El ataque de drones que golpeó Moscú dejó una consecuencia que va mucho más allá de las imágenes de fuego y humo: la principal refinería de la capital rusa suspendió el procesamiento de crudo. Dos de sus unidades fundamentales resultaron afectadas y, de acuerdo con fuentes de la industria citadas por Reuters, recuperar las operaciones podría tomar varias semanas.
La instalación, operada por Gazprom Neft, no es una planta cualquiera. Durante 2024 procesó alrededor de 11.6 millones de toneladas de petróleo, equivalentes a unos 230 mil barriles diarios, y produjo millones de toneladas de gasolina y diésel. Por eso, el impacto del ataque no termina en la refinería: alcanza una pieza importante de la infraestructura que abastece de combustibles a la capital rusa.
El golpe llegó al corazón de la planta
Los incendios provocados por el ataque afectaron las dos principales unidades de destilación de crudo. Una de ellas, conocida como AVT-6, representa aproximadamente 53 por ciento de la capacidad total de la refinería, mientras que el complejo EURO+ aporta el 47 por ciento restante. En conjunto, concentran prácticamente toda la capacidad de procesamiento primario de la instalación.
Por eso, la planta tuvo que detener sus operaciones. Según los reportes, desde el 21 de septiembre el combustible producido en esta refinería dejó de aparecer en la Bolsa Mercantil Internacional de San Petersburgo. Esto no significa que Rusia se haya quedado sin gasolina o diésel, pero sí que existe una interrupción concreta en la producción de combustibles de esta planta y en su distribución.
¿Por qué importa?
Porque una refinería convierte el petróleo crudo en los combustibles que después utilizan el transporte, la industria y otros sectores de la economía. Si una instalación de esta escala permanece detenida durante semanas, Rusia tendrá que compensar parte de esa producción con otras plantas.
Y el momento tampoco es menor. Los ataques contra infraestructura energética rusa se han convertido en una parte importante de la estrategia de Ucrania para golpear instalaciones que considera relevantes para el esfuerzo bélico.
Así, detrás de los drones que aparecieron sobre Moscú hay una consecuencia menos visible, pero estratégica: una de las principales refinerías de la capital dejó de procesar crudo para convertirlo en combustible.
Ahora la atención estará puesta en cuánto tardará en volver a operar y si la interrupción tendrá efectos sobre el suministro y los precios dentro de Rusia.