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  • Más allá de un satélite: la Luna como inspiración de escritores y enamorados

La nave 'Orion' traslada a tres astronautas de EU y uno de Canadá al satélite | Reuters

Siglos antes de la misión Artemis II, e incluso del alunizaje de Apollo 11, la humanidad ya había explorado a la Luna a través de versos y melodías.

“(...) La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo”.

(Jorge Luis Borges, 1976)

Cuando la humanidad ha necesitado respuestas, antes de la Inteligencia Artificial, enciclopedias o la Biblioteca de Constantinopla, la solución estaba en dirigir la mirada hacia el cielo

Esta bóveda celeste ha reunido a lo largo de la Historia el conocimiento de las culturas prehispánicas, guiado por las estrellas, o plegarias de devotos a diversas religiones, dirigidas hacia lo que está más allá del manto azul. 

Pero sin duda, la Luna ha sido el elemento predilecto de aquellos enamorados que sin más remedio dedican sus noches a susurrarle secretos y que, como agradecimiento, son colmados con revelaciones poéticas transformadas en escritos y canciones.

El satélite vuelve a los titulares este miércoles 1 de abril con la misión Artemis II de la NASA, la cual representa un nuevo acercamiento de la humanidad a la Luna, más de 50 años después de que Neil Armstrong y Buzz Aldrin fueran los primeros en caminar sobre el astro.

Un sitio para encontrar la cordura de los no correspondidos

Antes del 16 de julio de 1969, los seres humanos ya habían visitado al satélite natural de la Tierra, tal como contó Ludovico Ariosto en la obra Orlando Furioso, la cual comenzó a escribir en 1516, pero que vio la luz —de las estrellas— hasta 1532, con una de las primeras historias que narra un viaje a la Luna.

Esta “búsqueda de respuestas” llevó a Astolfo a viajar hasta ese lugar con la esperanza de encontrar ahí la cordura que Orlando, su primo y compañero de guerra, había perdido cuando se enamoró de la princesa Angélica y no fue correspondido.

En este caso, no fue la nave espacial Orion la que llevó al caballero a la Luna —como la que hoy transporta a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen—, sino un hipogrifo, que junto a casi 40 mil versos épicos y elementos de la novela de caballería constituyen uno de los primeros acercamientos registrados al respecto.

Artemis II llevará a la humanidad a la Luna por segunda vez
La humanidad se reúne una vez más a voltear la mirada a la Luna | Reuters

Ciencia en la literatura sobre la Luna

El cosmos ha sido una de las preocupaciones principales a lo largo de los siglos. Desde que Nicolás Copérnico descubrió que la Tierra no era el centro del universo (1543), nuevas dudas surgieron sobre lo que la rodeaba. 

¿Qué era la Luna?, ¿otro mundo?”, fue el cuestionamiento que planteó Cyrano de Bergerac con Historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna (1657), y en ese texto plasmó el conocimiento recopilado hasta su época, contrastando los postulados de Galileo Galilei, Johannes Kepler y Pierre Gassendi, mientras cuestionaba la ‘naturaleza humana’, la moralidad y el antropocentrismo a través de una charla con los selenitas —seres que habitaban en suelo lunar—.

El tiempo continuó su curso y este tema siguió en el tintero de los escritores. Un nuevo hito literario surgió con Julio Verne y sus textos De la Tierra a la Luna y Alrededor de la Luna, que narran un viaje lunar a bordo de un misil que alberga a tres astronautas: Impey Barbicane, Michel Ardan y Nicholl. 

En la narración, el lanzamiento del proyectil ocurre en Florida, Estados Unidos; estado en el que décadas después despegaría el Apollo 11 y también Artemis II —ambas misiones realizadas desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA—.

Cabe mencionar que en la novela de Verne, el misil orbita alrededor de la Luna, y es su gravedad la que consigue que la tripulación vuelva a la Tierra; una trayectoria similar a la que se pretende conseguir con Artemis II.

Cohete de la misión lunar Artemis II
Cohete de la misión lunar Artemis II | EFE

El motivo de los enamorados

Jorge Luis Borges escribió el poema que abre este texto; la primera obra que dedicó a María Kodama, quien años después se convertiría en su esposa. Nuevamente, la Luna sirvió como el motivo que guiaría a los sentimientos convertidos en palabras; aquellos que intrínsecamente han sido acompañados por el cuerpo lucífero a lo largo de la Historia.

El español Miguel Hernández escribió sobre el tema Hijo de la luz y de la sombra, cerca de 1938.

“La sombra pide, exige seres que se entrelacen, / besos que la constelen de relámpagos largos, / bocas embravecidas, batidas, que atenacen, / arrullos que hagan música de sus mudos letargos”.
“Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta, / tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida. / Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta, / con todo el firmamento, la tierra estremecida”.

Frank Sinatra retomó los viajes lunares con la famosa canción de 1954, depositando su fe, como Hernández y muchos otros artistas, en el satélite como aquel sitio prometido, donde el amor podría alcanzar su culmen.

“Fly me to the Moon (Llévame a la Luna) / Let me play among the stars (Déjame jugar entre las estrellas) /Let me see what spring is like (Déjame ver cómo es la primavera) / On Jupiter and Mars (En Júpiter y Marte)”.

Y al llegar a la Luna, ¿qué pasaría? La banda británica The Police estableció la posibilidad de emprender una caminata infinita, paralela a la duración del amor. Mientras el trayecto continuara, lo haría también el sentimiento.

“I hope my legs don't break (Espero que mis piernas no se rompan) / Walking on the Moon (Caminando en la Luna) / We could walk forever (Podríamos caminar para siempre) / Walking on the Moon (Caminando en la Luna) / We could be together (Podríamos estar juntos)”.
Escritores han aprovechado la literatura para hacer análisis de la Luna
Escritores han aprovechado la literatura para hacer análisis de la Luna | Reuters

Pero a este astro también le fueron asociadas cualidades como la fertilidad, la noche, los ciclos y la muerte

La mitología encontró en ella a Coyolxauhqui, Ixchel, Chang'e —como la Administración Espacial Nacional China denominó a su misión lunar de 2024— Selene, y la propia Artemisa, que ahora da nombre al viaje que llevará a Christina Koch, la primera mujer astronauta en la Luna.

“—¡Madre, esta luna tan blanca, / ¿es lirio o vellón sedoso? / — Puede ser vellón o lirio, / puede ser rostro curioso”.
“(...) —Madre, ¿por qué su luz cae / con callada suavidad? / —Porque es la luna una madre, / de divino acariciar” (Gabriela Mistral, 1922).

MD

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Mina Dander
  • Mina Dander
  • Egresada de Letras Hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Periodista en la sección de Internacional. Me gustan las historias: verlas, leerlas, escribirlas y sobre todo, editarlas.
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