Gregory Bovino, bisnieto de inmigrantes italianos que llegaron a Pensilvania en 1909 de Calabria, cuando esa región rural era extremadamente pobre y poco desarrollada, es uno de los personajes más singulares del aparato migratorio de la segunda administración del presidente Donald Trump.
Amonestado por jueces por mentir a la Corte y cuestionado por gobernadores y alcaldes demócratas, así como organizaciones de defensa de los migrantes por sus tácticas de “línea dura”, Bovino es el rostro visible de la nueva era de la política migratoria, como “comandante general de operaciones”, una autodenominación que él exalta periódicamente a través de su cuenta en X.
Su imagen —con su uniforme verde y su corte de pelo rapado en las sienes y con picos en la cresta— se ha viralizado no sólo por ser el centro de polémica, como cuando arrojó un cartucho de gas lacrimógeno a un manifestante y después mintió que éste le había pegado primero con una piedra, sino porque acostumbra producir sus propios videos promocionales al estilo de un thriller policial.
Bovino se ha referido a la Border Patrol como 'La Máquina Verde' y en algunos de sus videos resalta sus armas, uniformes y placas.
"La Patrulla Fronteriza ha sido el trabajo de mi vida, y lo digo con orgullo", dijo Bovino en un podcast. Pero sus críticos tienen otro punto de vista.
"No es más que un pequeño Napoleón que quiere hacerte creer que es un héroe, que es el hombre más moral y capaz del mundo, y que todo a tu alrededor es peligroso", declaró a los medios Jenn Budd, una ex colega de la Patrulla Fronteriza.
“Para él, todo es un espectáculo". Budd estuvo asignada a la frontera con México y dijo que su trabajo la hacia sentir como una “nazi”.
Las tácticas de Bovino también han empezado a generar rechazo en los sondeos de opinión y fisuras entre las filas de prominentes partidarios del presidente Trump, como el popular y polifacético presentador de la UFC y conductor del podcast The Joe Rogan Show, con más de 11 millones de oyentes en cada episodio, quien comparó a los agentes migratorios bajo las órdenes de Bovino con la Gestapo nazi.
“Entiendo el punto de vista de quienes dicen: ‘Sí, pero no quieren que haya militares en las calles deambulando y atrapando a gente, muchos de los cuales resultan ser ciudadanos estadunidenses sin papeles’”, dijo Rogan. “¿De verdad vamos a ser la Gestapo? ‘¿Dónde están tus papeles?’ ¿A eso hemos llegado?”, se preguntó.
Desde operativos en la frontera hasta figura clave con Trump
Nacido en una zona montañosa del noroeste de Carolina del Norte, donde se impregnó del acento sureño, Bovino han dicho que su fuente de inspiración para unirse a la Patrulla Fronteriza fue la película La Frontera (1982), thriller policial protagonizado por Jack Nicholson como Charlie Smith, agente de la Patrulla Fronteriza, que se ve involucrado en la corrupción, el tráfico de personas y una red de narcotráfico en la frontera entre Texas y México.
Su infancia estuvo marcada por un episodio trágico: en 1981, su padre, propietario de un bar, fue condenado a 18 meses de prisión tras causar la muerte de una mujer en un accidente por conducir bajo los efectos del alcohol. Poco después, sus padres se divorciaron.
Tras graduarse de la Escuela Secundaria Watauga, Bovino asistió a la Universidad Western Carolina, donde destacó como estudiante en la lista del decano. Durante su etapa universitaria, comenzó su formación en el Curso de Desarrollo y Evaluación de Líderes en Fort Lewis.
Una vez concluidos sus estudios de grado, continuó su formación académica con un posgrado en la Universidad Estatal de los Apalaches.
Veterano de 29 años, su carrera —que comenzó en los años 90— lo ha llevado desde puestos operativos en la frontera con México hasta convertirse, durante el segundo mandato de Donald Trump, en una figura clave en la ejecución de redadas migratorias de alto perfil en Los Ángeles, Chicago y Minneapolis, entre otras ciudades.
En 1996 ingresó oficialmente a la Patrulla Fronteriza como parte de la Clase 325 de la Academia. Fue asignado a El Paso, Texas, y más adelante trabajó en unidades tácticas y de supervisión de operaciones. Después fue trasladado al sector de Yuma, Arizona, donde escaló posiciones hasta convertirse en subdirector del sector en 2008.
En 2010 encabezó un operativo migratorio en aeropuertos y estaciones de autobuses en Las Vegas que fue cancelado tras fuertes críticas políticas, incluido el rechazo del entonces senador demócrata Harry Reid.
Su ascenso continuó con jefaturas sectoriales en Nueva Orleans y posteriormente en El Centro, California. Desde allí, en 2021, Bovino inició la iniciativa de extensión comunitaria “Horsing-around-with-an-Agent” con el propósito de brindarles a las partes interesadas y a la comunidad la oportunidad de interactuar directamente con él mientras montan a caballo con la Unidad de Patrulla a caballo.
Las polémicas
Durante la presidencia de Joe Biden, Bovino participó en operativos migratorios en el Valle Central de California. Sin embargo, su papel adquirió una dimensión nacional durante el segundo mandato de Donald Trump.
En junio de 2025 fue designado comandante táctico de una operación masiva de redadas en Los Ángeles, que desató protestas en distintos puntos de la ciudad. Tras ese operativo, fue enviado a Chicago para liderar la llamada Operation Midway Blitz, una acción coordinada entre ICE y otras agencias federales.
Las operaciones del equipo de Bovino resultaron en al menos dos fatalidades: un trabajador agrícola mexicano falleció al caer de un invernadero y un jornalero guatemalteco murió atropellado en una autopista tras una redada en un Home Depot.
Más recientemente, uno de los agentes a su cargó mató a una activista que bloqueaba con sus automóviles a agentes del ICE.
A diferencia de otros jefes de la Patrulla Fronteriza, Bovino ha asumido un rol abiertamente público: concede entrevistas, usa redes sociales y defiende sin matices la estrategia federal.
En Chicago, se enfrentó verbalmente con manifestantes y fue grabado lanzando un cartucho de gas lacrimógeno durante una protesta.
Jueces federales cuestionaron su actuación y le ordenaron reportes diarios sobre el uso de la fuerza por parte de agentes migratorios, al considerar que pudo haber violado órdenes judiciales que limitaban el uso de gases y municiones químicas.
En otro fallo, una jueza lo acusó de haber mentido bajo juramento sobre los riesgos que representaban manifestantes y periodistas.
A un año de su jubilación obligatoria, a los 57 años, Bovino ha dicho que planea regresar a Carolina del Norte para dedicarse a cosechar manzanas.
IOGE