La calle de Colón, en el centro de Mérida, ha ido renovando las grandes casonas de principios del siglo XX para convertirlas en hoteles, respetando su fachada y tradiciones yucatecas.
En el número 508 se inauguró oficialmente el pasado 12 de febrero el hotel Las brisas Mérida, un espacio acogedor, que de inmediato te hace sentir en un ambiente natural protegido.
El corazón del hotel vive en el patio central en la planta baja donde está la fuente, que "fue traída de Hungría y simboliza las distintas etapas de la vida.":
"El agua representa el alma: fluye, se transforma y permanece en constante movimiento. El remolino evoca el ciclo de renovación, el proceso de renacer en una nueva forma ya sea en una planta o en otro ser para volver a transitar cada etapa y continuar el ciclo de la existencia —explica Gabriela Bermúdez, gerente de Las Brisas Mérida—. Representa la vida, que es la parte femenina del hotel, ya que las vigas y la estructura representa la parte masculina, generando un balance perfecto, como el yin yang".
Sin duda mi lugar favorito, ese que te transporta de inmediato a Mérida, es en uno de los jardines: lo primero que se ve es una silla confidente, la típica que se encuentra en las plazas del centro de la ciudad.
Cuenta la leyenda que esta silla la construyó un padre celosos que no quería que su hija y su pretendiente se pudieran tocar en la visitas de los enamorados.
Este espacio es aún más especial porque a unas metros se encuentra el árbol de la huaya, que es el símbolo profundo de la naturaleza y la cosmovisión maya.
“Este árbol guarda una hendidura que, según la tradición, representa la entrada al inframundo: un portal sagrado que conecta los distintos planos de la vida”, explica Gabriela.
Y ahí a un lado, cuidando la huaya está Hul k’in, el alux guardián del equilibrio y protector de este espacio:
"El diminuto guardián eligió habitar el árbol de huaya, cuyas raíces abrazan la tierra y cuyas ramas tocan el cielo. Desde allí cuida la vida que late a su alrededor: las flores que se abren, los frutos que maduran y las almas que llegan buscando descanso."
"Cada mañana, cuando el primer rayo de sol acaricia las hojas del árbol de huaya, el alux despierta y con su aliento dorado anuncia un nuevo día. Por eso se llama Hul k’in, que en lengua maya significa ‘llegó el sol’”, se lee en un letrero colocado junto al árbol.
Y ahí está, junto al tronco, en una casita hecha de paja y madera, el pequeño Hul k’in rodeado de algunas ofrendas —le encantan los dulces— que le llevan para mantenerlo contento.
El hotel tiene 50 suites, algunas con comedor, cocineta, una sala y la habitación con cama king size o dos queen; todas con balcón privado.
“Las Brisas Mérida es el primer hotel de la ciudad en obtener la certificación LEED, un reconocimiento internacional que avala su eficiencia energética y el cumplimiento de altos estándares ambientales”, asegura la gerencia.
Además de que el hotel es pet friendly, las mascotas son bienvenidas en todas las áreas del hotel, e incluye paquetes y amenidades especiales para los animales más pequeños.
La inauguración de Las Brisas Mérida
El 12 de febrero se llevó a cabo el evento inaugural, que contó con la presencia de empresarios y autoridades de los tres niveles de gobierno, como el gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora, entre otros invitados especiales.
Antonio Cosío Pando, CEO de Grupo Brisas, destacó que la inauguración de este nuevo hotel boutique representa una doble celebración para el corporativo, al coincidir con sus 25 años de trayectoria como cadena hotelera.
“Elegir Mérida no fue coincidencia. Esta ciudad representa la fusión perfecta entre la historia de la cultura maya y el dinamismo del México contemporánea”, señaló Cosío Pando al destacar que el hotel ofrece experiencias de hospitalidad únicas y de alto nivel, en esa ciudad cosmopolita y estratégica tanto para viajeros de placer como de negocios.
Las Brisas Mérida se suma a los hoteles de la marca en Acapulco, Huatulco, Ixtapa, Manzanillo y Querétaro.