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'Resistencia Sagrada': la red de iglesias y activistas que burlan al ICE para proteger a mil indocumentados en Los Ángeles

Hijos, sobrinos, primos, esposos o cuñados que no dudan en patrullar sus barrios para advertir a sus parientes sin papeles si llegan agentes migratorios.

Por los caminos de terracería que rodean el centro de detención migratoria de Adelanto, Estados Unidos, Luis Gallardo Solano cruzó esposado, dentro de una patrulla de ICE, miró las rejas coronadas de púas, los raquíticos arbustos que crecen en el desierto. Poco antes almorzaba con sus compañeros de la construcción y al poco rato vestía de color naranja: el uniforme de los indocumentados.

Encerrado en este complejo ubicado a 137 kilómetros de Los Ángeles —donde está prohibido grabar, tomar fotografías, videos o usar teléfono—, Gallardo, de 23 años, se sumó así a los dos mil sin papeles que aquí esperan un milagro o la ayuda de quienes hacen de California el epicentro de la resistencia estadunidense frente a las políticas anti inmigratorias de Donald Trump.

Es una red que surge de manera natural, si se toma en cuenta que California tiene 10.6 millones de habitantes que nacieron en el extranjero, lo que significa más de uno de cada cuatro, según el censo; de los cuales, 2.7 millones no tienen documentos y casi la mitad de ellos —951 mil— viven en Los Ángeles mezclados entre residentes, naturalizados, ciudadanos que son parientes y escudos.

Hijos, sobrinos, primos, esposos o cuñados que no dudan en patrullar sus barrios para advertir a sus parientes sin papeles sobre redadas de los agentes de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) o la Guardia Nacional; líderes religiosos cristianos que dan cobijo y albergue a necesitados.

Del gobernador de California a la fuerza civil

Actores que han hecho de su arte un estandarte político; activistas que organizan marchas; políticos, alcaldes, congresistas, concejales y hasta el gobernador Gavin Newsom, que plantó cara a Trump en medio de redadas masivas en barrios latinos.

“Si el presidente quiere una pelea con California, la va a tener”, dijo después de fotografiarse en una taquería.

El ecosistema incita a la defensa hasta el último aliento. Lo supo Luis Gallardo, detenido cinco días antes de la visita de MILENIO a Adelanto, en cuanto vio bajar a la migra de una camioneta negra, cuando los oficiales saltaron sobre él y sus compañeros que habían tomado un descanso para comer, cuando telefoneó a su esposa:

“Llama a la iglesia”, le dijo.

La iglesia y otras organizaciones sin fines de lucro —unas 300 en el estado, 80 de ellas en Los Ángeles, según el Departamento de Servicios Sociales de California— consiguen asesorías legales para evitar deportaciones o que documentan abusos y cruzan información con gente clave en la defensa pro inmigrante.

Gallardo recuerda cada detalle con serenidad durante la media hora que dura la entrevista, sin grabadora, según las reglas. A su alrededor, dos mujeres de unos 60 y 30 años acompañan a otro muchacho con quien hablan quedito; la más joven llora, la otra resopla y dice: “Te tendieron una trampa, mijo”.

Sentados unos frente a otros, detenidos y visitantes están condenados a escucharse mientras la custodia de origen latino, con acento mexicano, hace comentarios sobre las conversaciones en las que se le permite inmiscuirse. A pesar de su papel de vigilante, muestra empatía y sonríe.

Migrantes en EU no se imaginan una vida en su país natal

Luis Gallardo dice que no se imagina él solo de vuelta a la Costa Chica guerrerense, de donde salió siendo casi un bebé. Nadie en su entorno —más que él— se encuentra sin documentos en Estados Unidos: sus padres recientemente obtuvieron la residencia y sus cuatro hermanos nacieron en Los Ángeles.

Frente a él se encuentra el sinaloense Guillermo Torres, activista de la organización comunitaria e interreligiosa de California CLUE, cuya presencia es el resultado de la primera llamada de la esposa de Luis a la iglesia cristiana de la que forman parte.

Torres está optimista sobre el caso de Luis Gallardo. Sin antecedentes penales, con dos hijos y familiares ciudadanos tiene posibilidades de quedarse.

Desde CLUE buscarán la forma de ayudarlo, tal vez pagando parte de la fianza para que el muchacho siga el proceso en libertad, como recientemente hicieron con Lázaro, un cubano que fue parte de la Orquesta Sinfónica de su país hasta que se fue.

“Luis, estás de suerte”, dice Roberto Bravo, presidente de la Federación CBU comunitarias.

Roberto Bravo se encuentra en Adelanto. Busca detenidos por ICE, preocupado por el acoso a la comunidad indocumentada de su estado natal, Puebla, a la que el gobernador Alejandro Armenta incumplió su promesa de contratar abogados para su defensa en Estados Unidos.

Por la vía institucional mexicana, dice, los indocumentados en Estados Unidos están solos.

“Los consulados no ayudan en procesos legales, están rebasados desde que les quitaron presupuesto en México: ni siquiera pueden con la atención ciudadana para matrículas y pasaportes… ¡menos para la asesoría jurídica de tantos!”.

Agentes de seguridad someten y detienen a una persona (Reuters)
Señalan que los migrantes mexicanos se sienten solos en Estados Unidos (Reuters).

'Migrantes' nativos se solidarizan 

Las nuevas generaciones de origen extranjero en California, ciudadanos por nacimiento, se dieron cuenta de que si no ayudaban a sus familias, nadie más lo haría. Así comenzaron a organizarse en los barrios y colonias para hacer “contra patrullajes” y documentar las actuaciones ilegales de supuestos mercenarios contratados por ICE.

“Creo que con estas persecuciones, lo que está haciendo Trump contra nuestros padres y amigos, tiene algo positivo: ha logrado que quienes nacimos aquí, primera, segunda y hasta tercera generación, volteemos a ver nuestras raíces”, analiza para MILENIO Víctor Maldonado, uno de los integrantes de las “autodefensas”, como se suelen llamar.

La discriminación, dice, los ha hecho sentirse menos estadunidenses, más mexicanos, más salvadoreños, más latinos solidarios con su propia gente.

De acuerdo con la Universidad de Syracuse, al mes de febrero de 2026 hay en los diversos centros de detención migratoria de California —incluyendo el de Adelanto— 6 mil 459 inmigrantes en proceso de deportación más otro número desconocido enviado a otros estados con el mismo fin.

Fueron detenidos en dramáticas redadas, frente a hijos pequeños, en sus casas; entre llantos, empujones, gritos de desesperación en las banquetas.

En el condado de Los Ángeles se contabilizó, en junio, alrededor de 2 mil, según reportes periodísticos; previamente, se contabilizaron 240 y; en agosto, 188; 169 de éstos con antecedentes criminales, según ICE. En granjas del sur capturaron a 300 trabajadores agrícolas.

Las razias provocaron manifestaciones masivas. Aunque la mayoría fueron pacíficas, algunos manifestantes bloquearon la autopista 101, lanzaron objetos contra vehículos policiales y agentes, y varios automóviles fueron vandalizados e incendiados.

Fueron detenidos en dramáticas redadas, frente a hijos pequeños, en sus casas; entre llantos, empujones, gritos de desesperación en las banquetas.(AP)
En california se han reportado redadas violentas contra migrantes.(AP)

Respuesta de autoridades migratorias en EU

La respuesta policial fue con gases lacrimógenos, balas de goma y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud. Hubo toque de queda, el despliegue de la Guardia Nacional y marines; decenas de arrestos.

Los patrullajes anti ICE se arreciaron y desde entonces operan día y noche en busca de agentes migratorios para alertar a la comunidad indocumentada tanto en Los Ángeles como en donde los operativos persisten: en San Pedro, Pomona, Ontario, San Bernardino y Riverside; en Orange y Santa Ana.

A veces cubren la mitad de sus rostros con paliacates; otras exponen su identidad, pero en ambos casos documentan toda su actividad en redes sociales, donde la comunidad los sigue agradecida por su labor.

“Se ponen al tú por tú con la migra, los graban los confrontan e informan a la comunidad, a través de las redes sociales, para que tome sus precauciones”, describe Martha Santiago, michoacana radicada en Los Ángeles desde hace 30 años: el 70% de los sin papeles vive aquí desde hace más de una década.

Cuando hay más actividad una sola cuenta de los “autodefensas” llega a tener hasta 100 mil vistas en vivo y así se corre la voz para que los indocumentados no salgan si hay patrullajes del ICE.

No es la primera vez que la xenofobia deriva en unión en California. Ocurrió en los años 60 con el movimiento chicano, cuando estudiantes y trabajadores agrícolas lograron contratos sindicales históricos; en 1994, marchas masivas tiraron la Proposición 187, que pretendía negar servicios públicos a quienes no tenían papeles.

Fue en 2006, cuando más de medio millón de personas marcharon en Los Ángeles —y millones en todo el país— en contra de una iniciativa de ley que proponía convertir la permanencia irregular en un delito grave, no administrativo, y sancionar a quienes ayudarán a inmigrantes sin estatus legal.

Sea por conveniencia para ganar votantes entre los latinos nacidos en Estados Unidos o porque éstos han llegado al poder —como congresistas locales y federales, senadores, alcaldes, fiscales y hasta secretarios de Estado—, los políticos se han vuelto cada vez más pro inmigrantes.

El mismo gobernador Gavin Newson ha mantenido un discurso de defensa con acciones simbólicas, como la visita a una taquería; o la presentación de 54 demandas en tribunales en contra de la administración de Trump, “Si el presidente quiere una pelea con California, la va a tener.”

Más allá del discurso, han construido un marco legal para proteger a las comunidades independientemente de su estatus. Empezaron en 1979 con la ley Special Order 40, adoptada por el Departamento de Policía de Los Ángeles, que establece que los agentes no pueden detener e interrogar a una persona para determinar su situación migratoria.

Esta política se reforzó a nivel estatal en 2027 con la California Values Act (SB-54) y poco a poco hubo más leyes.

Algunas limitan la retención de una persona en la cárcel a petición de ICE solamente para casos de delitos graves; otras impiden el ingreso de agentes a lugares privados u obligan a los empleadores a notificar a trabajadores sobre inspecciones federales

Como ciudad, Los Ángeles consolidó una ordenanza “Santuario” en 2024. Así se impide utilizar recursos municipales —como personal, instalaciones o bases de datos— para apoyar operativos de ICE mientras las organizaciones religiosas hacen lo suyo

“Ahora al movimiento santuario en Los Ángeles lo llamamos la resistencia sagrada”, dice Guillermo Torres, de CLUE, tras las visitas al centro de detención migratoria de Adelanto y a la iglesia donde hoy vive Lázaro, el músico cubano que salió de la isla por persecución política.

Las razias provocaron manifestaciones masivas.  (Reuters)
En Los Ángeles no usan recursos públicos para pagarle al ICE (Reuters)

Testimonio de cubano que huyó de su país a EU

En entrevista con MILENIO, en el altar del templo, cuyo nombre permanece en anonimato por seguridad, Lázaro cuenta que huyó Cuba luego de que el gobierno lo acosara por participar en marchas en contra de la falta de agua, corriente eléctrica y comida.

Con ayuda de sus sobrinos salió volando a Nicaragua, el único país que da visas “turísticas” a los cubanos. Cruzó México hasta la frontera con Estados Unidos y entró para beneficiarse de la Ley de Ajuste Cubano que desde 1966 permite a los ciudadanos de ese país obtener residencia permanente de forma más fácil que otros inmigrantes

Fue a la corte cuando llevaba cuatro meses en el país para iniciar el proceso de residencia y ahí mismo lo apañó migración y lo llevó a Adelanto, de donde lo sacó la organización CLUE con ayuda de abogados y el dinero para la fianza.

“Tomamos casos que pueden tener elementos jurídicos suficientes para evitar la deportación”, precisa Torres sobre cómo ayudan a las familias. Por las leyes de California, cada vez es más fácil apoyar a gente como Lázaro o Luis Gallardo.

Pero hay otras formas, más del corazón, como al estilo de Beth Hogan, propietaria de un teatro que recientemente dio trabajo a una muchacha en la taquilla del teatro después de que ésta y su familia regresaron a Los Ángeles por el acoso de ICE en Minneapolis.

Un hombre es detenido por agentes mientras es escoltado con las manos aseguradas (AP)
Muchas personas no se imaginan una vida en su país de origen (AP)
“Anteriormente, todas las hijas habían trabajado aquí, las hermanas, el hermano, y conocí a la madre. Todos se han vuelto parte de mi familia. ¿Cómo no les voy a ayudar?, dice mientras prepara una nueva función.
“También tengo un tío que fue policía y trabajó en Honduras durante cincuenta años; otra tía vive en Guadalajara y enseña en una escuela, así que estoy personalmente conectada con Latinoamérica y voy a hacer cualquier cosa para mantener a la comunidad segura”.

Beth no solo abrió su teatro para obras que narran el impacto de las políticas antimigratorias—familias divididas, empobrecimiento, el miedo—, sino que es una participante frecuente de las manifestaciones.

“Siento profundamente lo que está pasando a mis vecinos; son como mi familia, con quienes trabajo, y voy a darles apoyo, energía y amor”.

RM

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Gardenia Mendoza Aguilar
  • Gardenia Mendoza Aguilar
  • Periodista especializada en temas migratorios y en la relación de México con Estados Unidos. Ha sido corresponsal para medios internacionales en radio, prensa escrita y TV. Hoy forma parte de coberturas especiales de 'Milenio'.
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