A principios de noviembre, Microsoft anunció que proporcionaría herramientas y formación en inteligencia artificial a más de 200 mil estudiantes y profesores de los Emiratos Árabes Unidos.
Días después, una empresa de servicios financieros de Kazajstán anunció un acuerdo con OpenAI con el fin de proporcionar ChatGPT Edu, un servicio para escuelas y universidades, a 165 mil educadores de Kazajstán.
Expansión de chatbots de IA
El mes pasado, xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, anunció un proyecto aún más grande con El Salvador: el desarrollo de un sistema de tutoría de IA, mediante el chatbot Grok, para más de un millón de estudiantes en miles de escuelas de ese país.
Algunos líderes tecnológicos estadunidenses afirman que los chatbots de IA —que pueden generar correos electrónicos similares a los humanos, crear cuestionarios de clase, analizar datos y producir código informático— pueden ser una bendición para el aprendizaje. Según ellos, estas herramientas ahorran tiempo a los profesores, personalizan el aprendizaje de los alumnos y ayudan a preparar a los jóvenes para una economía "impulsada por la IA”.
Sin embargo, la rápida difusión de los nuevos productos de IA también podría plantear riesgos para el desarrollo y el bienestar de los jóvenes, advierten algunos grupos de defensa de los niños y de la salud.
Un estudio reciente de Microsoft y la Universidad Carnegie Mellon reveló que los populares chatbots de IA pueden disminuir el pensamiento crítico, y los bots de IA pueden producir errores que se presentan con autoridad e información errónea, y algunos profesores se enfrentan a que, de manera generalizada, los alumnos hacen trampa con ayuda de la IA.
Silicon Valley lleva años introduciendo en las aulas herramientas tecnológicas como computadoras portátiles y aplicaciones de aprendizaje, con la promesa de mejorar el acceso a la educación y revolucionar el aprendizaje.
No obstante, un esfuerzo global para ampliar el acceso a las computadoras en las escuelas —un programa conocido como “Una computadora portátil por niño”— no mejoró las habilidades cognitivas ni los resultados académicos de los estudiantes, según estudios que realizaron profesores y economistas en cientos de escuelas de Perú. Ahora, mientras algunos defensores de la tecnología esgrimen argumentos similares sobre el acceso a la educación y la equidad de la IA, organismos de defensa de los niños como Unicef piden cautela y reclaman más orientación para las escuelas.
“Con One Laptop per Child, hubo consecuencias como gastos inútiles y malos resultados de aprendizaje —escribió Steven Vosloo, especialista en política digital de Unicef, en un artículo reciente—. El uso no guiado de los sistemas de IA puede reducir de manera activa las habilidades de estudiantes y profesores”, refirió.
Los sistemas educativos de todo el mundo colaboran cada vez más con empresas tecnológicas en herramientas de IA y programas de formación.
En Estados Unidos, donde los estados y los distritos escolares suelen decidir qué enseñar, algunos han introducido chatbots populares para la enseñanza y el aprendizaje. Tan solo en Florida, las escuelas públicas del condado de Miami-Dade, el tercer sistema escolar más grande del país, han puesto en marcha el chatbot Gemini de Google para más de 100 mil estudiantes de secundaria. Y las escuelas públicas del Condado de Broward, el sexto distrito escolar más grande del país introdujo el chatbot Copilot de Microsoft para miles de profesores y miembros del personal.
IA en el mundo
Microsoft anunció en junio una colaboración con el Ministerio de Educación de Tailandia para impartir clases gratuitas en línea sobre habilidades de IA a cientos de miles de estudiantes.
Varios meses después, Microsoft señaló que también proporcionaría formación en IA a 150 mil profesores de Tailandia. OpenAI se ha comprometido a poner ChatGPT a disposición de los profesores de las escuelas públicas de India.
La nación báltica de Estonia está probando un enfoque diferente, con una nueva y amplia iniciativa nacional de educación en IA llamada AI Leap.
El programa fue impulsado en parte por una encuesta reciente que mostraba que más de 90 por ciento de los estudiantes de secundaria del país ya utilizaban chatbots populares como ChatGPT para las tareas escolares, lo que hizo temer que algunos empezaran a delegar las tareas escolares a la IA.
Estonia presionó entonces a los gigantes tecnológicos estadunidenses para que adaptaran su IA a las necesidades y prioridades educativas locales.
Investigadores de la Universidad de Tartu trabajaron con OpenAI para modificar el servicio en estonio de la empresa para las escuelas, de modo que respondiera a las consultas de los estudiantes con preguntas en lugar de producir respuestas directas.
El programa AI Leap, introducido este año escolar, pretende enseñar a educadores y alumnos los usos, límites, sesgos y riesgos de las herramientas de IA. En su fase piloto, los profesores de Estonia recibieron formación sobre ChatGPT de OpenAI y los chatbots Gemini de Google.
Ivo Visak, director ejecutivo de la Fundación AI Leap, una organización estonia sin ánimo de lucro que ayuda a gestionar el programa nacional de educación, afirma: “Se trata de una alfabetización crítica en IA; tener muy claro que estas herramientas son útiles, pero al mismo tiempo pueden hacer mucho daño”.
Estonia también celebró hace poco una jornada nacional de formación para estudiantes de algunas escuelas preparatorias. Algunos de esos estudiantes utilizan ahora los bots para tareas como generar preguntas que los ayuden a preparar los exámenes escolares, aseguró Visak.
“Si estas empresas se esforzaran no solo en impulsar productos de inteligencia artificial, sino también en crearlos junto con los sistemas educativos de todo el mundo, algunos de estos productos podrían ser muy útiles”, añadió Visak.
Este año escolar, Islandia ha puesto en marcha su propio proyecto piloto nacional de IA en las escuelas. Varios cientos de profesores están experimentando con el chatbot Gemini de Google o Claude de Anthropic para tareas como la planificación de clases, con el objetivo de encontrarles usos útiles y señalar sus inconvenientes.
A continuación, investigadores de la Universidad de Islandia estudiarán el uso que los educadores hacen de los chatbots.
De momento, los estudiantes no utilizarán los chatbots, en parte por la preocupación de que depender de los bots en las aulas pueda mermar elementos importantes de la enseñanza y el aprendizaje.
“Utilizar menos nuestra capacidad intelectual o nuestro pensamiento crítico, o lo que sea que nos haga más humanos, no es lo que queremos”, afirmó Thordis Sigurdardottir, directora de la Dirección de Educación y Servicios Escolares de Islandia.
Tinna Arnardottir y Frida Gylfadottir, dos profesoras que participan en el proyecto piloto en un instituto de las afueras de Reikiavik, afirman que las herramientas de IA las han ayudado a crear lecciones atractivas con mayor rapidez.
Arnardottir, profesora de negocios y emprendimiento, utilizó hace poco a Claude para crear un juego de exploración profesional que ayudara a sus alumnos a averiguar si eran más aptos para trabajos de ventas, mercadotecnia o gestión. Gylfadottir, que enseña inglés, dijo que había subido algunas listas de vocabulario y luego utilizó el chatbot para ayudar a crear ejercicios para sus alumnos.
“Tengo juegos de rellenar espacios en blanco, juegos de emparejar palabras y juegos de velocidad —explicó Gylfadottir—. Así, antes de que hagan el examen, siento que están mejor preparados”, expresó.
Gylfadottir añadió que le preocupaba que los chatbots produjeran información errónea, por lo que revisó la exactitud de los juegos y lecciones creados por la IA antes de pedir a sus alumnos que los probaran. Gylfadottir y Arnardottir dijeron que también les preocupaba que algunos alumnos pudieran estar empezando a depender o confiar demasiado en las herramientas de IA fuera de la escuela.
Esto ha hecho que los profesores islandeses estén aún más decididos a ayudar a los alumnos a aprender a evaluar y utilizar los chatbots de forma crítica.
“Confían ciegamente en la IA —afirmó Arnardottir—. Quizá estén perdiendo la motivación para hacer el trabajo duro de aprender, pero tenemos que enseñarles a aprender con IA”.
Los profesores disponen actualmente de pocos estudios rigurosos para orientar el uso de la IA generativa en las escuelas. Los investigadores apenas están empezando a seguir los efectos a largo plazo de los chatbots en adolescentes y niños en edad escolar.
“Muchas instituciones están probando —aseguró Drew Bent, responsable de educación de Anthropic—. Ahora estamos en un punto en el que necesitamos asegurarnos de que todo esté respaldado por resultados y averiguar qué está funcionando y qué no”, dijo.
JCC