En Estados Unidos, miles de padres pagan hasta 70 mil dólares al año para que sus hijos adolescentes vivan una rutina calcada de un cuartel militar: despertar antes del amanecer al sonido de una corneta, tender la cama con esquinas de regla, formarse en filas para pasar lista y marchar antes de recibir sus comidas diarias.
Al interior de estas academias militares privadas, internados, programas JROTC (Junior Reserve Officers’ Training Corps), campamentos de verano y academias, los días se miden en bloques de inspección de uniformes, botas lustradas, cuartos revisados centímetro a centímetro, y se cierran con toques de queda y luces apagadas a una hora fija, todo antes de que estos jóvenes lleguen a la universidad.
Lejos de ser cuarteles oficiales, estas escuelas militarizadas privadas y campamentos forman parte de una industria educativa que promete disciplina, liderazgo y, en algunos casos, acceso a universidades élite o instituciones como la prestigiosa academia de West Point, pero que también ha enfrentado denuncias de abusos, novatadas y falta de supervisión.
Un estudio cualitativo elaborado por Erik Shane, Nancy Maldonado, Candace Lacey, y Steve Thompson encontró que entre las razones por la que los padres inscriben a sus hijos en estas escuelas destacan las expectativas de disciplina, estructura, responsabilidad, autosuficiencia y preparación universitaria. Pero también por aspectos relacionados con la clase social, el elitismo, los valores tradicionales y la normalización de la subcultura militar.
La mayoría de estas escuelas militarizadas cubre el equivalente a secundaria y preparatoria, no pertenece a las Fuerzas Armadas ni convierte al alumno en soldado, y se dividen en cuatro grupos:
Academias militares privadas e internados
Son escuelas que cubren grados equivalentes a educación secundaria y preparatoria y combinan un currículo académico de preparación hacia la universidad; uniformes, formaciones, inspecciones y sistema de rangos; ejercicio físico y deportes; horarios muy estructurados; instrucción en disciplina, responsabilidad y liderazgo; y en algunos casos, un año adicional de preparación después de terminar la “high school”.
Entre estas figura están Culver Academies, Fork Union Military Academy, Marine Military Academy, Missouri Military Academy, Hargrave y Camden Military Academy.
La Asociación de Colegios y Escuelas Militares de los Estados Unidos (AMCSUS), una agrupación profesional, no una agencia reguladora, agrupa 37 instituciones militares acreditadas, entre universidades, junior colleges y escuelas preparatorias; su directorio incluye alrededor de 21 instituciones de nivel pre-universitario.
En estas escuelas la rutina puede comenzar antes de las seis de la mañana e incluir formación, clases regulares, deportes, estudio obligatorio, limpieza de dormitorios e inspecciones.
No es exactamente un “boot camp”: muchas escuelas aclaran que su propósito es utilizar la estructura militar como herramienta educativa, no entrenar soldados. Fork Union, por ejemplo, dice expresamente que no está afiliada con ninguna rama militar; Marine Military Academy se define como escuela preparatoria, no como centro de entrenamiento de las Fuerzas Armadas.
En Culver Academies, un internado élite en Indiana, el costo ronda 69 mil 500 dólares anuales e incluye matrícula, habitación y alimentación. Un 38 por ciento de las familias con un hijo en esta institución recibe apoyo financiero si gana menos de 200 mil al año. También ofrece algunas becas por mérito que pueden cubrir matrícula, alojamiento y alimentación, de acuerdo con la institución.
Más accesibles es Fork Union Military Academy, un internado en Virginia, el costo anual asciende a 49 mil 500 dólares que cubre matrícula, alojamiento y comida así como uniformes. Para un estudiante internacional, Fork Union cobra 53 mil 400 durante el primer año.
JROTC dentro de escuelas públicas
El Junior Reserve Officers’ Training Corps, o JROTC, es un programa académico optativo dentro de escuelas preparatorias públicas y algunas privadas. No es un internado y participar no obliga a alistarse.
Las clases —normalmente impartidas por militares retirados— abarcan liderazgo, civismo, ética, historia, salud, condición física y materias relacionadas con cada rama, como navegación o ciencia aeroespacial.
En el ciclo 2025-2026 había aproximadamente 3 mil 415 unidades, 6 mil 726 instructores y cerca de 490 mil estudiantes; alrededor de 99 por ciento de los programas estaban en escuelas públicas.
El JROTC está regulado por la rama militar correspondiente y la escuela o distrito local. Su base legal está en el Título 10 del Código federal, las reglas del Departamento de Defensa y las regulaciones de cada servicio. Las unidades son evaluadas, los instructores deben estar certificados y un programa puede perder su reconocimiento si incumple los estándares.
Un estudio de Rand Corporation encontró que los cadetes que participaron durante los cuatro años del programa, en comparación con estudiantes no cadetes que también comenzaron el último año de secundaria a tiempo, tienen mayores probabilidades de graduarse, mejores índices de asistencia y menores tasas de suspensión.
Campamentos militares de verano
Estos programas suelen durar de una a seis semanas y aceptan niños o adolescentes, generalmente entre 8 y 17 años. Pueden incluir: pistas de obstáculos y rappel; marchas y ejercicios físicos; natación, tiro deportivo o arquería; orientación, campismo y primeros auxilios; formaciones, inspecciones y liderazgo de equipos, así como clases académicas o créditos escolares en los programas más largos.
El grado de “militarización” varía mucho. Algunos son esencialmente campamentos de aventura con uniforme; otros reproducen una rutina bastante rigurosa de cadetes.
En muchos estados, los campamentos están bajo la jurisdicción del departamento de Salud local; en otros, las tarifas de licencias y permisos varían según el condado o la ciudad. En varios estados, los requisitos de acreditación de la American Camp Association (ACA) se reconocen como el estándar de atención para los campamentos.
La acreditación de la ACA es voluntaria y no sustituye la licencia gubernamental. La propia Asociación reconoce que la supervisión varía considerablemente entre estados. En los últimos diez años, un número creciente de entidades federativas ha estado trabajando con los estándares de la ACA para complementar y fortalecer la profesión.
En cuestión de costos, la Missouri Military Academy cuesta mil 500 dólares por semma, el Missouri Commando Camp mil 800, la Marine Military Academy Summer Camp 6 mil 150 por 4 semanas y la Culver woodcraft 8 mil 850 dolares por 6 semanas, más 850 a mil 450 de uniforme
Programas de verano de West Point y otras academias federales
West Point, la Academia Naval, la Academia de la Fuerza Aérea y la Academia de la Guardia Costera ofrecen experiencias de cinco o seis días para estudiantes que terminan el penúltimo año de la escuela preparatoria.
Son selectivas y permiten probar la vida académica, física y militar de un cadete: West Point Summer Leaders Experience tiene un costo de 495 dólares en 2026, la Air Force Academy Summer Seminar de alrededor de 300 dólares y Coast Guard Academy AIM de 750 en 2026.
La asistencia no obliga a presentar una solicitud ni garantiza la admisión. La Fuerza Aérea incluso señala que participar no influye en la decisión de admisión; la Guardia Costera adjunta una evaluación al expediente, pero tampoco promete una plaza.
¿Quién regula las academias privadas?
Una academia privada está regulada como cualquier otra escuela privada del estado donde opera, aunque el Departamento de Educación tiene un registro de las instituciones.
Con base en las regulaciones de los 50 estados, una escuela puede necesitar registro, licencia, autorización, inspecciones de salud y bomberos o acreditación académica.
Los requisitos reflejan variaciones considerables: algunos estados exigen acreditación o aprobación; otros dejan buena parte de la supervisión en manos de entidades privadas acreditadoras.
Además, un internado puede quedar sujeto a normas separadas sobre residencias juveniles, enfermería, manejo de medicamentos, protección infantil y revisión de antecedentes del personal.
Pero la acreditación académica no significa necesariamente que todas sus operaciones residenciales estén sometidas a una supervisión intensa.
¿Escándalos?
Los principales problemas documentados han sido novatadas, violencia entre cadetes, supervisión deficiente y conducta sexual inapropiada.
En enero pasado, la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO, por su sigla en inglés) informó que el Departamento de Defensa había registrado 114 denuncias de conducta indebida de instructores de JROTC entre 2013 y 2023, y 21 denuncias de conducta sexual durante el curso 2022-2023.
La GAO, el órgano de investigación del Congreso estadunidense, concluyó que todavía se necesitaban mejores políticas, datos y mecanismos de supervisión
“La Oficina del Secretario de Defensa (OSD) y las fuerzas armadas desarrollaron políticas y procedimientos para prevenir y responder a la conducta sexual inapropiada en los programas JROTC, pero diversos problemas dificultan la eficacia de estos esfuerzos”, precisó
En instituciones privadas, la Valley Forge Military Academy (VFMA) anunció el cierre definitivo de sus puertas para mayo de 2026, tras casi un siglo de historia desde su fundación en 1928
Durante años, la academia enfrentó serias acusaciones y demandas acumuladas por novatadas (hazing), agresiones sexuales, negligencia y acoso. Los gastos en honorarios legales y la pérdida de reputación debilitaron seriamente la estabilidad financiera de la academia.
El cierre afectó exclusivamente a la escuela secundaria/preparatoria. La universidad de dos años que comparte el mismo campus, el Valley Forge Military College, continúa operando normalmente pues cuenta con una administración independiente.
En otro caso ocurrido en abril, la familia de un cadete de 12 años presentó una demanda contra Missouri Military Academy, alegando que el menor fue agredido sexualmente repetidamente por un cadete mayor y que hubo fallas de supervisión.
Según la demanda, la academia falló en proteger al menor, ignoró los patrones de riesgo y no mantuvo un control ni vigilancia adecuados en los dormitorios. La demanda menciona más de una docena de incidentes previos en la institución relacionados con agresiones, novatadas y fugas de cadetes en los años anteriores, y sostuvo que se trata de una falla sistémica.
La academia negó las acusaciones, las calificó de infundadas y anunció que se defendería judicialmente; por tanto, se trata de alegaciones pendientes, no de hechos establecidos por sentencia.
Recuadro: La epidemia del "hazing"
Aunque existen diversas definiciones en las leyes y códigos de conducta, las novatadas (hazing) son un comportamiento basado en una dinámica de poder destinado a establecer un estatus dentro de las organizaciones, el cual pone en riesgo la salud y la seguridad de las personas, causando daños físicos y/o emocionales deliberados o imprevistos, de acuerdo con el Centro Piazza de Penn State University
Un caso típico de "hazing" en las escuelas e institutos militares secundarios o universitarios de Estados Unidos no suele ser un hecho aislado, sino un patrón sistemático de abuso físico, psicológico y emocional perpetrado por cadetes de grados superiores (upperclassmen) contra los recién ingresados (fishes, plebes o rooks).
Bajo la fachada de “templar el carácter”, “fomentar la disciplina” o “crear lazos de hermandad”, se perpetúan dinámicas de abuso que a menudo cruzan la frontera del delito.
Estadísticas
El 71 por ciento de estudiantes que presenciaron novatadas e indicaron que el alcohol estuvo involucrado de alguna manera. (US Center for Bystander Intervention, 2020)
Se estima que 1.5 millones de estudiantes de secundaria experimentan novatadas cada año. El 47 por ciento de los estudiantes llegan a la universidad habiendo experimentado novatadas. (Hoover & Pollard, 2000)
El 74 por ciento de estudiantes atletas que experimentan al menos una forma de novatada durante la universidad. El comportamiento de novatada más reportado entre los estudiantes atletas es la participación en juegos de bebida (47 por ciento). (Allan, E.J. & Madden, M., 2008)
El 55 por ciento de estudiantes universitarios involucrados en fraternidades, sororidades, equipos y otras organizaciones estudiantiles que experimentaron novatadas. Solo 1 de cada 10 lo etiquetó como novatada. (Allan, E.J. & Madden, M., 2008)
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