El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) prepara una nueva agenda de interés para el sector privado del país para los próximos 50 años, con la que busca responder a los desafíos de las empresas mexicanas, ampliar la participación de los pequeños negocios en el crecimiento económico y fortalecer la competitividad del país, adelantó su presidente, José Medina Mora Icaza.
En entrevista con MILENIO por el 50 aniversario del organismo, el dirigente explicó que durante los próximos meses el organismo realizará foros en distintas ciudades de México para reunir propuestas de empresas de diferentes sectores, regiones y tamaños, con el objetivo de identificar los principales retos del sector productivo y definir las prioridades de la cúpula empresarial a largo plazo.
“Ahora al cumplir 50 años, la reflexión hacia adelante tiene que ver con definir cuál es el CCE que requiere el país para los siguientes 50 años”, señaló.
“Para ese efecto, llevaremos a cabo foros en varias ciudades de la república en los siguientes meses para recabar precisamente de las empresas de todos los sectores, de todas las regiones y de todos los tamaños esos retos que tenemos que atender”, agregó.
Uno de los principales desafíos identificados por el organismo es incorporar a las micro y pequeñas empresas a las cadenas de proveeduría de las compañías medianas y grandes, además de facilitarles acceso a financiamiento, tecnología y capacitación.
Medina Mora recordó que 95 por ciento de las unidades económicas del país son micronegocios que emplean de una a 10 personas, mientras que otro 4 por ciento corresponde a pequeñas empresas de entre 11 y 50 trabajadores.
En conjunto, estos establecimientos representan 99 por ciento de las unidades económicas y generan 70 por ciento del empleo, de acuerdo con las cifras citadas por el dirigente.
“La estrategia ya es una de las tres prioridades del CCE, es incorporar a estos micro y pequeños negocios a las cadenas de proveeduría de las medianas y grandes empresas, hacerles llegar financiamiento, tecnología, capacitación para que puedan desarrollarse y desde luego estando integradas en las cadenas de proveeduría puedan ser parte de este crecimiento del país”, explicó.
Sostuvo que otro reto consiste en coordinar los intereses de los distintos sectores empresariales, debido a que una misma política pública puede beneficiar a una actividad económica y perjudicar a otra.
“Es un reto esta coordinación de las agendas de los distintos organismos, porque en ocasiones una política pública que favorece a un sector le afecta a otro sector”, indicó.
Por ello, señaló que el CCE busca construir acuerdos que permitan defender los intereses del conjunto de las empresas, sin que las negociaciones o las decisiones públicas dejen en desventaja a una actividad económica.
Reconocimiento de errores
Al hacer un balance de los primeros 50 años del organismo, Medina Mora reconoció que hubo momentos en los que el sector empresarial no defendió con suficiente firmeza sus posiciones ante la opinión pública.
“Reconocemos que hubo momentos de crisis del país en donde el sector empresarial no manifestó su punto de vista con firmeza y claridad, por lo que esto generó que no se conociera, digamos, públicamente cuál era esa posición y que no se defendieran causas importantes para el país”, admitió.
Ante ello, sostuvo que el CCE debe mantener entre sus principios la defensa del Estado de derecho, la democracia, las libertades y el libre mercado, además de reconocer los aciertos de las autoridades, señalar las decisiones con las que no está de acuerdo y presentar propuestas de cambio.
Diálogo con el gobierno, importante para el CCE
Medina Mora comentó que la definición de esta nueva agenda ocurre después de cinco décadas en las que el organismo enfrentó crisis económicas, devaluaciones, cambios en la política económica y también diferencias con gobiernos en turno.
Recordó que entre los episodios más complicados estuvieron las macro devaluaciones, la nacionalización de la banca en los años 80 y los periodos de inseguridad en los que empresarios fueron víctimas de secuestros y asesinatos.
Estas circunstancias derivaron en negociaciones difíciles y distanciamientos entre el sector privado y las autoridades, particularmente cuando las decisiones gubernamentales no coincidían con las propuestas empresariales.
Sin embargo, el presidente del CCE consideró que las diferencias no deben impedir la construcción de acuerdos y defendió la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación entre ambas partes.
“No pretendemos que pensemos de la misma manera, lo que sí queremos es que haya el entorno de apertura para el diálogo, para la escucha de ambas partes y para encontrar esos puntos en común, que es lo que permite construir para lograr ese mejor México que todos queremos”, afirmó.
Añadió que el desarrollo económico requiere la participación conjunta del gobierno y la iniciativa privada, aunque cada uno tenga responsabilidades distintas.
“Somos complementarios, a cada uno le toca una función diferente, pero al colaborar logramos ese mejor desarrollo para nuestro país”, enfatizó.
Competitividad y apertura comercial
Otro de los elementos que marcan la trayectoria del CCE es la transformación de la economía mexicana a partir de la apertura comercial y la integración con Estados Unidos y Canadá.
Recordó que la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que posteriormente dio paso al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), generó incertidumbre entre los empresarios mexicanos, quienes temían no tener capacidad para competir con las compañías estadunidenses.
“Cuando se firma el TLCAN, veníamos de una economía cerrada y la verdad había temor en el sector empresarial que a la hora de abrir la economía mexicana, las empresas extranjeras, solamente las empresas americanas nos dominarían”, recordó.
No obstante, sostuvo que las empresas mexicanas han desarrollado capacidades para competir en los mercados internacionales, apoyadas en sus fortalezas, creatividad, innovación y talento.
De acuerdo con las cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos, durante agosto de 2026 México se ubicó como el principal proveedor de mercancías del mercado estadunidense, con exportaciones por 60 mil 637 millones de dólares, un crecimiento de 34.2 por ciento anual.
Entre enero y agosto, las ventas mexicanas a ese país sumaron 419 mil 344 millones de dólares, 18.3 por ciento más respecto al mismo periodo de 2025, mientras que el intercambio comercial entre ambas economías alcanzó 682 mil 817 millones de dólares, un aumento de 17.7 por ciento anual.
El dirigente empresarial destacó que la integración regional ha contribuido a fortalecer la competitividad de México. Señaló que más de 65 por ciento de las exportaciones mexicanas entra a Estados Unidos sin pagar aranceles por cumplir con las reglas de origen del T-MEC.
Sin embargo, indicó que una de las prioridades actuales del sector privado es negociar la reducción de los aranceles estadunidenses aplicados bajo la sección 232, que afectan a la industria automotriz, del acero, aluminio, cobre y componentes.
JASA