M+.- Para el Comité Estadunidense-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC, por sus siglas en inglés), la campaña para elegir al candidato demócrata al Senado por el estado de Míchigan, celebrada este 4 de agosto, era la más importante en este año.
Concentró casi la tercera parte de su inversión nacional, y la perdió: Abdul El-Sayed, un hijo de inmigrantes egipcios que propone dar por terminada la ayuda militar de Washington a Tel Aviv, venció por 48.5 a 47.5 por ciento a la aspirante apoyada por AIPAC y por los pesos pesados del partido, Haley Stevens.
Eso coloca a El-Sayed no sólo en posición de convertirse en el primer senador musulmán en su país, sino también de reforzar al sector crítico sobre Israel en esa cámara, encabezado por el legislador Bernie Sanders.
A través de sus comités de acción política, el grupo de presión más influyente de los que forman al cabildeo en favor del gobierno israelí en Estados Unidos dispuso 20 millones de dólares para atacar a El-Sayed y 10 millones de dólares para apoyar a Stevens, a los que se suman otros 30 millones invertidos por otros grupos conservadores en el mismo sentido, de acuerdo con registros consultados por MILENIO para esta investigación.
De poco sirvió: El-Sayed venció a pesar de que se vio superado nueve a uno en gastos electorales.
Los registros de gastos de campaña indican que, a nivel nacional, AIPAC ha destinado más de 104 millones en las elecciones primarias de 2026.
En ciclos anteriores, se consideraba que la influencia del Comité Estadunidense-Israelí era tan determinante que su respaldo garantizaba el triunfo y su enemistad, la derrota.
El ahora alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani —un musulmán nacido en Uganda—, enfrentó en noviembre la oposición activa del lobby proisraelí, de importantes figuras de su propio Partido Demócrata, de republicanos y del mismo presidente Donald Trump, quien lo amenazó con retirarle la nacionalidad estadunidense y deportarlo.
Pero su exitosa campaña marcó el punto de partida de una serie de logros en las primarias de aspirantes del sector de izquierda conocido como Demócratas Socialistas de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), caracterizado, entre otros temas, por su rechazo a la política bipartidista hacia Israel y su simpatía por la causa palestina.
Estadunidenses ya se cansaron de Israel
Esto puede ser un reflejo del histórico cambio de actitud de los estadunidenses hacia Israel, un fenómeno que se venía produciendo de tiempo atrás y que fue acelerado por los actos israelíes en Gaza —los cuales la Asociación Internacional de Académicos del Genocidio considera como constitutivos del crimen de crímenes—, así como por la guerra contra Irán.
En 2026, por primera ocasión, según la encuestadora Gallup, la simpatía general por los palestinos es mayor que por los israelíes: 41 contra 36 por ciento. En 2018, el 64 por ciento de los estadunidenses respaldaba a Israel, mientras que sólo el 19 por ciento favorecía a Palestina.
El apoyo a Tel Aviv ha caído entre los republicanos de 81 a 70 por ciento desde 2014, como resultado del sector trumpista descontento con que el presupuesto se invierta en Israel y no en mejorar la capacidad adquisitiva de los estadunidenses.
Pero entre los demócratas el cambio es abismal. Si en aquel 2018 tres simpatizaban con los israelíes por cada uno con los palestinos, ahora la relación se invirtió y acrecentó, con cuatro que se inclinan por los palestinos por uno que lo hace por los israelíes.
Lobby pro-Israel endurece medidas en campañas
AIPAC y las mayores organizaciones del lobby proisraelí se autodefinen como no partidistas, porque su interés es blindar lo que llaman “consenso bipartidista” a favor de ese país, para asegurarse de que, aunque los electores cambien de preferencias, no puedan modificar la política exterior en ese tema.
Por eso se enfocan principalmente en las elecciones primarias: si desde el primer momento se aseguran de que los dos partidos postulen candidatos pro-Israel, no importa quién gane en los comicios legislativos, pues competirán aspirantes que en ese aspecto representan lo mismo.
Según el medio investigativo The Intercept, AIPAC intervino en el 80 por ciento de las competencias primarias al Congreso de 2024, apoyando a 388 candidatos (233 republicanos, 152 demócratas y tres independientes). Solo cuatro de ellos perdieron.
En julio de 2026, sin embargo, también por primera vez en la historia, la mayoría de los demócratas de la Cámara de Representantes votó a favor de bloquear la ayuda militar a Israel: 103 contra 90. Dos años antes, ante una resolución similar, fueron apenas 37.
Estos cambios han motivado al lobby en favor de Israel a tomar actitudes más agresivas contra los disidentes. En el Partido Republicano, por ejemplo, se aseguraron de que el único representante que apoyó cortar las transferencias militares a Israel, Thomas Massie, fuera derrotado en las primarias del Distrito 4 de Kentucky, con un gasto de 160 mil dólares para atacarlo y de 580 mil a favor de su rival, Ed Gallrein, quien se quedó con la candidatura.
Pero lo que más preocupa son los demócratas, por el crecimiento de la presión interna para romper el consenso bipartidista. En Nueva Jersey, de entrada, se invirtieron 2.3 millones de dólares para castigar a un legislador que se dice pro-Israel y fue su aliado, pero pidió poner condiciones a la ayuda a ese país, Tom Malinowski. Lo aplastaron, pero el tiro les salió por la culata: no ganó su preferido, sino la demócrata socialista propalestina Sadiya Rahman.
El seguimiento de las actividades de AIPAC es difícil porque las enmascara en PAC o Comités de Acción Política, que sólo pueden recibir montos limitados de personas físicas, pero pueden donar directamente a campañas de candidatos.
También se ampara en los Super PAC, que pueden recibir cantidades ilimitadas de personas físicas y morales, pero no pueden dar a candidatos, por lo que hacen campañas supuestamente sin coordinarse con los equipos políticos con nombres que no mencionan a Israel —como Proyecto Unido por la Democracia, Elijan a Mujeres de Chicago y Votantes por un Gobierno Responsable— y difunden anuncios que rara vez mencionan a ese país, pero que tocan temas que ayudan o afectan a los competidores seleccionados.
Se terminó el consenso apartidista
A pesar de esas estratagemas, a partir de los comités que han sido identificados y los recuentos de distintos medios de comunicación, se evidenciaron las mayores inversiones de AIPAC, que le han dejado, en primarias para la Cámara de Representantes, cinco victorias, siete derrotas y el ambiguo sabor de derribar a Malinowski.
Pero su apuesta mayor, la de impedir la victoria de Abdul El-Sayed en Míchigan, fracasó. De momento, porque AIPAC de inmediato anunció que romperá su autodefinición apartidista para hacer campaña contra el candidato demócrata hacia los comicios legislativos:
“Nuestros miembros siguen decididos a garantizar que los votantes rechacen al Dr. El-Sayed y su agenda radical antiisraelí en noviembre”, dijo en un comunicado.
Esto puede hacer todavía más difícil su defensa del “consenso bipartidista”.
“Agradezco que AIPAC demuestre que no pertenece al Partido Demócrata y especialmente a nuestras primarias”, respondió la representante Alexandria Ocasio-Cortez. “Nos vemos en noviembre”.
Fact checking: JRH
MD
