A las 08:46 horas, un avión de American Airlines se estrelló en la torre norte del World Trade Center en el distrito financiero de Manhattan. A las 10:28 la primera estructura en recibir el impacto de la aeronave cayó. Fueron los 102 minutos que cambiaron la historia de los neoyorquinos, pero también de todo un país, y alcanzaron al mundo.
Han pasado 25 años desde aquel fatídico martes que dejó más de 2 mil 900 personas muertas, víctimas civiles y cientos de policías y bomberos de la ciudad. Pero también unas 9 mil personas que en estos 25 años han fallecido de alguna enfermedad a consecuencia de la exposición a gases tóxicos.
Por primera vez, recuerdan a víctimas indirectas
Este año, al cumplirse un cuarto de siglo de los ataques terroristas, por fin se recordó a esas víctimas indirectas. Las que ya murieron, pero también las que lidian con alguna enfermedad que tarde o temprano podría arrebatarles la vida.
El homenaje, como cada año, enluta las ajetreadas calles de la Gran Manzana. Reúne a miles de familiares, quienes son los invitados más importantes a esta conmemoración en la que abundan las flores blancas y las banderas de las rayas y las estrellas.
Uno a uno se nombró a todas las víctimas. Entre la larga lista se cuelan latinos que perdieron la vida, pero esta vez no se trata de nacionalidades, sino de habitantes de una ciudad que quedó marcada.
Cuatro aviones que se estrellaron en Nueva York, Virginia y Pensilvania y con ello, marcaron un antes y un después en la memoria colectiva.
La política detrás del acto conmemorativo
Los expresidentes de Estados Unidos George Bush, Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden estuvieron convocados a la ceremonia en el memorial a las víctimas, mientras que el presidente Donald Trump encabezó su propio acto en el Pentágono en Virginia, desde donde dirigió un discurso político, algo que en la ceremonia de Nueva York no se estila.
Aunque se ha tratado de evitar añadir tintes políticos a esta conmemoración, días antes, una petición para que el alcalde de origen musulmán, Zohran Mamdani, no acudiera, reunió miles de firmas. Uno de sus detractores, el exalcalde de Nueva York cuando ocurrieron los ataques, Rudolph Giuliani, le pidió públicamente no asistir, por respeto a las familias de las víctimas. Al final, coincidieron en el acto realizado en el memorial al 11S en la zona cero y estrecharon las manos.
En las calles había un ambiente de pesar, particularmente en la zona del bajo Manhattan, donde el ir y venir de gente no se detuvo, pero también pasó desapercibido entre la población más joven que no tiene recuerdo de aquel 2001 o no había nacido.
Cuando cayó la noche en Manhattan, la bahía se iluminó con el tributo de luz que dibujó las dos torres en recuerdo de lo que ya no existe y las vidas perdidas, como una muestra de resiliencia y coraje. Además de casi 3 mil drones con luz. Uno por cada víctima de aquella mañana.
AH