¡Adiós a la manicura maximalista! Aunque amábamos las uñas que marcaron tendencia en 2018 al estilo de Rosalía -y que se mantuvieron vigentes alrededor de 2025-, con el paso del tiempo han ido perdiendo fuerza, dando paso a una nueva estética mucho más depurada: las llamadas “uñas de recesión”.
No es la primera vez que surge el debate sobre cómo el contexto político, económico y social influye directamente en lo que llevamos. Hoy resulta cada vez más evidente que estos factores no solo acompañan a la moda, sino que la moldean, dejando atrás la idea de que es algo meramente superficial.
Al contrario, diversos expertos han externado que la moda se revela como una forma de expresión mucho más amplia, capaz de reflejar el momento histórico, las emociones colectivas y los cambios en nuestra manera de ver el mundo.
¿Qué son las uñas de recesión y de donde surge este nombre?
En TikTok ha ganado popularidad el término “recession nails”, que se refiere a una tendencia en la que las uñas se llevan cortas y limpias.
Aunque continúan existiendo diversos diseños, en realidad todos comparten una misma regla. Los diseños que predominan apuestan por colores más suaves: tonos lechosos y translúcidos, donde el rosa apenas es perceptible y el perla se posiciona como favorito del momento.
En contraste, antes se preferían siluetas afiladas, tipo garra, que transmitían un aire de empoderamiento, acompañadas de ornamentaciones que iban desde brillos hasta cadenas sujetas en perforaciones de la propia uña postiza.
Ahora las 'uñas de princesa' han aumentado su búsqueda en Google y Tik tok un 66.6 por ciento de acuerdo a la firma de análisis de tendencias Spate Indica, en su Culture Report del 2025.
Además, el analista Senior, Ranyechi Udemezue, llama la forma de estas uñas 'squoval', es decir cuadradas con bordes redondeados inspiradas en manicuras discretas asociadas a la realeza, lo que revela el regreso a lo delicado y sobre todo conservador.
Las 'uñas de princesa' como un indicador de recesión económica
Según Fiona Embleton, editora de belleza internacional de Marie Claire UK y colaboradora del informe Culturen Report, las redes sociales comienzan a referirse a las 'princess nails' como ‘recession-indicator nails’, término que asocia su sobriedad con un contexto de incertidumbre económica.
Famosas manicuristas virales como Betina Goldstein, Kim Truong y la británica Harriet Westmoreland coinciden en que 2026 consolidará el giro hacia diseños más discretos. Esta sospecha comenzó a materializarse desde las pasarelas de alta costura de primavera-verano de Dior, Chanel, Celine, Maison Margiela o Antonio Marras, donde sus modelos llevaban uñas más limpias.
Por otra parte, la misma Rosalía ha sido quien confirmo la tendencia al aparecer al comienzo de este año en el panorama musical con uñas rosas traslucido y cortas que combinan a la perfección con su estética del momento en su Lux Tour y evidentemente en su video 'Sauvignon Blanc'.
El actual momento de recesión económica puede entenderse a partir de los conflictos bélicos provocados por Estados Unidos e Israel. Este escenario genera inestabilidad, con precios fluctuantes, y obliga a la moda a adaptarse y sobrevivir de nuevas maneras.
Las uñas largas, aunque fueron atractivas en su momento, implican una inversión mensual de al menos mil pesos para llevar un diseño en tendencia, sin contar el costo adicional de su mantenimiento.
Esta idea también se cruza con narrativas opuestas que emergen desde las nuevas generaciones. Por un lado, se atribuye a una mayor conciencia frente al consumismo, impulsada por la problemática del cambio climático, lo que lleva a evitar plásticos desechables y químicos.
Por otro, hay quienes interpretan este cambio como una reacción cultural: las uñas largas, que antes simbolizaban liberación y poder femenino tras el auge del feminismo, ahora ceden ante un contexto donde algunas generaciones muestran una inclinación hacia corrientes más religiosas y conservadoras.