El domingo 25 de octubre, la población en Brasil volverá a las urnas para una segunda vuelta electoral que definirá la carrera presidencial entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y su contrincante Flávio Bolsonaro.
Para esto, se habilitarán miles de urnas electrónicas para los casi 160 millones de electores facultados para votar. Esta sofisticada herramienta fue implementada en el país desde hace 30 años para garantizar la transparencia de los resultados en las contiendas. Pero, ¿cómo funcionan y qué otros cargos aparecerán en las boletas? MILENIO te cuenta.
¿Qué se decide en el balotaje de Brasil?
La primera ronda electoral presentó a 12 candidatos a la presidencia, así como las gubernaturas para los 27 estados. Además, se determinó la totalidad de la Cámara de Diputados, un tercio del Senado y otros cargos estatales y distritales.
Sin embargo, tanto para el cargo de titular del Ejecutivo como para los gobernadores, era necesario obtener más de la mayoría simple, es decir, 50 por ciento más uno, de los votos.
Los presidenciables con el número más alto de sufragios fueron Flávio Bolsonaro, con 47.03 por ciento, y Lula da Silva, quien obtuvo 45.16 por ciento, por lo que fue habilitada una segunda vuelta para determinar al nuevo líder brasileño.
Además del mandatario, seis estados brasileños volverán a las urnas para determinar a su gobernador: Acre, Amazonas, Distrito Federal, Espírito Santo, Rio Grande del Norte, Tocantins.
Inicialmente, Río de Janeiro también iba a sumarse al balotaje, ya que se registró que Douglas Ruas, del Partido Liberal, había conseguido 49.27 por ciento y Eduardo Paes, del Partido Social Democrático, 42.76 por ciento; pero las irregularidades atribuidas al candidato Anthony Garotinho provocaron que se anularan sus sufragios, elevando a 50.88 y 44.16 los porcentajes a los otros aspirantes, respectivamente.
Urnas electrónicas brasileñas: pioneras en la garantía de democracia
Impulsada por la anulación de parte de las elecciones de 1994 en Río de Janeiro, la justicia electoral brasileña decidió invertir en soluciones para devolver la credibilidad a la votación, que es obligatoria en el país. Una comisión multidisciplinar de expertos, convocada por el entonces ministro Carlos Velloso, estableció algunos criterios para la futura urna electrónica.
Fue necesario adoptar soluciones para las personas que nunca habían visto un ordenador o que ni siquiera sabían leer. En aquella época, la tasa de analfabetismo rondaba el 15 por ciento. Por eso, el teclado se inspiró en el teléfono y la pantalla debería mostrar las fotografías de los candidatos.
Las autoridades brasileñas adoptaron las máquinas de votación electrónica para combatir el fraude. En elecciones locales anteriores, según la autoridad electoral, se rellenaban o robaban urnas, y las papeletas de papel se falsificaban de manera habitual. El país no celebró elecciones presidenciales directas entre 1960 y 1989, un periodo que incluyó el régimen militar de 1964 a 1985.
El equipo, responsable de la automatización del 100 por ciento de las elecciones, se puso en marcha en Brasil en 1996 y, actualmente, permite saber los resultados apenas horas después del cierre de las casillas, estableciéndose como un modelo para varios otros países, que han estado probando la capacidad de implementación de la máquina en sus procesos electorales.
Sin Wi-Fi y con batería propia: así funcionan las urnas
Esta herramienta es un microordenador usado específicamente para los comicios. En atención a un diseño óptimo para su uso, es resistente, ligera, de tamaño pequeño, posee autonomía de energía y no requiere estar conectada al Wi-Fi ni ninguna otra red.
Se compone de dos terminales:
- Para la autoridad electoral: se identifica al elector y algunos modelos verifican la identidad mediante datos biométricos para otorgar permiso de votar
- Para el votante: registra numéricamente el sufragio
La terminal del colegio electoral posee un teclado numérico con el que se introduce la denominación de la tarjeta del elector; en una pantalla de cristal líquido aparece su nombre, si pertenece a ese colegio electoral y si está habilitado para votar.
La urna electrónica sólo registra la indicación de que la persona ha completado su elección, pero no es posible ver por qué candidatos votó.
A su vez, la terminal del elector tiene un teclado numérico, utilizado para registrar el voto, y una pantalla de cristal líquido, que muestra mensajes de guía para el votante durante el proceso.
Al finalizar la jornada de votación, las urnas electrónicas imprimen un acta física, el Boletín de Urna (BU), la cual muestra los totales de votos por candidato y partido en esa mesa específica. Este boletín se hace público en la puerta del colegio electoral y los datos se transmiten de forma cifrada y directa al servidor central del Tribunal Superior Electoral.
Con información de EFE
MD