Cuando se llega a la clínica de cáncer de mama se notan los lazos entre pacientes y doctores, no se respira el ambiente hospitalario estereotipado de frialdad. Muchos doctores creen que no deben generar lazos con los pacientes pero aquí no es así, aquí los acompañan en su proceso y saben que la clave de un tratamiento exitoso está en el trabajo integral y en hacerlo junto con el paciente, acompañarlo a lo largo de todo su proceso. Eso fue lo que intuyó la doctora Claudia Arce cuando decidió especializarse en Oncología. Ahora, esta oncóloga médica lo hace cada día desde el departamento de tumores mamarios del Instituto Nacional de Cancerología (Incan).
Estudió medicina en la Facultad de Medicina de la UNAM, y conoció a dos doctores que marcaron su vida, uno fue el doctor Ricardo Sosa y el otro fue Eucario León, ambos hematólogos y oncólogos. “Ellos me ayudaron a ver esta rama de la medicina como algo que ayuda al paciente, y donde podía tocar todos esos aspectos que me interesaban desde niña, no solo tratar al enfermo sino ayudar en la prevención para evitar que esté enfermo”, dice.
La palabra cáncer se asocia a muerte, entonces la doctora quería cambiar ese paradigma. “En algunos hospitales todavía se tiene la concepción de que al paciente oncológico hay que mandarlo a la última cama y esperar a que se muera, pero cuando se ejerce la oncología descubres que se tienen muchas alternativas y que incluso si se va a morir, a su casa se vaya sin dolor, en las mejores condiciones posibles”, nos dice Claudia Arce.
De enfermedad incurable a crónica
La oncología es la rama de la medicina interna que se encarga de ayudar a diagnosticar el cáncer y los oncólogos médicos son quienes definen cuál es el mejor tratamiento médico para tratarlo. “Hace muchos años la opción recurrente era quimioterapia o es lo que la gente más identificaba con el oncólogo, ahora hay un número muy diverso de medicamentos: hormonales, dirigidos, inmunológicos, y la suma de todos ellos han hecho que el cáncer no sea una enfermedad incurable, se ha logrado hacerlo crónico y que una paciente pueda vivir con la enfermedad como tal”, dice Arce.
Es mediodía y justo antes de la entrevista la doctora tuvo una reunión, nos comparte que ahí se presentó el caso de una paciente con cáncer de mama metastásico, es decir que tiene la capacidad de extenderse por todo el cuerpo, que lo tenía desde el 2005, “antes eso implicaba morirse en dos años y hasta el 2017 la paciente está viva y la intervención terapéutica es solo tomar una pastilla”, sonríe mientras desde este ejemplo nos deja clara la importancia del tiempo en los avances médicos.
Lo que ha hecho la diferencia es el tratamiento integral. Cirujanos, radiooncólogos, equipos auxiliares, juegan un rol importante. “Nos apoyamos mucho en tomografías y mastografías que nos dan la localización la extensión, mediante estos estudios vamos evaluando la respuesta y al final el cáncer tiene que ser visto con una visión integral, eso lo mencionamos constantemente donde no solamente lo operas y ya, como una apendicitis que operas y nunca más vuelves a ver al paciente, en el manejo del cáncer participamos activamente muchos médicos” porque es programa de acompañamiento muy cercano y ahí radica el éxito o fracaso, dice la doctora Arce.
[OBJECT]Por ejemplo, a una paciente con cáncer de mama muchas veces la operan, pero también puede requerir radiaciones, quimioterapia y, en su vigilancia, una mastografía; apoyo psicológico por el impacto del diagnóstico; apoyo nutricional para que esté en buena forma y no regrese el cáncer; rehabilitación adecuada para recuperar la movilidad del brazo y reintegrarse a sus actividades normales. “El éxito del tratamiento oncológico es justamente la visión integral”, asegura Arce.
La vacuna que cambió la historia
Cuando se empezaron a usar los anticuerpos mononucleares se abrió la esperanza. Los anticuerpos son proteínas que siempre estamos produciendo y es el mecanismo de defensa contra algunas infecciones; cuando nos vacunan, la intención es generar esa defensa, entonces se creó un anticuerpo específicamente contra una proteína que está expresada en algunos tumores de cáncer de mama, llamada HER2, esa vacuna fue hecha con ingeniería genética de punta porque los anticuerpos se obtienen de una célula del ratón que están dirigidos contra esta proteína, la ventaja es que son muy específicos porque solo atacan a esa proteína y no tienen los efectos secundarios de la quimioterapia, además de que mejoran la sobrevida de forma significativa.
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La doctora Claudia recuerda cuando se presentaron los resultados del estudio con anticuerpos en el Congreso Americano de Oncología, era 2005, “todo mundo se puso de pie y empezó a aplaudir porque eran resultados que nunca se habían visto en oncología, por primera vez había un beneficio muy importante para las pacientes”, había una nueva opción para la vida.
Por ejemplo, en el escenario metastásico las pacientes solían sobrevivir dos años y se sabe que si se utilizan esos anticuerpos monoclonales se logra que vivan alrededor de cinco. Y el día a día también mejora, porque ya no tienen que tomar muchísimos medicamentos con efectos secundarios, ahora su rutina es ir cada tres semanas a la clínica de cáncer de mama, recibir una inyección por la vena y regresar a casa, incluso ya existe para ser aplicada de forma subcutánea.
Las grandes herramientas
Cada área ha tenido una herramienta que ha marcado la diferencia, por ejemplo, en el diagnóstico, poder identificar los diferentes tipos de cáncer de mama fue fundamental y cambió la forma para determinar qué tratamiento era mejor para cada paciente, lo cual hizo que, al ser más dirigido, aumentaran los casos de éxito.
Mientras que en la enfermedad metastásica los nuevos fármacos que están surgiendo, mucho más selectivos, han venido a revolucionar la esperanza de sobrevida. “Antes vivían menos años con muchos tratamientos, ahora viven más con un solo tratamiento, se pueden ver mejorías en 25 meses, y eso permite pronosticar cinco o seis años con una calidad de vida excelente”, se le iluminan los ojos a la doctora Arce al asegurar esto.
Y desde el punto de vista quirúrgico, se ha avanzado mucho en la preservación de la mama “y con esto no solo se le da a la paciente la sobrevivencia sino que viene de la mano del beneficio psicológico y estético”, nos asegura la doctora Claudia.
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También ha habido avances en los medicamentos de soporte, sobre todo los que ayudan a sobrellevar los efectos de la quimioterapia. Actualmente se cuenta con medicamentos para quitar la náusea, con efectividad de 93%, “entonces, cuando una paciente necesita quimioterapia, la acompañamos con estos medicamentos para que no tenga vómito, para que no se le bajen las defensas, para que no desarrolle las complicaciones que era lo que hacía ver a la quimioterapia como algo fatídico, la quimioterapia sí es agresiva pero la tolerancia es muchísimo mejor gracias a estos medicamentos”, asegura la doctora Arce.
“No solo son los nuevos fármacos, sino también las nuevas tecnologías en el diagnóstico y en el pronóstico, lo que nos ayuda a individualizar mejor los tratamientos, y hacer que la paciente viva más. La medicina personalizada nos ha ayudado a darle el tratamiento que necesita a cada paciente y eso nos ha hecho avanzar”, señala la doctora Arce, nos confía que ahí está la clave de los hitos que hay en la batalla contra el cáncer de mama.
“El conocimiento aislado no sirve de nada, lo tienes que saber integrar a la persona correcta, pero a veces las pacientes no quieren solo el tratamiento, quieren que las acompañes a lo largo de lo que les estás diciendo”, agrega.
Más allá de la exploración
En este mes, que es el de cáncer de mama, hay campañas que explican cómo hacer la exploración de senos y hablan de la detección oportuna, pero lo que no queda tan claro es que tendríamos qué hacer.
La doctora Arce dice que hay que evitar la obesidad, porque es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama, de endometrio, de esófago. Por lo que recomienda mantenernos con una actividad física suficiente.
Si a pesar de eso nuestro cuerpo va a desarrollar cáncer, lo que nos puede salvar es diagnosticarlo de forma oportuna y en eso la autoexploración cobra mucho interés, porque tenemos que conocer nuestro cuerpo y explorarnos una vez al mes, pero eso no es suficiente, lo recomendable es que un médico nos revise un par de veces al año y después de los 40 años hay que hacerse la mastografía, “ninguna de estas estrategias va a evitar que te dé cáncer, pero va a ayudar a diagnosticar en una etapa donde puede ser altamente curable”, señala.
Uno de los mitos más comunes es que la mastografía hace que el cáncer crezca más rápido, pero eso no es verdad, lo cierto es que es una gran aliada a la hora del diagnóstico, porque el mejor escenario sería saber que hay un tumor cuando aún no lo palpamos y la única forma de hacerlo es mediante la mastografía. Porque cuando ya lo puedes tocar durante una exploración, eso quiere decir que ya mide entre dos y tres centímetros, y entre más grande esté el tumor, más probabilidades de que haya metástasis a los ganglios axilares o a cualquier parte del cuerpo.
[OBJECT]Y aunque la mayoría de las campañas están enfocadas a la prevención, lo cierto es que en el Incan 6 de cada 10 tumores llegan en etapas avanzadas, eso significa que el tumor ya tiene un tamaño que lo vuelve peligroso, porque puede que haya ganglios en la axila y enfermedad en otro lugar, “el tamaño del tumor cuando se diagnostica, por lo regular es de seis centímetros, eso significa que son tumores grandes, la meta tendría que ser diagnosticar cuando el tumor mide uno o dos centímetros y la posibilidad de cura es muchísimo más grande”, nos dice la doctora Claudia.
Lo deseado sería que al cáncer de mama le pase lo mismo que al cáncer de ovario, que dejó ser la mayor causa de muerte gracias a las campañas y la difusión del Papanicolao, entonces el cáncer de mama ocupó ese primer lugar que había quedado vacío desde 2006, “lo que queremos es que para 2026 el cáncer mama ya no sea la principal causa de muerte, sino que sea cualquier otra neoplasia, porque lo estemos diagnosticando a tiempo y lo estemos curando”, asegura la doctora Claudia.
Si ya fuiste diagnosticada, la recomendación es que busques un centro especializado para tratarte. Está demostrado que si un paciente se trata en un centro especializado, su pronóstico es mejor, porque influye mucho la experiencia que tenga el cirujano, el oncólogo, para que el tratamiento sea exitoso; actualmente en cada estado hay un centro donde la visión es dar un tratamiento integral.
Es importante que se externen las dudas, pregúntale a tu oncólogo sobre la medicina complementaria, que es una gama de estrategias terapéuticas que son muy útiles y van desde ejercicio y yoga hasta meditación. Y es recomendable alejarse de los medicamentos milagro e ir con gente certificada; la sociedad mexicana de oncología tiene disponible gratis toda la lista de médicos certificados. “Se puede hacer mucho por un paciente con cáncer, pero debe acudir de forma oportuna para que podamos ayudarlo”, concluye la doctora Claudia Arce.