrán seguir absorbiéndolos sin trasladarlos al consumidor.
A ello se suma otro factor: la compleja cadena de producción de un automóvil.
"Muchos vehículos cruzan hasta 17 veces la frontera antes de estar terminados. Esto significa que cualquier cambio comercial afecta múltiples etapas del proceso. No es sólo un impuesto al final, sino un costo acumulado en toda la cadena.
"La incertidumbre de estar negociando continuamente el tratado no beneficia ni a México ni a Estados Unidos; las empresas están posponiendo inversiones", señaló Aguilar.
¿Qué significa esto para quien quiere comprar un auto?
Para una persona que hoy está pensando en comprar un automóvil, en el corto plazo, los precios se han mantenido relativamente estables porque la industria ha optado por absorber parte de los costos derivados de los aranceles y los ajustes logísticos. Esto ha permitido que todavía se encuentren modelos sin incrementos significativos.
"Las empresas han optado por no trasladar de inmediato los incrementos de costos al consumidor para no frenar la demanda", explicó Aguilar.
No obstante, este margen difícilmente será permanente. Si las condiciones comerciales se mantienen, los primeros incrementos podrían concentrarse en los vehículos importados desde fuera de Norteamérica, en los modelos que no cumplen con las reglas de origen del T-MEC y en aquellos que dependen de componentes sujetos a aranceles.
"Los vehículos que no cumplen con las reglas de origen o dependen de insumos importados son los más expuestos a incrementos de costos", advirtió Aguilar.
En contraste, los vehículos producidos en México o en otros países de Norteamérica podrían mantener una mayor estabilidad en sus precios, al estar menos expuestos a las presiones comerciales.
Otro elemento que también podría afectar a los compradores es el financiamiento. Aunque las tasas de interés han comenzado a moderarse, el costo del crédito sigue siendo elevado y la presión sobre el capital de trabajo de las empresas podría hacer que los financiamientos para adquirir un vehículo se vuelvan más selectivos.
"Lo más importante es que las empresas tengan liquidez, contratos sólidos y acceso a financiamiento para sortear esta incertidumbre", señaló Aguilar.
Por su parte, Ugarte advirtió que el principal riesgo es que la revisión del T-MEC se vuelva más confrontativa.
"Un escenario adverso implicaría mayores aranceles o cuotas, lo que presionaría los márgenes de las empresas, la inversión automotriz en México, las exportaciones y, eventualmente, los precios al consumidor", alertó.
En otras palabras, el mercado automotriz vive una especie de tregua. Las armadoras continúan absorbiendo parte del impacto de los aranceles para evitar una caída en las ventas, pero ese margen no será indefinido.
AG