¿Te has preguntado por qué febrero tiene menos días que los demás meses del año? Aunque pueda parecer una simple curiosidad del calendario, en realidad existe una explicación científica e histórica detrás de esta diferencia. En MILENIO te explicamos las razones.
De acuerdo con la NASA, la Tierra tarda aproximadamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos en completar una vuelta alrededor del Sol. Ese tiempo adicional, casi seis horas cada año, provoca que, si no se hicieran ajustes, el calendario se iría desfasando gradualmente respecto a las estaciones.
Para evitarlo, el calendario actual incorpora los llamados años bisiestos, en los que se añade un día extra cada cuatro años. Ese ajuste se realiza justamente en febrero, por lo que en años como 2026 el mes mantiene su duración habitual de 28 días.
¿Por qué febrero es el mes más corto del calendario?
La razón no solo es científica, sino también histórica. Según la Encyclopaedia Britannica, cuando el emperador Julio César reformó el calendario romano en el año 46 a.C., reorganizó la duración de los meses para alinearlos con el ciclo solar.
En ese proceso, febrero quedó con menos días porque tradicionalmente marcaba el cierre del año romano y estaba asociado a rituales de purificación.
Siglos después, en 1582, el papa Gregorio XIII perfeccionó el sistema con el calendario gregoriano, que es el que se utiliza actualmente y mantiene esa estructura.
El Observatorio Naval de Estados Unidos, autoridad en medición del tiempo astronómico, explica que el día extra se agrega cada cuatro años para compensar las horas acumuladas por la órbita terrestre.
El último año bisiesto fue 2024 y el siguiente será 2028, por lo que 2026 no incluye el 29 de febrero.
Sin este ajuste, los expertos señalan que el calendario se retrasaría aproximadamente un día cada cuatro años, lo que a largo plazo provocaría que las estaciones dejaran de coincidir con sus fechas actuales.
Si el paso no se ajustara de esta manera, con el paso de los siglos, la falta de correcciones generaría un desfase creciente entre el calendario y los ciclos naturales, afectando desde la agricultura hasta la organización social.
Por ello, aunque febrero tenga menos días que otros meses, su duración cumple una función clave para mantener sincronizado el tiempo civil con el movimiento real de la Tierra.
jk