M+.- El presidente Donald Trump celebró su cumpleaños 80 y el 250 aniversario de Estados Unidos con un evento de Ultimate Fighting Championship (UFC), organización de artes marciales mixtas. En el jardín de la Casa Blanca instalaron un octógono conocido como La Garra, una estructura metálica de 28 metros de altura y 600 toneladas de peso. Más de 4 mil personas fueron invitadas al festín del 14 de junio.
Había pantallas gigantes, luces verdes y, también, cientos de militares elegidos luego de una convocatoria en la que sólo podían participar soldados en buen estado físico, que se vieran bien ante las cámaras de televisión. Todo un show.
Pero lo que la gente no pudo ver en la transmisión de esa noche fue que cuatro días antes se descubrió un intento para asesinar al Presidente y a otros funcionarios del gobierno.
Un grupo de hombres, entre ellos un mexicano, planeaba hacer volar pequeños drones con explosivos para detonarlos sobre el lado norte de la estructura de la UFC, obligando a la multitud y a los asistentes de alto rango a evacuar las instalaciones. En ese punto de fuga, francotiradores dispararían contra la muchedumbre mientras huía. El ataque nunca se concretó porque el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) lo frenó antes de que pudiera desarrollarse.
El mexicano al que involucran se llama Abraham Hermosillo Álvarez, residente de Omaha, Nebraska, y quien nunca pisó Washington ni estuvo cerca de la Casa Blanca. Y no necesitaba hacerlo. Según dos audios presentados como evidencia judicial a los que MILENIO tuvo acceso, él repartía el dinero, fijaba las posiciones de los francotiradores en mapas de Google, conseguía las impresoras 3D para fabricar drones y, en sus propias palabras ante el FBI, “conectaba a la gente”.
En los chats cifrados firmaba como ‘Shepherd’, que en español significa “pastor”. Cuando los agentes lo arrestaron el 14 de junio, día del evento de cumpleaños de Trump, regresaba con su esposa de la alberca. Estos son los detalles que han sido revelados sobre el presunto complot.
El examen de admisión de 15 segundos
Todo había comenzado tres meses antes, en marzo de 2026, en un grupo de TikTok llamado Vanguard of the Old (o Vanguardia del Viejo). Ahí se fueron sumando, uno por uno, hombres que no se conocían entre sí pero compartían el mismo descontento: creían que el país iba en la dirección equivocada y que hay que derribarlo para reconstruirlo.
Hablaban de corrupción, de los archivos de Jeffrey Epstein, de los centros de datos que secaban el agua de sus comunidades para enfriar sus servidores. Y hacían una especie de examen de admisión para demostrar que iban en serio: subían identificaciones y videos de entrenamiento físico en fragmentos de 15 segundos.
Entre estas personas estaba Tycen Proper, un joven del condado de Knox, en Ohio. Una vez que entró en contacto con el grupo, mes con mes fue dejando atrás su vida anterior: renunció a su trabajo, gastó los 3 mil dólares de su graduación en equipo táctico, chalecos balísticos, miles de cartuchos, un rifle de asalto y un fusil bullpup pintado con la bandera de Estados Unidos. A su familia le decía que iba a “reconocimientos” y “misiones relámpago” con gente que había conocido en internet.
Los más comprometidos del grupo, entre ellos Proper, saltaron de TikTok a Signal, la aplicación que cifra las conversaciones y borra los rastros. La agente especial del FBI, Sena Ali Soheilian, lo explicaría después ante la Corte del Distrito de Nebraska: mucha gente usa Signal precisamente porque no guarda registro de lo que los usuarios comparten.
Ahí, en un chat cerrado bautizado Hunters, el apodado Shepherd organizó a los miembros en niveles de confianza o “tiers”. El más alto de los niveles exigía tener buena condición física, un chaleco antibalas propio y un arma de fuego.
Otras tres personas involucradas en la investigación que fueron detenidas entre el 13 y el 14 de junio, además de Hermosillo y Proper, son Bryan Omar Roa y Michael Alan Thomas, que vivían en Calimesa y Pinon Hills, California, y Daniel K. Eskridge, residente de Kidder, Missouri. Ninguno de ellos rebasa los 32 años de edad, siendo Tycen C. Proper el menor, con 19 años.
El complot en dos tiempos
Fue Shepherd quien fijó la fecha y el blanco: el evento de UFC en la Casa Blanca, con el Presidente entre el público, además de legisladores, militares, agentes del Servicio Secreto, policías del Capitolio y otros empleados federales.
El plan tenía dos tiempos. Primero: drones cargados con explosivos detonarían sobre el costado norte del recinto, obligando a la multitud y a los llamados HVT (siglas en inglés de “objetivos de alto valor”) a evacuar hacia el sur. En ese punto de la fuga, hombres armados con rifles largos esperarían para disparar contra quienes corrieran.
En uno de los chats, los miembros discutían cargar los drones con explosivos suficientes para perforar chalecos antibalas, y se preguntaban si habría personal dispuesto a lanzarse para proteger a las personas que ellos habían señalado como objetivos.
“Varios frentes y milicias ya fueron notificados. Serán los dientes y los pastores”, escribió Shepherd el 10 de junio.
También dijo que, al mismo tiempo, ese día estarían ocurriendo varias otras operaciones. “Mantiene al enemigo distraído mientras cortamos las arterias”.
Esa misma noche envió al grupo Hunters una captura de Google Maps con zonas marcadas en círculos púrpura: posiciones de francotiradores, puntos de lanzamiento de drones, una salida fácil hacia el río. Minutos después mandó otra ubicación del río Potomac:
“Van a intentar cerrar las autopistas, quédense cerca del puente de la 495. Tomen el río al sur, hay caminos secundarios”, dijo Shepherd, y señaló el Monumento a Thomas Jefferson como la ruta más limpia para escapar y dio al grupo un punto de repliegue en Cana, Virginia.
En esos chats también aparecieron blancos políticos. Según la declaración jurada, fue Proper quien pareció identificar como posibles objetivos a un grupo de legisladores señalados por su respaldo al Comité de Asuntos Públicos Israel-Estados Unidos: las senadoras Marsha Blackburn y Shelley Moore Capito, los senadores Tom Cotton y Jim Justice, los representantes Carol Miller y Riley Moore, y el delegado estatal de Virginia Occidental, Tristan Leavitt.
“Estos son los que vamos a atacar”, dice uno de los mensajes, aunque en el documento del FBI no se aclara si Shepherd participó en esa parte de la conversación.
Cuando un integrante del grupo preguntó con cuántos drones contarían, Shepherd respondió: “Tantos y tan letales como podamos conseguir”. Horas después circuló una lista numerada que los investigadores interpretaron como blancos del ataque al presidente Trump, al vicepresidente JD Vance, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu; y el empresario Elon Musk.
El 11 de junio escribió Sheperd: “Esta operación sigue en marcha, tenemos 72 horas”.
La clave: una madre que llamó a la policía
El 10 de junio, a las 21:18 horas, la madre de Tycen Proper, alarmada por las compras recientes de su hijo, llamó al sheriff del condado de Knox y a la policía de Danville. Los oficiales llegaron 20 minutos después. La familia les entregó voluntariamente el arsenal del joven: dos chalecos con placas balísticas, un rifle estilo AR, el fusil bullpup y miles de cartuchos. Esa noche Proper fue trasladado a un hospital para una internación de emergencia.
Al día siguiente, el sheriff avisó al FBI. La agente Mercedes Smith interrogó por teléfono a la madre, que describió un grupo que se decía exmilitar, cristiano, y que usaba la religión, creía ella, para manipular a su hijo.
Lo había visto entrenando y mapeando ubicaciones al noroeste de Washington. Cuando le preguntó qué hacía, Proper le dijo que no podía contarle, pero que estaban viendo varias ubicaciones para hacer “reconocimientos” y “misiones relámpago”. Ella creyó que su hijo iba a armar un tiroteo.
Ese mismo 11 de junio, el FBI cateó la casa de Proper y revisó su iPhone, que el sheriff ya había confiscado. Ahí aparecieron las conversaciones completas de los Hunters, los mapas, las posiciones de francotiradores. En el interrogatorio que le hicieron esa tarde en el hospital, Proper confirmó el plan y dijo que se habían enterado del evento por un usuario de TikTok llamado Shepherd, a quien describió como el líder, agresivo en lo táctico, de unos 30 años y posiblemente con pasado militar.
Fue por eso que la Unidad de Objetivos de Terrorismo Doméstico del FBI revisó las capturas de TikTok que Shepherd había compartido en Signal y dio con la cuenta @unitedworldwide444, seguida por varios sospechosos. Bajo una solicitud de emergencia, TikTok entregó la IP de registro: 68.13.158.112, dada de alta el 31 de octubre de 2025 a través de Cox Communications. La empresa respondió con una dirección en Omaha. Ahí vivía Abraham Hermosillo Álvarez.
El 14 de junio, día del evento, el FBI de Omaha lo arrestó. Cuando catearon su casa, encontraron cuadernos, un dron, una escopeta, una bandolera con 50 cartuchos y un lanzallamas.
Lo que se dijo en la corte
En su primera comparecencia, grabada en audio y obtenida por MILENIO, la jueza magistrada Jaqueline M. DeLuca le leyó la denuncia página por página. El fiscal formuló los cargos en voz alta: conspiración para cometer asesinato, con pena máxima de cadena perpetua y multa de 250 mil dólares, así como conspiración para cometer un delito contra Estados Unidos.
Cuando Hermosillo Álvarez intentó hacer una pregunta sobre los cargos, su defensora lo cortó en seco: “No diga nada. Cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra”. La jueza coincidió y él se limitó a responder, en inglés, que entendía.
En un momento de esa audiencia le dijeron que, al no ser ciudadano estadunidense, tenía derecho a notificación consular. Su defensora no dudó:
“Yo diría que, para estar del lado seguro, se notifique al consulado”.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) informaría públicamente que Hermosillo Álvarez es originario de México, que entró con una visa de turista B2 vencida desde 2001 y permaneció en el país protegido por DACA, el programa que la administración de Barack Obama otorgó a jóvenes que al llegar eran menores de edad.
“Armé a un terrorista”
En la segunda audiencia, celebrada el 24 de junio y de la que existe registro en un audio de cerca de una hora, la agente especial del FBI adscrita a la Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo de la Oficina de Omaha, Sena Ali Soheilian, declaró que durante la entrevista posterior a su arresto, Hermosillo admitió ser Shepherd y reconoció ser uno de los administradores del chat Hunters.
Su función, dijo, era conectar a la gente: los identificaba por habilidades, los clasificaba, los agrupaba por niveles. El propósito original, según la versión que la propia agente atribuyó a Hermosillo, era construir “comunidades autosuficientes fuera de la red”.
El expediente reveló el alcance del grupo. Al menos cinco hombres más fueron identificados como parte de Hunters y arrestados en los días previos o posteriores al 14 de junio: Jordan Rinker, Daniel Eskridge, Bryan Roa, Michael Thomas y un quinto identificado como William Plockner. En sus casas se hallaron armas de fuego, placas balísticas, chalecos tácticos, una impresora 3D y filamento para fabricar drones.
El 12 de junio, Jordan Rinker viajó a la ciudad y se reunió en persona con Hermosillo. Según el testimonio, éste le entregó una impresora 3D para fabricar drones, lentes de visión nocturna, placas balísticas y mil 200 dólares en efectivo para repartir entre el grupo, 100 de ellos destinados a Roa.
A cambio, Rinker le dio una escopeta calibre 12 y una bandolera con 50 cartuchos. Según relató la agente, interrogado tras su arresto, Rinker dijo que lo más preocupante para él había sido entregar esa arma, porque, en esencia, había armado a un terrorista.
Sólo un implicado estaba en Washington
Un contrainterrogatorio abrió la grieta sobre la que descansa toda la defensa del mexicano. La abogada de Hermosillo llevó a la agente Soheilian a admitir que, el 12 de junio, después de que el vehículo de uno de los miembros se descompuso y de que el FBI ya había arrestado a Proper, Hermosillo envió un mensaje al chat diciendo que quería cancelar la operación. La agente matizó de inmediato: a su lectura, no fue una cancelación, sino un aplazamiento al 4 de julio, fecha para la que el grupo ya hablaba de reorganizarse.
La defensa exprimió ese punto. Obligó a la agente a confirmar que nadie compró boletos de avión, tren o autobús; que no se localizaron drones, explosivos ni armas en Washington, y que nadie se reunió, hasta donde el FBI pudo confirmar, en el punto de encuentro de Fredericksburg, Virginia.
La agente reconoció que sólo uno de los integrantes llegó a pisar Washington: viajó para hacer un reconocimiento del lugar y regresó a casa antes de ser arrestado.
La defensa subrayó que Hermosillo (o 'Álvarez' como se le identifica en los documentos del juicio) nunca salió de Omaha. La abogada argumentó que su cliente no tenía antecedentes penales, que sí tenía empleo, estaba casado y un domicilio disponible para libertad vigilada en casa de su suegra. Pidió desestimar los cargos o liberarlo bajo monitoreo electrónico.
La jueza DeLuca no lo aceptó. Encontró causa probable para los dos cargos, citó información sobre antecedentes de salud mental contenida en el informe previo al juicio y ordenó que Hermosillo permaneciera detenido. La fiscalía había subrayado un factor adicional de riesgo de fuga: el mexicano no tiene estatus regular en el país y pesa sobre él una retención migratoria.
Hoy se encuentra en prisión y su juicio apenas ha comenzado.
Fact checking: JRH
MD
