Con banca digital y crédito simple en línea, el sector financiero busca incorporar a millones de micronegocios a la economía formal, en un contexto donde apenas 30 por ciento de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), en México, tiene acceso al sistema bancario.
La banca financiera BBVA México activó una estrategia basada en la digitalización de productos financieros para que negocios, principalmente informales, construyan historial transaccional y puedan acceder a financiamiento productivo hacia 2030.
Hugo Nájera Alva, director general de Desarrollo de Negocios de BBVA México, destacó que “el crédito para las personas físicas puede ser 100 por ciento digital, y que hoy es el turno de las Pymes, que generan 70 por ciento del empleo y aportan 52 por ciento del PIB nacional”.
“Proyectamos una colocación incremental de mil 541 mdp en el primer año”, destacó Nájera en conferencia de prensa.
La pieza central es el crédito simple digital, que permite a las empresas contratar financiamientos desde 50 mil hasta 14 millones de pesos de forma completamente en línea.
Este esquema elimina procesos que antes tomaban hasta dos semanas, con validaciones documentales y visitas físicas, y ahora opera de manera continua, con dispersión inmediata de recursos una vez aprobado el trámite, explicaron directivos del banco.
La digitalización, sin embargo, no modificó los criterios de riesgo ya que para acceder al crédito, las empresas deben comprobar al menos dos años de operación formal y actividad constante, un filtro que responde a la alta mortandad de negocios en sus primeros 24 meses.
Superado ese umbral, la evaluación se realiza mediante modelos de inteligencia artificial que analizan flujos de efectivo y relaciones financieras de la empresa, sus accionistas y obligados solidarios, incluso si operan con distintas instituciones.
Este enfoque permite medir la solvencia real del negocio más allá del historial bancario tradicional, lo que ha contribuido a mantener el índice de cartera vencida en 2.43 por ciento, por debajo del promedio del sistema.
El reto estructural se mantiene en la informalidad, pues además del millón 800 mil Pymes formalizadas, en el país operan cerca de 2 millones de unidades económicas bancarizadas pero no formalizadas, que utilizan cuentas personales para su actividad.
Para atender este segmento, la banca desarrolla cuentas digitales con menores requisitos de presencialidad, que permitirán incrementar los límites de depósito y facilitar el registro de operaciones comerciales.
El objetivo es que estos negocios comiencen a generar información financiera verificable, paso necesario para acceder a créditos de mayor escala en los próximos años.
MVDJ