Mi primera pelea con el sistema eléctrico de una habitación de hotel llegó cuando era periodista de radio. Mi preocupación en ese entonces era desenroscar la boquilla del teléfono de la habitación del hotel. Si era posible, podría conectar mi grabadora de casetes, a través de un cable y pinzas de “cocodrilo”, a dos piezas de metal dentro de la boquilla desmontada y reproducir mi informe pregrabado a los editores en el otro extremo.
A medida que los teléfonos de los hoteles se volvieron más sofisticados, sus boquillas venían con sólidos trozos de plástico moldeado que no podían desarmarse, un desarrollo poco considerado para los periodistas de radio.
En la actualidad, independientemente del trabajo que hagamos, manejamos nuestro negocio a través del teléfono móvil y la laptop, algo que conlleva sus propios problemas. Los dos dispositivos requieren volver a cargarse regularmente y existe, como todo viajero sabe, una abundancia de diseños nacionales de enchufes.
La Comisión Electrotécnica Internacional (IEC, por sus siglas en inglés), el organismo con sede en Ginebra que publica los estándares internacionales para la electrónica desde 1906, enumera 14 tipos diferentes de enchufes.
Estos incluyen el de tres clavijas que se usa en países como India, Myanmar y Namibia, y el enchufe con clavija de conexión a tierra en forma de V que se usa en Australia, Uruguay y Uzbekistán.
Los enchufes de tres palas rectangulares británicos e irlandeses funcionan en Hong Kong y Singapur, como me fue grato descubrir en los viajes que he hecho allí. También puede usarlo en una gran cantidad de territorios alguna vez británicos, como Chipre, Uganda y Santa Lucía. Algunos enchufes tienen una aceptación bastante amplia. Gran parte de Europa continental tiene el mismo enchufe de dos clavijas redondas.
El de dos clavijas planas que se ve en Estados Unidos se usa en todo el continente americano. Mientras tanto, los enchufes japoneses, dice el IEC, pueden usarse en EU pero, debido a las pequeñas diferencias, a menudo no se puede hacer al revés. Aún más confuso, algunos países utilizan muchos enchufes diferentes, Maldivas encabeza la lista IEC con siete.
¿Cómo se metió el mundo en semejante problema? De acuerdo con la “breve historia” de los enchufes de la IEC, los intentos de estandarizar los enchufes eléctricos en todo el mundo han fracasado repetidamente. Una reunión en París en junio de 1939 llamó a actuar. Pero la segunda guerra mundial estalló “y durante varios años los enchufes y las tomas de corriente estuvieron lejos de las preocupaciones de la gente”. Desde entonces no hay muchos avances.
Para el viajero, significa empacar un adaptador. Yo llevo adaptador sencillo de dos clavijas en los viajes europeos y un adaptador internacional en forma de bloque, con tantas opciones como una navaja suiza, cuando voy a cualquier otro lugar. Lo llevo incluso cuando viajo a donde se usan los enchufes del Reino Unido, porque ¿quién sabe dónde podría terminar si se desvía mi vuelo? Las clavijas de mi adaptador internacional a veces tienen problemas para hacer la conexión en enchufes desconocidos y su relación peso / clavija no es muy buena.
A veces se cae debido a su propio volumen y se tiene que apoyar con un libro, pero sin duda los lectores han encontrado mejores adaptadores que el mío.
Por supuesto, nada de esto debería importar porque, después de todos esos intentos fallidos, el mundo ya encontró ahora un estándar internacional: el enchufe del USB, a través de la cual podemos recargar todos nuestros teléfonos y computadoras portátiles.
El problema es que, si bien la mayoría de los aeropuertos ofrecen enchufes USB, muchas habitaciones de hotel no lo hacen. Algunas habitaciones de hotel no tienen con un enchufe evidente. Tienes que gatear por debajo de una mesita de noche para desenchufar una lámpara para dar paso a un adaptador.
Cuando hay enchufes encima de las mesas de noche y los escritorios, son, a menudo, solo la versión nacional. Algunos hoteles ahora ofrecen una variedad de enchufes, entre ellos el de USB, pero al parecer un gran número no ha pensado en los USB. Hace poco me hospedé en un hotel en España de dos años de antigüedad, parte de una gran cadena, cuyas habitaciones no tenían más que enchufes europeos de dos clavijas. Como ya señalé, los diseñadores de habitaciones de hotel no siempre son los que tienen las ideas más brillantes.