A Jeffrey Epstein le gustaba México. O, al menos, eso sugieren correos electrónicos y documentos revisados por MILENIO que muestran viajes recurrentes al país, conversaciones de negocios, referencias a contactos locales, “mujeres bellísimas” y menciones de reuniones sociales en destinos turísticos.
La conclusión se desprende de mensajes contenidos en un acervo divulgado este viernes 30 de enero en Estados Unidos en el marco del caso Epstein. En ese material aparecen múltiples itinerarios y conversaciones que colocan a México no solo como punto de paso, sino como destino para miembros de su círculo, con referencias constantes a playas, vuelos privados, fiestas y “modelos”.
Un ejemplo ilustra el tono —y la opacidad— de parte del intercambio: en la madrugada del 4 de enero de 2013, una persona escribió a Epstein una frase que sugiere intereses personales: “A ella le gusta mucho el mexicanito…”. El hilo no permite identificar a quién se refiere ni qué significa exactamente la expresión o si se trata de un menor de edad.
Pero para dimensionar el tipo de interlocutores que tenía Epstein, en ese mismo correo el empresario sugiere que personas como 'Aziz', 'Ike' y Elon —un individuo que probablemente es el dueño de Tesla, Elon Musk—, podrían querer visitar su temida isla privada —sitio de múltiples abusos sexuales— si volaban a Estados Unidos.
Los documentos consultados no consignan apellidos que permitan confirmar la identidad detrás de esos nombres.
MILENIO revisó cientos de mensajes y documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, de los que el jueves 29 de enero se dio a conocer un nuevo y amplio acervo. En el material se aprecia un rastro de conexiones de Epstein y su entorno con México, y también se observa que el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) siguió algunas pistas relacionadas con presuntas actividades ilícitas del financiero estadunidense.
Carlos Salinas en los mensajes
Como parte de las indagatorias sobre las actividades del empresario —fallecido el 10 de agosto de 2019 en una prisión de Manhattan, según la versión oficial— el FBI revisó miles de correos asociados a cuentas de Epstein. El acervo, que abarca comunicaciones de 2007 a 2019, funciona como un rompecabezas de relaciones: negocios, invitaciones, logística de vuelos y conversaciones que se estiran hacia círculos de élite.
En ese mapa, México aparece de manera reiterada. Se describen visitas a destinos como Tulum, Puerto Vallarta y Cancún, además de la Ciudad de México. En varias menciones se habla de “modelos”, “fiestas” y “mujeres hermosas”, un vocabulario consistente con el tono hedonista que aparece en distintos tramos del archivo.
Por ejemplo, el 8 de septiembre de 2017, un usuario —de identidad reservada— le escribió a Epstein desde la Ciudad de México:
“Hola Jeffrey… Estoy en la Ciudad de México y acabamos de tener un terremoto, uf… Hay dos chicas modelo, una de Masha, otra de Mónaco, que están considerando enviarte sus CV y fotos. Lo más probable es que tengas nuevos candidatos pronto”.
Los mensajes reflejan, además, un conocimiento —al menos circunstancial— con figuras de alto perfil.
En uno de los correos fechados el 15 de noviembre de 2016, Epstein escribió a David Stern —identificado como ex banquero de JP Morgan— contándole que había conocido al ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, en una cena de multimillonarios junto con John Brockman, uno de los más influyentes agentes literarios de Nueva York.
En ese mismo mensaje, Epstein añadió que Salinas “supuestamente” construía una casa en la propiedad del ex primer ministro de Qatar, Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani, en Marrakech y remató: “Yo también”.
El contenido no prueba una relación sostenida, pero sí ofrece una ventana a la forma en que Epstein se movía —o buscaba presentarse— en circuitos de alto capital social y económico.
Aviones, Toluca y compradores mexicanos
Los correos también dan cuenta de conversaciones sobre aeronaves y posibles compradores mexicanos. En marzo de 2015, Larry Visoski —piloto de Epstein— discutió la posible venta de un Boeing 727.
En la conversación se consulta por un “comprador mexicano”, con una acotación: Epstein no estaba satisfecho porque el interesado planeaba usar el avión para “volar gente a Los Cabos”.
Entre las personas que, de acuerdo con el material revisado, mantuvieron correspondencia con el financiero o su entorno con referencias a México, aparecen:
- Boris Nikolic, empresario vinculado a biotecnología y señalado en documentos del entorno como potencial heredero.
- Jes Staley, ex ejecutivo de Barclays.
- Brock Pierce, empresario vinculado a criptomonedas.
- Gino Yu, desarrollador que proponía proyectos y experiencias en Tulum.
- Andrew Farkas, contacto de negocios que enviaba inventarios de propiedades a considerar.
- Diana Chomsky, identificada en el material como vinculada a Oxfam México e hija de Noam Chomsky.
En el apartado de intereses económicos, se perfila la exploración de la adquisición de activos inmobiliarios y turísticos. Entre ellos, un contacto le envió inventarios en los que se incluía la posibilidad de que Epstein comprara la Marina de Cabo San Lucas.
En diciembre de 2014, además, una persona del círculo de Epstein discutió la posibilidad de cancelar un viaje para ir a ver a alguien identificado como “Br=ck” (sic) en Costa Careyes, solicitando reservar vuelos a Puerto Vallarta para luego seguir hacia Londres, con posible escala en Tulum. La referencia es fragmentaria, pero vuelve a situar destinos mexicanos en la narrativa del círculo del magnate.
“Las mujeres son bellísimas”
En algunos mensajes, el país es retratado abiertamente como escenario de ocio. “Estoy en Puerto Vallarta. El lugar es hermoso y las mujeres bellísimas”, se lee en un texto enviado a la cuenta personal de Epstein a las 01:00 horas del 11 de noviembre de 2018. La identidad del autor aparece clasificada en el material consultado.
Otro mensaje relevante —por su explícita mezcla de “proyecto” y “fiesta”— proviene de Gino Yu. Escrito desde Tulum, el desarrollador invita a Epstein a financiar la construcción de un laboratorio de investigación de corte pseudocientífico para retiros espirituales en Quintana Roo.
En el mismo tono, le sugiere el componente social del viaje: “Carajo, creo que podríamos incluso organizar algunas de las mejores fiestas”.
Fechado el 7 de enero (sin que en el extracto quede claro el año), un mensaje adicional menciona la disponibilidad de una modelo para un evento:
“Podríamos tener ya una modelo para el evento y ya tenemos un lugar muy bonito aquí en Tulum”.
La “bóveda de videos”
Entre el arcón de datos revisado figura una denuncia recibida por el FBI el 19 de julio de 2019, cuando Epstein ya se pudría en una prisión de Nueva York. Un ciudadano estadunidense, identificado como Kenneth Darrell Turner, llamó desde México al Centro Nacional de Operaciones de la agencia norteamericana y afirmó que había encontrado una bóveda con material sexualmente explícito supuestamente propiedad del financiero.
Según el reporte, Turner dijo que, “de manera conjunta con la policía federal”, localizó una bóveda con aproximadamente 10 mil videos de menores de Guatemala, Honduras y México.
Un agente del FBI consignó después —en un documento fechado el 9 de octubre de 2019— que Turner afirmó tener algún tipo de relación con las autoridades en México y que trabajaba con una ex funcionaria sudafricana.
En ese mismo documento se afirma que Turner sostuvo que un ex comandante de los Navy Seals, Richard Marcinko, se encontraba bajo custodia en la Ciudad de México por cargos relacionados con una red de abuso sexual infantil, y que un funcionario mexicano —al que dijo conocer solo como 'Jorge'— tenía en su posesión grabaciones de Epstein y de otros ciudadanos estadunidenses involucrados en actos sexuales con menores.
El propio reporte deja asentado un dato crucial: Turner no proporcionó evidencia que respaldara sus afirmaciones. Para verificar la historia, un agente del FBI solicitó al agregado legal en la Embajada de Estados Unidos en México revisar el supuesto encarcelamiento de Marcinko y consultar con autoridades mexicanas sobre la presunta evidencia en video.
La pista no arrojó resultados verificables y, posteriormente, Turner amplió su relato con elementos cada vez más difíciles de comprobar, incluyendo supuestos intentos de asesinato. La denuncia terminó desechada.
▶️ Liberan nuevos archivos del caso Jeffrey Epstein: el presidente Trump se ve involucrado en un presunto abuso de una menor y México es señalado como un destino que era agradable para Epstein y su círculo
— Milenio (@Milenio) January 31, 2026
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Medina Mora y Sarukhán: la pista desde 2009
Un último segmento del material revisado muestra que, desde 2009, había intentos de explorar una vertiente mexicana en el caso. En un correo enviado al abogado Bradley Edwards, se afirma que una integrante de su despacho se reunió con el entonces procurador general, Eduardo Medina Mora, y con el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán. Según el correo, en ese encuentro se habló de redes de trata operadas por cárteles de la droga.
El mensaje añade que el despacho vio ahí una posibilidad: identificar una víctima mexicana que permitiera vincular judicialmente a Epstein con delitos federales en Estados Unidos. La frase muestra la lógica de ese momento: la búsqueda de un caso que conectara, con evidencia, un circuito de explotación sexual con redes criminales transnacionales.
“Esta es la primera vez que dos funcionarios clave del gobierno mexicano confirman esto. Por lo pronto, si podemos probar que Jeffrey Epstein está involucrado en el tráfico de personas para sus necesidades sexuales, aun si se trata de una sola víctima, será vinculado a un crimen federal que se está convirtiendo en el tema número uno de investigación por el FBI, ICE, Interpol y otras agencias de seguridad”.
MD
